"Lod se convirtió en un campo de batalla", afirmó Yoel Frankenborg mirando por la ventana y sin poder creer el caos que observaba. "(Los árabes) deambulan por las calles, literalmente están afuera de nuestro edificio, en las calles de abajo".

"Las últimas noches no pudimos dormir en nuestra casa. Aunque podría llevar a mi familia a lo de mis padres que viven fuera de la ciudad, este es nuestro hogar y no queremos abandonarlo".

Los árabes encendieron las calles de Lod.

Durante la tercera noche de terror en las calles de Lod, una ciudad que cuenta con habitantes judíos y árabes, uno de los residentes judíos de la ciudad relata las experiencias de su familia mientras los árabes amotinados continúan causando estragos y haciendo añicos el espíritu de coexistencia pacífica de Lod.

"Hace 12 años que vivo en Lod", cuenta Yoel, 34, organizador de eventos. Su negocio aquí estuvo cerrado durante los últimos días. "Vinimos a vivir aquí después de casarnos porque era un bello lugar, un buen lugar para vivir". Yoel y su esposa, que dicta clases en la universidad de Tel Aviv, crían en la ciudad a cinco niños de entre 13 y un año y medio. "Todo cambió hace unos pocos días, cuando miles de árabes salieron a las calles con violencia, quemaron autos, saquearon y destruyeron propiedades".

Yoel Frankenborg con uno de sus cinco hijos. "Tratamos de mantenernos fuertes, Lod es nuestro hogar".

Las turbas árabes salieron a las calles de ciudades israelíes como Lod, donde viven juntos judíos y árabes israelíes, una de las poblaciones más diversas del país. También se vieron afectadas otras ciudades como Aco, Haifa y Yafo, donde también viven juntos judíos y árabes, y la policía lucha para controlar la situación. La violencia, desde armas de fuego, cocteles Molotov y piedras, dejó decenas de heridos, incluyendo a varios oficiales de policía.

Un auto quemado en la ronda de violencia de la noche previa.

Mientras el sonido de explosivos y disparos resuena en las calles, Yoel continua diciendo: "Con mi esposa nos esforzamos por calmar a los niños, los abrazamos, les decimos que la policía se esfuerza al máximo para protegerlos, y juntos reforzamos nuestra fe. Creemos en Dios y sabemos que, tal como siempre ocurrió con el pueblo judío, después de tiempos oscuros vendrá la luz".

"Las cosas son difíciles ahora. Aquí quemaron sinagogas y escuelas judías". Hace un par de días, los medios de comunicación de Israel mostraron imágenes estremecedoras de rollos de Torá desgarrados y quemados en un ataque en la ciudad. "Cuando vimos lo que estaba ocurriendo, sacamos el rollo de la Torá de nuestra sinagoga. Ahora está en la casa de uno de los miembros de la sinagoga".

Declararon toque de queda, pero los disturbios continúan. "En el barrio tengo amigos árabes. Ellos dicen que la mayoría de los árabes en Lod están en contra de la violencia, pero no dicen nada en público por miedo a las represalias.

"Escuché de un amigo que vive fuera de Israel que los medios reportan lo que ocurre como una violencia de 'ojo por ojo', pero quiero que los judíos de todo el mundo sepan que eso no es cierto. Toda la violencia es mala, pero nosotros estamos bajo ataque".

"Esta es la misma historia que se ha repetido a lo largo de la historia judía. El odio es dirigido a nosotros por ser judíos. Y nosotros lo único que queremos es vivir en paz".

En medio de los motines y la violencia, Yoel dice que la preocupación y el apoyo que manifestó el pueblo judío por su familia y por su comunidad fue como una luz en la oscuridad. "Fue muy alentador. Recibimos muchísimos llamados, y nos han traído cantidades de comida". Su voz se quiebra de la emoción. "Amigos que viven fuera de la ciudad vinieron a quedarse con nosotros sólo para que nos sintamos más seguros, y completos extraños nos ofrecieron quedarnos en sus casas. Fue increíble sentir el apoyo y el abrazo".

Rezamos para que toda la violencia termine y para que finalmente pueda reinar la paz.