En momentos como estos, las palabras no alcanzan. Somos atacados silenciosamente por el absoluto barbarismo y la magnitud de la tragedia: el asesinato a sangre fría del Rabino Gabriel Holtzberg y su señora Rivka – una joven pareja que dejó atrás todas las comodidades del mundo occidental para ir en ayuda de otros judíos – otros cuatro judíos fueron asesinados al interior de la "Casa Jabad", además de las 169 victimas fatales y 240 heridos que dejaron los ataques terroristas en Mumbai.

Yo me beneficié personalmente del auto-sacrificio de los Holtzberg. En el año 2003, ellos se mudaron a Mumbai, dejando de lado todas las comodidades del mundo occidental para llevar un poco de luz a ese rincón del planeta. Ellos adquirieron y remodelaron el edificio antes conocido como la "Casa Nariman" transformándolo en un hermoso "hotel" de cinco pisos, lleno de habitaciones para invitados, comedores, y grandes despensas llenas de comida casher para alimentar a la multitud de visitantes cada semana. La "Casa Jabad" era un resplandeciente foco de santidad en una ciudad llena de pobreza y hambruna.

Hace unos cuantos meses dejé a mi familia un tiempo y viajé a Mumbai, India, para llevar a cabo algunos trabajos de investigación. Mucho tiempo antes de subir al avión ya sabía que estaría en buenas manos durante mi estadía – unos amigos contactaron a los Holtzberg para asegurarse de que yo tuviera un lugar donde conocer a otros judíos, un lugar para rezar y para tener comida casher como en casa.

Durante mi estadía de un mes, conocí a Sandra Samuel, la niñera de Jabad en Mumbai desde hace muchos años. Sandra sobrepasó su instinto de auto preservación y subió nuevamente hasta el último piso de la "Casa Jabad" para rescatar a Moshé, el hijo de los Holtzberg de tan sólo dos años de edad. Ella declaró después, "sólo agarré al bebé y corrí".

El pequeño Moshé se transformó en huérfano en un baño de sangre.

Dudo que alguno de nosotros hubiera sobrepasado su deseo egoísta de salvar su propia vida poniéndose en peligro para salvar la vida de otro. Ella es uno de los muchos héroes que surgieron en estos horrendos acontecimientos.

Cada noche que visité la "Casa Jabad", el lugar estaba lleno de judíos de todas partes del mundo que estaban de paso por Mumbai. Algunos eran israelíes buscando un lugar para relajarse después de un intenso servicio militar; otros eran hombres de negocios buscando cerrar algún acuerdo económico con las famosas empresas textiles en los alrededores de Mumbai; algunos eran turistas buscando experimentar como era la comunidad judía en India, conocida como los Bnei Israel. Los Holtzberg se aseguraban de que cada uno de nosotros se sintiera como en casa.

Los Holtzberg se aseguraban de que cada uno de nosotros se sintiera como en casa. A la mayoría de nosotros nos hicieron sentir judíos.

El Rabino Holtzberg era un estudioso de la Torá, también era Mohel y Shojet. Junto con su esposa ellos dirigían la sinagoga, enseñaban clases de Torá, aconsejaban a personas adictas a las drogas y combatían la pobreza que había a su alrededor.

A la mayoría de nosotros nos hicieron sentir judíos. Incluso esos soldados que habían dejado de ir a la sinagoga mucho tiempo atrás, dejaban salir una lágrima cuando cantaban "Shalom Alejem" alrededor de la mesa de Shabat.

Mirando Hacia el Futuro

Esta no es la primera vez que un Rabino de Jabad ha sido asesinado por un terrorista. En los años 50, un Rabino y cuatro estudiantes fueron asesinados en Kfar-Jabad, un poblado en Israel. Estos inmigrantes habían llegado de Europa, dejando atrás una tierra diezmada por el holocausto para reconstruir una nueva sociedad judía en la minúscula tierra de Israel. Después de sus muertes, muchos de sus amigos sintieron el vacío y la desesperanza que sentimos nosotros hoy.

Se dice que el Rebbe de Lubavitch envió un telegrama a los sobrevivientes del ataque que contenía sólo tres palabras en hebreo: B'hemshech habinyan tenu'chamu – a través de seguir construyendo sentirán consolación.

Y ese es el mensaje para nosotros hoy: seguir construyendo. No darnos por vencidos. No dejar que el odio y el deseo de venganza nos ciegue y nos impida causar el impacto positivo que cada uno de nosotros puede causar.

Porque si tenemos miedo, y nos quedamos inmóviles, dudosos, con las manos cruzadas, entonces, hemos entregado la victoria en manos de los terroristas.

En momentos como estos las palabras pueden no servir, pero las acciones si sirven. La comunidad judía se ha unido; miles de correos electrónicos, blogs, y sitios en Internet han llamado a todos los judíos del mundo a leer salmos, a dar caridad y a hacer actos de bondad. En los boletines en línea, en donde generalmente los conflictos salen a relucir, los argumentos rápidamente se detuvieron y las palabras de cooperación aparecieron.

En este preciso instante podemos poner en acción todo nuestro pesar, todo nuestro asombro y todos nuestros deseos de hacer algo – ¡y debemos hacerlo ahora ya! Envía dinero a una causa judía. Pasa un tiempo diciéndoles a tus padres, hijos y amigos cuanto los quieres y aprecias. Ve cuantas cosas positivas puedes hacer para ayudar a un vecino o a un amigo que pasa por un mal momento.

Estamos en guerra contra muchos enemigos que amenazan con traer oscuridad al mundo. Los Holtzberg luchaban en el frente de batalla para combatir a estos enemigos disipando la oscuridad, poniendo de manifiesto la belleza del judaísmo en contraposición a la soledad y el desamparo. Para muchos de los visitantes y mochileros que pasaron por la "Casa Jabad", el hecho de ponerse en contacto con la alegría y el amor que el Rabino Holtzberg y su señora Rivka entregaban, les dio la oportunidad de apreciar y de abrazar nuevamente su herencia judía.

Ellos fueron derribados en el cumplimiento de su deber. Por lo tanto, en su memoria, estudiemos y aprendamos acerca del hermoso legado judío que ellos quisieron transmitir. Y compartámoslo con los demás.