Acabo de pasar 16 días en el hospital con mi hija de nueve años. Aprendí muchas lecciones sobre la vida, la medicina, dar y recibir. Me gustaría compartir estas lecciones porque son eternamente valiosas y las adquirimos a un gran costo.

La noche antes del evento más grande del año para mi organización la pasé en la sala de urgencias internando a mi hija por una infección severa que podría haberse extendido a sus ojos y cerebro. En vez del descanso habitual y la preparación intensa, que requiere el día antes de que yo me encuentre con 1.000 de mis patrocinadores más importantes y estudiantes, yo consolaba a mi niña a las 2 de la mañana cuando entramos al cuarto del hospital, que sería nuestra residencia durante los siguientes 16 días.

Después de mucha incomodidad, ella se durmió a las 3:30 de la mañana, conectada a una vía intravenosa y con sus signos vitales monitoreados a cada hora. Dormí, o más bien traté de dormir, al lado de ella con mi ropa de calle, sin estar preparado para el viaje que ahora emprendía.

Me sentí libre, y hasta hoy en día no me he recuperado del todo, para volver a ser la persona competitiva que solía ser.

Después de trabajar tenazmente durante dos meses para el evento, decidí no asistir y dejar a mi personal controlar completamente el asunto. ¿A quién le importa de todos modos? Tuve que enfocarme en mi hija y su bienestar. Nada más importaba. ¿Si este es el camino por el que el Todopoderoso quiere llevarnos, quién era yo para opinar de forma diferente? Me sentí aliviado y redefinido de manera profesional. Me sentí libre, y hasta hoy día no me he recuperado del todo para volver a ser la persona competitiva que solía ser. ¿Había algo más importante que el bienestar de mi familia?

(Al final mi esposa se quedó en el hospital hasta tarde esa noche con nuestra hija y me envió al evento, porque aquí en Los Ángeles el espectáculo debe continuar).

La incomodidad de mi hija era evidente. La enfermera, Teresa, era muy amable, apacible y preocupada. De la nada le trajo a mi hija una muñeca Barbie en una caja sin abrir a tempranas horas de la mañana.

Mi hija se sorprendió. ¡Un regalo! ¿Para qué? Esto es un hospital, no una fiesta de cumpleaños. El niño del medio de una familia numerosa a veces puede ser pasado por alto. No cae mucho mana a su lado sin haber sido reclamado. Aquí había un regalo por el cual uno podría enloquecer, y llegó de la nada. Ella sostuvo la caja y dejó de llorar, entrando en un sueño profundo, del que horas de exámenes no la despertaron.

Mi hija tuvo que pasar por una cirugía en la órbita del ojo para remover una peligrosa y creciente acumulación de pus. Gracias a Dios, la cirugía salió bien, y le tomó dos semanas reponerse de la infección. Ella fue dada de alta teniendo que tomar medicamentos fuertes y teniendo que luchar con un molesto horario de seguimiento de exámenes de sangre, rayos X y citas con el doctor.

Aquí están algunas lecciones claves que aprendí.

1) Visitas

Darle a un niño asustado un regalo en un hospital puede ayudar mucho. En nuestro caso, llamadas telefónicas, globos, flores y regalos comenzaron a llenar el espacio de su cuarto. Ya no era una habitación fría y aséptica de hospital, sino que una fiesta de cumpleaños que duraba mucho tiempo.

Mi hija comenzó a adivinar cuál sería el regalo de hoy, y de quién. Ella consiguió tanta atención de sus amigos y hermanos, de nuestros amigos y de las enfermeras, que ello calmó cualquier privación de amor que ella podría haber sentido como "una hija del medio".

Ve por 5 minutos, deja un juguete, y di, "te echamos de menos".

Visitar a un niño en el hospital y traerle un regalo, o adornar el cuarto, hace mucho en términos de curación. Ellos se sienten bien y especiales. No tengas miedo de ir durante 5 minutos, dejar un juguete, mostrar cómo funciona, y decir, "te echamos de menos". No tienes que perder el tiempo. Solamente darte una vuelta.

Recuerda: Un niño en el hospital tiene que recibir atención. El personal médico es bueno, pero nadie conoce a los miembros de su familia mejor que uno mismo. Alguien tiene que estar ahí asegurándose que la ayuda es apropiada y correcta. Además, el paciente también se cura más rápido con familiares y gente cariñosa a su alrededor.

¿Pero quién tiene el tiempo para estar en el hospital 24/7?

Mi esposa y yo lo teníamos. Dejamos de lado todo en nuestras vidas, excepto algunas pocas obligaciones importantes.

Durante los últimos días de su hospitalización, comenzamos a pensar la idea de tener gente que venga y cuide a nuestra hija mientras nosotros no podíamos estar allí. Cuando la gente decía: "Lo que sea que podamos hacer para ayudar...", les dijimos: "A esta hora es cuando no podemos estar en el hospital. ¿Podrías favor por visitarla?".

