Muchos de nosotros pasamos la semana después de la masacre del 19 de marzo de 2012 en la escuela judía Ozer Hatorah en Toulouse, Francia, sin poder sacar las imágenes de nuestras mentes. Nos imaginábamos al asesino, Mohamed Merah, conduciendo su motocicleta tranquilamente hasta las puertas de la escuela mientras los padres dejaban a sus hijos al comienzo del día. Continuábamos repitiendo las palabras de los sobrevivientes mientras describían la escena: primero el asesino le disparó a Rav Jonathan Sandler y a sus dos hijos, Aryeh de seis años y Gabriel de dos años. Luego agarró a Miriam Monsonego de ocho años de su largo y rubio cabello, y, de acuerdo a testigos, la mantuvo agarrada mientras probaba con una pistola, luego otra, y finalmente le disparó en la cabeza antes de retirarse tranquilamente.

Minutos después de la masacre, reportajes de noticias en Francia mostraron a una mujer sollozando mientras le decía a los reporteros "Siento como si estos fueran mis hijos", y por un momento todos los judíos alrededor del mundo – de hecho, todas personas sensibles – sabían a que se refería ella. Me imaginé el dolor en los corazones de las familias de las víctimas, su soledad esa noche sin sus hijos asesinados.

Y entonces, cuatro días después, el viernes 23 de marzo, no tuve que imaginar más. Cuando abrí mi correo electrónico antes de Shabat, había varios correos electrónicos de diferentes personas, todos enviándome la misma carta escrita por la apenada Sra. Eva Sandler, escrita días después de que su esposo y sus dos hijos fueran asesinados.

Mientras contemplaba el primer Shabat de su nueva vida, su primer Shabat sin su esposo y hermosos hijos, ella no tenía palabras de recriminación, no tenía pensamientos de venganza. En vez, ella tenía un mensaje para todos los judíos. En memoria de lo que le ocurrió a su propia familia y a la pequeña Miriam Monsonego, la Sra. Sandler le pidió a los judíos alrededor del mundo que realizaran un par de acciones simples.

  • Besen a sus hijos, y díganles que los quieren. Díganles cuan importante es para ustedes que ellos crezcan con valores de Torá, mostrando amor por las otras personas y una conexión con su Creador.
  • Aumenten su estudio de Torá, y llévenlo un paso más allá: ayuda a otros a estudiar Torá también.
  • Enciende velas de Shabat, y hazlo temprano, para "aumentar la luz en el mundo".
  • Finalmente, en memoria de las víctimas de Toulouse, invita personas a tu próximo Seder de Pesaj. Asegúrate de que cada judío tenga un lugar donde celebrar Pesaj.

Le reenvié el correo electrónico a todos los que conozco, y mientras me preparaba para Shabat esa noche, prometí poner los pensamientos de la Sra. Sandler en acción.

Las peticiones eran un desafío: Yo enciendo velas cuando el sol se pone los viernes por la tarde, pero esta vez corrí, terminando mis usuales preparativos, apurada para encenderlas más temprano de lo requerido. Mi familia aportó, y lo logramos, trayendo minutos extra de Shabat a nuestras casas. Utilizamos nuestro tiempo extra de Shabat para sentarnos juntos, leyendo y conversando. Conciente de la carta, les dije a mis hijos que los quería. Fue una sensación extraña: estaba en deuda con la Sra. Sandler por sus sugerencias, pero también me sentía culpable, disfrutando mientras ella estaba de duelo.

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Más tarde, mientras le dábamos la bienvenida a los invitados de Shabat, la carta de la Sra. Sandler era de lo único que todos podían hablar. Tantas personas ya la habían leído: en tan solo algunas horas antes de Shabat había corrido por la blogósfera, siendo reenviado una y otra vez, alcanzando un incalculable número de emails.

El momento fue propicio.

De alguna manera, a través de su duelo, la Sra. Sandler logró enviar su carta a la judería del mundo tan sólo horas antes del comienzo del mes judío de Nisán, en el cual cae la fiesta de Pesaj. Miles de años atrás, todos los judíos se reunieron para salir de Egipto.

Es tan difícil imaginar este tipo de unión en nuestra diversa comunidad hoy en día. Pero de vez en cuando, un evento capta la atención de todos los judíos, nos recuerda a todos que somos una sola gran familia. La horrible muerte de estos niños en la escuela judía en Toulouse captaron nuestra atención, y la carta de la Sra. Sandler ayudó a canalizar muchos de nuestros sentimientos en el periodo subsiguiente.

Al día siguiente, Shabat, yo aún estaba intentando vivir la carta. Arrastré a mis hijos a una clase de Torá en una sinagoga local (para aumentar mi estudio de Torá) – y lo encontré lleno de personas, muchos de los cuales estaba intentando concientemente cumplir los deseos de la Sra. Sandler. Una mujer se levantó y le pidió a las personas que la contactaran si estaban buscando un Seder de Pesaj, citando específicamente la carta de la Sra. Sandler. Otra mujer había patrocinado una hermosa cena en la sinagoga para aquellos que asistieron a la clase, y ella también se levantó. Ella dijo que quería dedicar la cena y el estudio a continuación a las víctimas del tiroteo de Toulouse, pero pronto fue abrumada por las lágrimas y le fue difícil continuar. Todos sabíamos cómo se sentía ella.

A medida que transcurría Shabat, me perturbaba un pensamiento. La carta de la Sra. Sandler y mis propios esfuerzos por implementarla habían enriquecido mi Shabat. Había encendido velas en memoria de sus hijos y esposo, había estudiado Torá en su memoria, había abrazado más a mis hijos porque ella no podía abrazar a los de ella. ¿Pero era esto suficiente? Me pregunté. En su carta, la Sra. Sandler había alentado a las personas a traer luz extra al mundo. ¿Era la luz extra – la felicidad extra, la buena voluntad y la simpatía extra – que yo había conseguido, suficiente para realmente honrar a los muertos? ¿Estaba yo haciendo suficiente?

Finalmente, más tarde en el día, Shabat llegó a su fin. El final de ese Shabat también marcó el final de Rosh Jodesh, el primer día de un nuevo mes judío. Es costumbre en este momento recitar un hermoso rezo sobre la reaparición de la nueva luna, ahora tan sólo una luna creciente en el cielo. "Él es un obrero de verdad cuyos actos son verdaderos. Y a la luna Él la instruyó para que renovara su gloria para Su pueblo elegido, porque ellos también serán renovados". Como la luna, las fortunas del pueblo judío crecen y menguan. Hay momentos en que la situación parece sin esperanza, pero sabemos que como los ciclos de la luna, veremos la luz nuevamente.

Quizás mis acciones por sí mismas no son suficientes. Pero junto con otros judíos alrededor del mundo que querían hacer algo para ayudar, pueden tener un efecto. Así como la luna iluminando gradualmente, noche tras noche hasta que está llena, todos podemos – juntos, lentamente – crear más luz.

La carta de la Sra. Sandler nos da una fórmula. Besen a sus hijos. Díganles que los quieren. Denles una educación judía. Enciendan velas de Shabat. Estudien más Torá. Inviten personas para el Seder. Traigan más luz al mundo.