Si fueses un judío en Europa en 1941, y estuvieras seguro que Hitler está desarrollando los medios para llevar a cabo su amenaza de exterminar a los judíos, ¿qué harías? ¿Desestimarías el peligro considerándolo exagerado? ¿Tratarías de incitar a las naciones del mundo a frenarlo? ¿Aceptarías la responsabilidad sobre ti mismo de utilizar todos los medios posibles, tanto físicos como espirituales, para evitar la catástrofe?

Si fueras un judío en 2009, y estuvieras seguro que Ahmadinejad está desarrollando los medios para llevar a cabo su amenaza de exterminar a los judíos de Israel, ¿Qué harías?

Esta es la pregunta más apremiante de nuestros tiempos.

El pueblo judío enfrenta hoy la amenaza más grande desde el Holocausto. El fascismo islámico - que hasta ahora ha saciado su apetito asesino haciendo volar buses en Israel, poniendo bombas en sinagogas e instituciones judías y golpeando a judíos desafortunados en todo el mundo - está próximo a conseguir una bomba atómica. 

“Cuando alguien dice que te va a exterminar, créele”.

¿La utilizará realmente para destruir a Israel y a su gente? A pesar del positivismo de aquellos expertos que aseguran que Irán nunca pulsaría el botón, todo judío pensante debe tomar seriamente la declaración citada por Benjamín Netanyahu en un documental de la CNN sobre la amenaza del fascismo islámico. El señor Netanyahu le había preguntado a un sobreviviente qué es lo que había aprendido del Holocausto. Su respuesta fue: “Cuando alguien dice que te va a exterminar, créele”. 

El enfoque de tres puntas

Hace un par de años, la periodista del Jerusalem Post Caroline Glick, describió elocuentemente la amenaza de Irán y argumentó que Israel debería tomar medidas radicales, incluyendo planear un ataque preventivo en contra de las instalaciones nucleares iraníes, haciendo caer el régimen iraní, e israelíes tomando las calles para forzar a su gobierno a actuar. “En unos años”, escribe la señora Glick, “Irán podría tranquilamente poseer las armas nucleares necesarias para destruir el estado judío. Con los Estados Unidos distanciándose del conflicto e Israel en manos de incompetentes, ha llegado el momento de que el pueblo judío se levante”.

 La señora Glick tiene razón en todo lo que dice, pero me sorprendió lo que no dijo. Una respuesta judía a la amenaza de una extinción nuclear que incluye sólo soluciones físicas (políticas y militares) pero que omite soluciones espirituales está destinada a fracasar, al igual que un test con sólo el 50% de las respuestas correctas no será aprobado.

Cuando el patriarca Iaacov y su familia afrontaron el peligro de ser asesinados por Esav, quien se estaba aproximando rápidamente con 400 hombres armados, Iaacov respondió de tres maneras: Envió regalos a Esav, empleó estrategias al dividir el campo en dos, y rezó.

Najmánides, el sabio español del siglo 12, escribe que los judíos deben emplear este triple enfoque en todos los tiempos cuando el peligro asoma:

  1. Diplomacia
  2. Estrategia militar
  3. Respuesta Espiritual

De acuerdo al rabino Asher Weiss, la plegaria de Iaacov incluyó tanto plegaria como Teshuvá, lo que él define como: "Cambiar las acciones de uno para acercarse a Dios".

Causalidad espiritual

 Muchos judíos igualan la respuesta espiritual a “no hacer nada”. Ellos no logran darse cuenta de dos de los principios más importantes que refuerzan la existencia:

  1. Que la dimensión espiritual es real y
  2. Que la dimensión espiritual es causal

La dimensión espiritual incluye a Dios, a las almas y a las fuerzas espirituales. El enfoque materialista de la realidad, que se anexó a la mente occidental durante los últimos tres siglos, cree que sólo la dimensión física es real; si algo no puede ser visto, tocado, o detectado con instrumentos científicos, no existe.

Todo el que ama sabe que esto no es verdad. Sabemos que, aún si los neurobiólogos pueden ubicar el lugar del cerebro asociado con los sentimientos amorosos, el amor es una fuerza espiritual que pasa por encima de los más básicos instintos físicos de auto preservación. Y reconocemos otros atributos del alma: coraje, devoción a la verdad y búsqueda de significado, como reales, a pesar de la incapacidad de la ciencia de medirlos.