2) Dar y Recibir

Cuando las familias pasan por un trauma, la gente sale de la nada para ayudar, sobre todo aquellos con una red sumamente organizada de conexiones comunitarias. La gente quiere ayudar. Así que aquí está la lección: ¡Déjalos! Porque tenemos que alimentar a nuestra familia, pero ¿quién tiene el tiempo para hacer compras y cocinar en medio de una crisis?

Fue un progreso poderoso para mí y mi esposa el poder decir, "Aceptamos tu ayuda, gracias por lo que nos entregas". Durante años dimos y nunca esperamos recibir. A veces es más difícil decir: "Necesito tu ayuda". Era como un nuevo músculo siendo flexionado. Nos abrimos y dejamos entrar la bondad, y dijimos gracias con toda nuestra fuerza.

Nos sentimos bien al ser capaces de dar a otros la oportunidad "de devolver". A veces, recibir es dar.

No vivimos en pequeñas ciudades, y las "comunidades virtuales" de la Web simplemente no ayudan.

Es tan importante pertenecer a una comunidad de gente que se preocupa. Además de ofrecer frecuentes oportunidades de dar a otros, es también un asunto de practicidad cuando uno necesita ayuda. No vivimos en pequeñas ciudades o en los pueblos europeos. Y las "comunidades virtuales" de la Web simplemente no ayudan en la mayoría de las situaciones. Necesitas a alguien que tenga el almuerzo listo cuando tu niño llega a casa de la escuela, alguien que nos recuerde qué día es que recogen la basura, y alguien que simplemente nos escuche desahogarnos después de un turno de 15 horas en el hospital. El necesitar ayuda no es solamente para la gente pobre.

Ahora aquí viene la lección para los que dan: las tareas directas son más efectivas que las ofertas vagas. Cuando quieras ayudar a alguien en crisis, no digas: "Llámeme si me necesitas". Una persona o familia apenada no va a recordar tu oferta. Y si ellos lo hacen, las posibilidades de que actúen son pocas; es demasiado incómodo llamar y pedir.

En cambio sólo di: "te voy a hacer una comida. ¿Preferirías la cena esta noche o mañana por la noche?", o "Voy al supermercado hoy. Te llamaré en una hora para que me des tu lista de compras". O, "Quiero ayudarte en el hospital - ¿cuándo necesitas un descanso?".

3) Segunda Opinión

Esto puede ser bastante desalentador. Muchas comunidades tienen organizaciones que ayudan a lidiar con una crisis médica desde muchos ángulos. La mayor ventaja para nosotros era su ayuda en la obtención de opiniones serias, alternativas rápidamente. En Los Ángeles, una de aquellas organizaciones es Bikur Jolim (literalmente: visita al enfermo). Ellos también nos proveyeron de un lector de DVD portátil, voluntarios para cuidar a los niños en casa, y ayuda en la toma de varias decisiones médicas cruciales. Uno no puede hacerlo solo.

Mi esposa y yo también buscamos activamente opiniones externas. Un gran doctor, un verdadero héroe que se especializa en lo que afligió a mi hija (y vive a una cuadra de nosotros), vino la tercera noche para examinar a mi hija. Él identificó con precisión el problema inmediatamente. Las enfermeras trataban el dolor, pero él vio la causa profunda subyacente. Tengo confianza de que el doctor de turno lo habría detectado al realizar sus rondas la mañana siguiente. Pero, nosotros estuvimos 10 horas tratando de ponernos en contacto con el doctor esa noche (no sin una lucha de las enfermeras), a medianoche, para pedir una cirugía de emergencia para las 8 de la mañana.

Recibir una segunda opinión proporciona más información de fondo y confianza, al entender el tema. No dejes que el personal médico te intimide. Las enfermeras y doctores tienen la capacidad, pero el tacto y la diplomacia deben ser usados. Las enfermeras son una grande fuente de información y, como rápidamente aprendí, también de amor, que puede recompensarse con dejar enormes cajas de chocolate en la sala de las enfermeras, como un gesto de apreciación.

4) Comodidades Físicas

La comida era terrible (ninguna sorpresa) y le llevé a mi hija lo que ella quiso. "Si pudieras tener cualquier cosa para comer, ¿qué sería?", le pregunté.

"Fresas", me contestó sin vacilación.

"¿Qué quieres comer con las fresas?", le pregunté.

"Fresas con todo", me dijo con una risa de oreja a oreja.

Su deseo era una orden, y había un suministro infinito de fresas para satisfacer su capricho dietético. Más tarde, el sushi ocupó el segundo lugar.

