En febrero de 2010, Alejandro Ergas, un empresario de 40 y algo de años, estaba en su casa en Santiago cuando un gran terremoto golpeó a Chile, dejando cientos de muertos y cientos de miles de personas sin hogar. En respuesta, los líderes comunitarios se reunieron para planear labores de socorro. Mientras las discusiones se estiraban por tres días sin ninguna respuesta práctica, Ergas ya no lo pudo soportar. Cargó un pequeño camión con arroz, agua y colchones, y junto con su hijo de 16 años manejó ocho horas hacia el sur, hasta el epicentro. Distribuyeron una carga completa de bienes entre las víctimas, y volvieron. “Quizás no fue la manera más eficiente de ayudar”, dice Ergas, “pero hizo en mí una marca que no voy a olvidar jamás”.

La experiencia llevó a Ergas a evaluar su propia actitud hacia la tzedaká –dar caridad. “Por años, mi idea de tzedaká era escribir un cheque y mandarlo por correo”, le dijo Ergas a Aish.com. “Pero a medida que me fui involucrando más, me di cuenta que la tzedaká es tanto para quien da como para quien recibe. Me di cuenta que cuanto más doy, más amigos tengo, me siento mejor, y mi negocio va mejor”.

Sin embargo, Ergas estaba frustrado por la falta de conciencia general en la comunidad judía. “Un rabino normalmente habla de tzedaká en Iom Kipur, cuando hace un pedido para la sinagoga o para los bonos de Israel. Pero hay tanta más belleza y sabiduría en nuestra tradición que no está siendo comunicada”.

Entonces, Ergas se preguntó por qué no podría haber un día especial dedicado a aprender y a comprometerse con los ideales de la tzedaká.

Así nació el concepto de Iom Tzedaká, el día judío de la caridad.

Después de consultarlo con rabinos, él fijó el día en Rosh Jodesh Elul, el día del calendario judío que cae exactamente un mes antes de Rosh HaShaná.

Elul, el último mes del año, es un período de preparación para las Altas Fiestas. Una de las plegarias centrales de Rosh HaShaná dice: “Arrepentimiento, Plegaria y Caridad revierten un decreto malo”. De esta forma, Iom Tzedaká es una excelente manera de aproximarnos a la temporada de las festividades y asegurarnos un buen juicio en Rosh HaShaná. Como dice el talmud: “Así como tratamos a los demás, así mismo Dios nos tratará a nosotros”.

Hay muchas maneras de celebrar Iom Tzedaká:

  1. Dar ayuda monetaria directamente a los necesitados.
  2. Designar en casa una caja para tzedaká y comprometernos a poner una moneda con regularidad.
  3. Ofrecerse como voluntario para ayudar a otros.
  4. Estar especialmente alerta a las necesidades de la familia y de los amigos.
  5. Enviar una contribución a una organización comunal.
  6. Investigar problemas universales y sus posibles soluciones.

Ergas dice: “Aunque tenemos una obligación de ayudar a los demás todos los días del año, la idea es que en este día todos –hombres, mujeres y niños– reflexionen sobre ser más generosos, y sobre dar tzedaká de acuerdo a sus posibilidades.

Los Principios de la Tzedaká

Un principio básico del judaísmo es luchar para trascender y santificar el mundo material. El Talmud (Baba Batra 9a) declara que la mitzvá de tzedaká es equivalente a todos los demás mandamientos, porque por medio de la tzedaká refinamos y elevamos todas las energías que estuvieron involucradas en ganar ese dinero (las horas de trabajo, el esfuerzo emocional, etc.). De esta manera, la tzedaká es una fuerza gigante para espiritualizar lo material.

Más aún, basándose en el versículo de Deuteronomio 14:22, los sabios derivan una fórmula para el éxito en la vida: “Aser bishvil shetitasher” –“separa el diezmo para que seas rico” (Un 10% es la obligación estándar). Esta promesa para la riqueza aplica tanto en un sentido espiritual como material. Espiritualmente, quien da tzedaká se enriquece refinándose a sí mismo y convirtiéndose en una mejor persona –elevándose espiritualmente y superando la actitud apática e individualista que tanto prevalece hoy en día. Físicamente, recibe la promesa de que se enriquecerá y de que aumentará en sus posesiones.

Es por esta razón que los sabios dicen: “Más que lo que el rico hace por el pobre, el pobre hace por el rico”.

“La gente piensa que cuando da tiene menos”, dice Ergas. “Pero nunca nadie se volvió pobre por dar. En el mundo espiritual hay una ley natural que declara: “Para recibir tienes que dar””.

Maimónides, en sus “Leyes de Regalos al Pobre” (10:7), indica ocho niveles para dar tzedaká. El nivel más alto es proveerle dinero a alguien que ha perdido su trabajo, y ayudarlo a conseguir un trabajo nuevo. Esto tiene inmensas ramificaciones para la economía de alto desempleo de hoy en día. En Chile, por ejemplo Ergas ha creado la Fundación Ariel (www.arieljobcenter.cl), un programa extraordinario que ofrece capacitaciones y ofertas laborales de manera gratuita.

“Proveyendo ayuda monetaria, sin importar el monto, mostramos que la riqueza no nos pertenece a nosotros, sino a Dios”, dice Ergas. “Dios nos la da para que seamos ‘administradores’, para que manejemos el dinero y lo utilicemos lo mejor que podamos. Somos los ‘banqueros’ de Dios”.

Otro principio judío es que la tzedaká comienza por el hogar. Si tus padres pasan hambre, eso tiene prioridad sobre darle refugio a gente sin hogar. Desde allí son círculos concéntricos hacia afuera: tu comunidad, luego tu país (Jerusalem e Israel son considerados como la comunidad de uno, dado que todo judío tiene su parte en la Tierra Prometida).

Aunque este proyecto recién está levantando vuelo, Ergas tiene grandes expectativas. “Mi sueño es que algún día las comunidades del mundo conduzcan simposios educacionales. Que las fundaciones lancen grandes proyectos de tzedaká. Y que cada individuo reflexione sobre ser más generoso y más sensible a las necesidades de los demás”.

Iom Tzedaká: Rosh Jodesh Elul cae el 3 y 4 de septiembre de 2016.