Y sin embargo mucha gente que cree en la existencia de Dios no logra entender que la dimensión espiritual es causal. El universo, como cualquier corporación bien administrada, opera bajo una serie de comandos desde arriba hacia abajo.

Un sobreviviente del huracán Katrina parado en un techo en Nueva Orleans esperando por horas ser rescatado podría culpar a los rescatadores que tripulan los botes. Investigación posterior, sin embargo, reveló que las fallas de los equipos de rescate se debieron a la falta de preparación en las agencias estatales y municipales pertinentes. E investigación aún más posterior reveló que la fuente del fracaso era aún más alta, como la Agencia Federal de Administración de Emergencias.

De la misma manera, lo que sea que pase en cualquier lugar del cosmos es al final regulado por la más alta autoridad cósmica: Dios. Si quieres cambiar lo que pasa aquí en el más bajo de los mundos, el mundo físico, debes dirigirte a la cima, a Dios.

Una vez que reconocemos a Dios como la fuente más importante de todo lo que ocurre, el paso siguiente es reconocer que los seres humanos en este mundo, el más bajo, tienen el poder de influenciar los edictos Divinos. El rabino Iaacov Haber compara la cadena de causalidad cósmica a la lluvia. La lluvia viene obviamente de arriba hacia abajo, sin embargo la producción de la lluvia es un ciclo. La evaporación de agua aquí abajo crea nubes, que a su tiempo vacían su humedad como lluvia.

De la misma manera en que el agua contaminada produce lluvia acida, las acciones “contaminadas” en este mundo se suman al ciclo y causan que edictos dañinos desciendan sobre los seres humanos. Lo opuesto también es verdad. Actos de Teshuvá, de acercarse a Dios, pueden revertir aún el decreto Divino más severo.

Búsqueda espiritual

El Talmud presenta una pregunta aparentemente retórica, ¿Qué causó la destrucción del Segundo Templo? Los sabios talmúdicos, quienes vivieron bajo el dominio romano, deben haber conocido la respuesta obvia: El Imperio Romano, que controlaba todo el mundo conocido, dominó Judea. Los judíos se rebelaron en contra de Roma, incitando la Gran Revuelta. Tres legiones de romanos fueron enviadas a Judea para mitigar la rebelión. Ellos rodearon a Jerusalem, pusieron a la ciudad en estado de sitio, y finalmente rompieron las vallas, diezmaron a la ciudad, y destruyeron el Templo.

Si Israel es destruido, será con un misil nuclear iraní, pero no por un misil nuclear iraní.

Mientras que estos son realmente los hechos históricos conocidos por todo niño de ese período, el Talmud ignora la cadena de eventos como algo causal. En cambio, responde a su propia pregunta: El Templo fue destruido por el odio infundado entre los judíos. Los sabios de esta manera hicieron una distinción entre las circunstancias de la destrucción y la causa de la destrucción.

Si Israel es destruido, será con un misil nuclear iraní, pero no por un misil nuclear iraní. La causa de nuestra aniquilación serán nuestras propias fallas espirituales.

No es la primera vez que el espectro de aniquilación de los judíos ha surgido desde ese país. Pero, ¿cómo respondieron los judíos de hace 2363 años al decreto del gobernador persa de aquella época de exterminar a todo hombre, mujer y niño judío?

Ellos hicieron teshuvá en masa. Ellos ayunaron, se arrepintieron, y clamaron a Dios. La salvación Divinamente orquestada de Purim fue el resultado.

El Rab Noaj Weinberg, zt”l, señaló que la elección de los judíos persas de responder espiritualmente al peligro físico que surgía amenazadoramente es significativa. Cuando Hamán, el Primer Ministro Persa, decretó que todos debían reverenciarlo cuando él pasara por la calle, Mordejai el judío se rehusó. Los líderes judíos del momento reprocharon a Mordejai por darle un pretexto a Hamán para descargar su antisemitismo: “Si no lo reverencias, todos seremos asesinados”. 

Sin embargo, Mordejai se rehusó a reverenciarlo. Hamán se encolerizó, y convenció al rey para que emitiera un decreto de exterminación en contra de todos los judíos del imperio. En ese momento los líderes judíos, quienes habían advertido a Mordejai, podrían haber ido fácilmente a Mordejai y culparlo por causar su condena colectiva.