Usa los deseos físicos del paciente para su ventaja. El alimento puede ser una medicina muy poderosa. También añadimos la posibilidad de ver un DVD como recompensa, e incluso le pagué 23 dólares de premio por tomarse las medicinas, beber las cantidades prescritas de agua, y por un buen comportamiento. Incluso una estadía en el hospital puede tener sus ventajas.

5) Normalidad

Nuestro primer gran adelanto en la recuperación comenzó dos días después de la operación del ojo. Mi hija estaba decaída y ausente en su cama. Era un sábado en la mañana. "Ya tienes suficiente de esta cama y del catéter que te mantiene encadenada", le dije. Le puse un vestido sobre el pijama del hospital, y calcetines en sus pies, la senté en una silla y desayunamos juntos.

Luego dimos un paseo por toda la sala con la vía intravenosa a cuestas. También le di algunas tareas de limpieza para hacer. [Si nosotros no hubiéramos mantenido constantemente el cuarto de hospital organizado, nos habría abrumado con la basura, la ropa sucia y los regalos.] Lentamente comenzó a llenarse de vida. Hacia el final del día ella comenzó a saltar en su cama y el brillo volvió a sus ojos.

Aquel cambio se lo debo al haberla hecho moverse y salir de la cama durante 12 horas corridas. Eliminé las siestas y evité la mentalidad "de telespectador pasivo". No por el hecho de estar enferma y no ir a la escuela significa que ella no puede tener responsabilidades y actividades.

Cuando se carga un piano por una escalera ¿quién tiene tiempo para enfocarse en las cosas negativas?

Agrega normalidad - no solamente a la vida del paciente, sino que a tu propia vida también. Mi esposa y yo tratamos de llevar a los niños a la escuela y realizar las tareas domesticas, y trabajamos lo mejor que pudimos, aun cuando estábamos constantemente abrumados con los partes médicos, nuestros niños, nuestros padres, nuestros amigos, y todos los consejeros médicos externos. Pensé que mi teléfono celular iba a derretirse de tanto uso.

Mantuve mi rutina diaria, al menos un mínimo de ella, y traté de vivir una vida normal. Esto ayudó a que mi esposa y yo permanezcamos sanos. De otra manera puedes apartarte de lo que te es familiar, y la desesperación y la autocompasión pueden devorarte. Cuando uno está deprimido, como dice el Rabino Noaj Weinberg de Aish HaTorá, mueve muebles. Cuándo cargas un piano por una escalera ¿quién tiene tiempo para enfocarse en las cosas negativas?

6) Autocrecimiento

Nuestros Sabios nos enseñan que a no ser de que nosotros usemos los traumas, presiones, desafíos y crisis de la vida para crecer, estos se convierten en una maldición en vez cumplir con su propósito, que es el de ser una bendición.

Para los que entendemos que hay un Dios que dirige nuestras vidas, tenemos que ser capaces de reconocer cuando nos envía una crisis con el fin de crecer. La definición judía de una crisis no es sólo ser capaces de identificarla y utilizar los instrumentos que Dios me dio para tratar con la situación de la mejor manera posible. Debemos usar tales momentos para convertirnos en mejores personas.

Pon un recordatorio sobre el refrigerador que diga: "No debo olvidar las lecciones aprendidas".

Y una vez que el desafío ha pasado, no podemos retroceder a nuestra forma de ser previa. Pon un recordatorio sobre el refrigerador, que puedas mirar cada día y di: " Sí, yo tuve una experiencia que cambió mi vida y no quiero olvidar las lecciones que aprendí y el crecimiento que logré".

El Todopoderoso nos sitúa en situaciones perfectamente diseñadas para cada uno de nosotros. Debemos aprender a ir con ellas, en vez de luchar en su contra, y entender cómo podemos hacernos mejores, gracias a aquellas situaciones. Tal vez esto acelerará la resolución del problema.

Les enseñamos esto a nuestros niños, y añadimos que estos son los momentos para unirse como familia y apoyarse mutuamente. Como resultado, nos hicimos más cercanos.

Soy una persona diferente gracias a la experiencia de mi hija, como así también cada persona alrededor nuestro. Ahora sé cómo ofrecer ayuda cuando alguien tiene un problema físico. No tengo miedo y no evado su problema.

También siento que redescubrí a la humanidad. Fui inspirado por gente con ideas y orígenes diversos que trataron de curar a mi hija, tanto médicamente como emocionalmente. Me vinculé con muchas personas a través del objetivo común de sacar a mi hija del hospital del modo más rápido e indoloro posible.

Cuando mi hija salió de la sala luego de haber sido dada de alta, devolvió la muñeca Barbie todavía sin abrir a la oficina de las enfermeras. Ella le dejó a Teresa, la enfermera que estuvo de turno aquella primera noche horrorosa, una nota de agradecimiento, con instrucciones de darle la muñeca Barbie a la siguiente niña que estuviera angustiada. Ella ya no la necesitaba más.