Jánuca relata la heroica historia de los macabeos, un grupo de rebeldes judíos que vivieron en la Tierra de Israel en el siglo II AEC, y nos recuerda que nuestra libertad no está garantizada. Si observamos el mundo lleno de serios desafíos que enfrenta el pueblo judío, las lecciones de la historia nos llaman a la acción.

Durante la época de los macabeos, la Tierra de Israel estaba dominada por el ejército griego. Muchos judíos, especialmente la élite cosmopolita, buscaron asimilarse a la cultura griega como un camino hacia el poder político y económico. Los macabeos —un pequeño grupo de judíos determinados a proteger su identidad judía y su patria— usaron su ingenio, coraje y determinación para derrotar a los griegos y establecer una nación judía libre en nuestra tierra patria, a pesar de ser pocos y tener menos armas.

Actualmente, ante los desafíos que debemos enfrentar: ¿cómo podemos encontrar inspiración en el ejemplo de los macabeos? ¿Cómo reforzamos nuestro compromiso para asegurar el futuro del pueblo judío y del Estado de Israel? Durante esta época de entregar presentes, ¿cuáles son los regalos más importantes que podemos darnos el uno al otro, para que las generaciones futuras vivan en libertad, seguridad y prosperidad?

Con estas preguntas en mente, he compilado una lista de los ocho regalos más grandiosos (uno para cada noche de Jánuca) que debemos entregar en cada familia judía para que nuestro pueblo siga prosperando.

Primer regalo: orgullo

No hay nada más poderoso que entender quién eres y estar orgulloso de dónde vienes. Si no podemos inculcar orgullo judío a la próxima generación, no quedará nadie para seguir adelante con nuestra tradición y enfrentar los futuros desafíos.

Cada día me siento increíblemente afortunado de ser judío; de ser parte de una tradición que es la fuente original de los valores occidentales y de un pueblo que, aunque pequeño en número, ha logrado cosas extraordinarias en tantas áreas. Estoy orgulloso de estar conectado a Israel, nuestra patria judía, un país que se independizó contra todo pronóstico y sirve como un faro de luz e innovación y hace que el resto del mundo sea un lugar mejor. A través de la educación, participación comunitaria y herencia familiar, debemos promover en nuestros hijos y nietos una sensación de orgullo por ser judíos y por el Estado de Israel.

Segundo regalo: coraje

El Estado de Israel, el pueblo judío y la fe judía han sobrevivido solamente porque hubo judíos que estuvieron dispuestos a levantarse y luchar por lo que creían cuando nuestra patria, nuestro pueblo, nuestras tradiciones y nuestros valores se vieron amenazados. No siempre es fácil o conveniente ser judío o ser simpatizante de Israel. Sin embargo, cuando enemigos como Irán y Hamás amenazan la existencia de Israel o cuando los antisemitas buscan difundir odio infame en contra del pueblo judío a través del movimiento BDS, necesitamos el coraje y la convicción para levantarnos y hablar.

Tercer regalo: persistencia

Junto con el coraje, el pueblo judío también necesita ser consistente y persistente. No es suficiente levantarse una vez; tenemos que cultivar una nueva generación que tenga la fuerza y la voluntad de levantarse una y otra vez para luchar contra nuestros detractores. Ya sea que estés construyendo un negocio, esforzándote para obtener un título, criando una familia o abogando por tu comunidad, la habilidad de trabajar duro y seguir adelante con fuerza ante la adversidad puede ser la habilidad más valiosa.

Cuarto regalo: conocimiento

En el transcurso de los siglos deambulando como un pequeño pueblo sin estado, aprendimos a invertir en el mejor recurso que existe sobre la faz de la tierra: el conocimiento. El pueblo judío ha priorizado la educación por sobre cualquier otra cosa. Aunque durante gran parte de nuestra historia estuvimos indefensos, nuestra obsesión con aprender le permitió al pueblo judío ser exitoso. Hoy debemos continuar con esta inversión, impartiendo el conocimiento que no solamente les da a nuestros hijos la capacidad de prosperar en las carreras del siglo XXI, sino que también les brinda bases de sabiduría judía, les otorga un eje moral y los compromete con la familia y con la comunidad.

Quinto regalo: innovación

La inclinación judía a innovar ha motivado inventos que van desde el monoteísmo ético a la Teoría de la Relatividad y a Waze. Este ha sido el ingrediente secreto de la sobrevivencia del pueblo judío, lo que nos permitió adaptarnos y tener éxito en una amplia gama de culturas, países y eras. Fortalecer a nuestros hijos para pensar creativamente es crítico para que tengan éxito en esta época de información y para la sobrevivencia de nuestras instituciones comunitarias, las cuales deben adaptarse para seguir siendo relevantes para la próxima generación.

Sexto regalo: creer en lo imposible

Aunque somos menos del 0,2 por ciento de la humanidad, el pueblo judío ha sido capaz de lograr cosas extraordinarias porque siempre creemos que se puede lograr lo imposible. Desde Iehoshúa que conquistó la tierra de Israel, los macabeos que derrotaron a los griegos y hasta el reciente Estado de Israel derrotando seis ejércitos árabes en la Guerra de la Independencia de 1948, hemos creído que se puede lograr lo imposible, en contra de toda probabilidad. Debemos fortalecer en nuestros hijos esta perspectiva cuando salen a luchar por sus sueños y a contribuir con soluciones a los desafíos que enfrentan los judíos de todo el mundo.

Séptimo regalo: hermandad

El Talmud dice que cada judío es responsable por el otro. En momentos de persecución, los judíos siempre supieron cómo unirse y apoyarse mutuamente. En respuesta a las muchas amenazas que enfrenta el Estado de Israel, el pueblo israelí se une como una gran familia que se preocupa y protege el uno al otro, tanto en tiempos de guerra como de paz. Somos infinitamente más fuertes cuando somos un pueblo unido — religioso y secular, en Israel y en la diáspora, ancianos y jóvenes. Inculcar este sentido de hermandad en nuestros hijos les da la confianza en que su familia extendida —la familia judía— los apoya y los empuja a actuar cuando otro judío necesita su ayuda.

Octavo regalo: pasión

La clave para la realización personal es descubrir y canalizar tu pasión para dejar una huella en el mundo. Si no haces que cada día importe y no tienes pasión por la forma en que usas tu tiempo y tus recursos, en verdad no tienes mucho. Cada día —y no solamente en Jánuca— me esfuerzo para alentar a mis hijos y nietos a descubrir su pasión y su propósito, y trato de apoyarlos para que logren canalizar esa pasión en sus carreras, familias, liderazgo, comunidad y en el país en el cual vivimos.

Que este Jánuca podamos entregar estos ocho regalos —y muchos más— para enriquecer las vidas de nuestra joven generación, fortalecer a nuestras familias y asegurar nuestro futuro común. Al descubrir y desencadenar la luz en cada uno, podemos continuar con el milagro de Jánuca año tras año, escribiendo un nuevo capítulo en la antigua historia del pueblo judío.


Este artículo apareció originalmente en el Jerusalem Post