Pero en lugar de eso, ellos reconocieron que Dios dirige el mundo, y que Dios no borraría a los judíos del mapa solamente porque Mordejai se rehusaba a reverenciar a Hamán. Ellos se dieron cuenta de que la ley de causalidad espiritual dice que deben buscar dentro de sus propias almas para encontrar la causa del decreto de aniquilación. Ellos fueron a Mordejai y admitieron: “Tienes razón. Esta catástrofe ha venido sobre nosotros porque participamos en el banquete del rey (celebrando la destrucción del Primer Templo) hace nueve años”.

Por supuesto nosotros debemos responder militarmente, pero nuestro primer ataque debe ser espiritual.

La teshuvá de los judíos trajo la clemencia Divina que frustró el plan de Hamán y forjó su caída. Sin embargo, el decreto real original no pudo ser rescindido. En cambio, Mordejai, el nuevo primer ministro de Persia que poseía ahora el sello real, emitió un segundo decreto dándole poder a los judíos a batallar a sus enemigos. Aunque la mayoría de los gentiles en el imperio entendieron que la balanza se inclinó a favor de los judíos, muchos antisemitas necios se levantaron para matar a los judíos en el día designado. Ellos se encontraron con un valiente contraataque judío que, de acuerdo al Libro de Ester, dejó un saldo de 75800 muertos.

La respuesta espiritual no excluyó la respuesta militar, pero la precedió.

Nuestra respuesta

Estamos viviendo una historia de Purim moderna. Irán desarrollando una bomba atómica, aparejado con las amenazas a viva voz de Ahmadinejad de destruir a Israel, no son nada menos que un edicto de exterminación. Por supuesto debemos responder militarmente, pero nuestro primer ataque debe ser espiritual.

Teshuvá significa cambiar el curso. Significa hacer algo diferente a lo que has hecho antes. Significa acercarte a la Fuente Divina mediante tu aceptación de hacer la voluntad de Dios en algún área de tu vida en donde previamente te habías resistido.

Como en los eventos de Purim, nuestra respuesta al holocausto que surge amenazadoramente de Irán debe ser la teshuvá en masa. Esto significa que todos los judíos, ya sea que se definan a sí mismos como religiosos, seculares, o ateos, deben aceptar hacer una mitzvá que no estaban haciendo antes. El paso debe ser lo suficientemente grande como para constituir un cambio real, pero no demasiado desanimador para poder incorporarlo exitosamente a nuestra vida.

Algunas sugerencias:

  • Dejar de denigrar a otros grupos de judíos, sin importar cuánto nos desagraden sus caminos (mitzvá de no hablar lashón hará).
  • Para mujeres: Encender las velas de Shabat antes del atardecer del viernes.
  • Para hombres: ponerse Tefilín.
  • Aprender Torá una hora extra a la semana (más de lo que estudias actualmente). Esto podría significar estudiar con un compañero telefónicamente o atendiendo a una clase en tu sinagoga local (mitzvá de aprender Torá).
  • Honrar a tus padres de una manera en la que antes no hacías (Nota: toda observancia de mitzvot requiere el estudio de las leyes relevantes).
  • Dejar de comer productos de leche y carne en la misma comida.
  • Incorporar la plegaria en tu vida con una base diaria. Compra un libro de rezos y aprende a usarlo.
  • Haz paz con un pariente o un amigo con el cual te has distanciado (mitzvá de amar a tu prójimo).

Y haz lo que sea que elijas con la intención de acercarte a la voluntad Divina y de ser un mejor judío.

Esto es Europa, 1941. La solución final está en proceso de elaboración. Te pido que no termines de leer este artículo sin comprometerte a ti mismo a alguna clase de respuesta espiritual específica para alejar la amenaza del genocidio. Por favor utiliza la sección de comentarios abajo para escribir el compromiso específico que asumirás.

Como judía en Israel, siento la amenaza de Irán. Mi vida y la vida de mis hijos están en riesgo. De hecho, dado que somos realmente un pueblo con un destino, todas nuestras vidas están en riesgo. No seamos atrapados desprevenidos esta vez.

Toma un momento para escribir tu compromiso específico en la sección de comentarios debajo.