Con varias de sus invenciones expuestas en el Smithsonian Institute, 67 patentes a su nombre, y más de 100 invenciones, Ben Kleinerman, 91 años, irradia un entusiasmo vibrante por mejorar las vidas de los demás mediante sus ideas creativas, desde lo raro hasta lo esencial.

Si hay una cosa de la que Ben Kleinerman se enorgullece, es su irremplazable rol en la victoria israelí en la guerra de los seis días, en 1967.

Él era el ingeniero principal y Gerente de Programa de la cámara de video KA-56 en Fairchild Camera Corp. en ese momento, y justo en ese momento habían desarrollado una nueva tecnología. Esta cámara panorámica especial, situada en el bajo vientre de un avión de guerra, estaba equipada con su novedoso film Poromat con capacidad infrarroja. Un artefacto ingenioso. La ventaja de esta cámara y su film especial era que los jets de guerra podían hacer misiones de reconocimiento, capturando imágenes de los territorios debajo de ellos, y revelar esas fotografías instantáneamente mientras aún estaban en el aire, para luego volver y atacar con extrema precisión. Antes de la KA-56, el avión de vigilancia tenía que aterrizar primero y revelar el film, dándole al enemigo tiempo para reordenarse, poniendo señuelos en las posiciones de los aviones reales de metal.

El Estado de Israel estaba en una incertidumbre agonizante, rodeado por siete países cuyo poder militar era mucho mayor que la escasa Fuerza de Defensa Israelí.

El Estado de Israel estaba en una incertidumbre agonizante, rodeado por siete países cuyo poder militar era mucho mayor que la escasa Fuerza de Defensa Israelí. El Brigadier General Mordejai Hod, comandante en jefe de la Fuerza Aérea Israelí, incorporó la cámara especializada de Kleinerman, la KA-56.

La fuerza aérea egipcia se estaba alistando para la batalla, con algunos aviones y cientos de señuelos hechos con papel maché y madera dispuestos sobre la pista. Los jets israelíes viajaron sigilosamente por encima, tomando fotos infrarrojas con sus nuevas cámaras, y en pocos minutos bombardearon correctamente con las pocas bombas que tenían.

El exitoso ataque aéreo dejó incapacitado al ejército egipcio y fue un factor decisivo en la milagrosa victoria de Israel. Cinco días después, la guerra había terminado.

“Después de la guerra, el general Hod vino a los Estados Unidos, a nuestras oficinas, para agradecernos personalmente”, rememora Ben, “pero yo ya estaba en Texas, trabajando en el Mars Orbiter y en el Voyager, por lo que no estuve allí para recibir su agradecimiento personalmente”.

Precursores

 Ben inventó el precursor del cepillo de dientes eléctrico de hoy en día, ¡sólo que los críticos dijeron que era la cosa más ridícula e inútil que habían visto en su vida! Si recuerdas los incómodos días de los flashes descartables, puedes agradecerle a Ben Kleinerman por haberte sacado de tu miseria fotográfica. Él produjo el primer flash recargable, con la tecnología que es utilizada hoy en día.

Ben también inventó un precursor del increíblemente exitoso Skype.     

Ben también inventó un precursor del increíblemente exitoso Skype: Telescan es un teléfono convencional con una pantalla que te permite ver a tu amigo hablando contigo. Pero de nuevo, la idea fue descartada como basura por todos excepto por algunos departamentos de bomberos, de policía, y por algunos bancos, que pensaron que podrían improvisar algún pequeño uso para el artefacto.

“Un día, recibí una carta del Smithsonian Institute. Dijeron que querían que les enviara algunos de mis prototipos para exponerlos y me mandaron algunas cajas vacías para que los pusiera en ellas. Empacamos algunas de mis invenciones, las llevamos, y la gente del Smithsonian fue muy agradable y acogedora”.

Sus trabajos todavía están allí. Están el TransiTape, el primer grabador de cinta completamente portátil del mundo, con dos velocidades, a transistores y operado a batería. TransiTape fue seleccionado como una de las más grandiosas invenciones de los últimos 50 años y fue exhibido en el Cooper-Hewitt Museum en Nueva York, compartiendo la escena con geniales ítems como la lavadora de ropas, el pan de molde (o lactal) y la caja negra (grabadora de datos de vuelo).

El Cine-Sone es otro clásico, llevando la tecnología de filmaciones caseras con rollos de cinta a nuevas alturas al darles voz. Antes de que el Cinesone apareciera en escena, las películas mudas estaban a la orden del día. Ahora, la voz puede acompañar a la película en movimiento, una mejora radical y bienvenida. El debut en Cine-Sone fue la hija más grande de Ben, Kay, cuya primera fiesta de cumpleaños está preservada para la eternidad y es mostrada en el Smithsonian Institute para que los visitantes se maravillen con un rollo de película de 16 mm, de unos 130 metros de largo, lleno con diez minutos de escenas de cumpleaños, ¡La primera presentación audiovisual casera de la humanidad!

En 1964, creó una máquina de electrocardiogramas tan liviana y portátil que era del tamaño de una caja de cigarrillos, reemplazando efectivamente las voluminosas máquinas llevadas por los doctores que hacían visitas a los pacientes, como se hacía hasta ese momento.

El Cardio-Sensor no daba una lectura impresa, en cambio, era un cardiógrafo que permitía a los doctores interpretar la curva del latido del corazón de un paciente para diagnosticar un problema con rapidez. Cuando el dispositivo Cardio-Sensor llegó al mercado, las ciudades de Nueva York y Atlanta compraron cientos inmediatamente. A la sombra de la guerra fría, los oficiales de las ciudades, preocupados por un ataque nuclear ruso, querían estar preparados para la horrorosa perspectiva de doctores arribando a la escena de la catástrofe, necesitando urgentemente diferenciar entre víctimas que todavía estaban vivas y aquellas que ya habían muerto.

Con los Generales Clark y Eisenhower

 

Eastman Kodak trabajó con él para desarrollar una patente que hiciera que las pistas sonoras magnéticas fueran inalterables, previniendo así las regrabaciones ilegales. “Mientras John F. Kennedy estaba en la oficina, tomamos un discurso de él, grabado como pista sonora magnética en cinta de 16 mm. Kennedy había dicho: ‘Nunca bombardearemos o atacaremos a Cuba’. Por la forma en que la cinta magnética trabaja, era muy fácil cambiar sus palabras para que dijera: ‘Bombardearemos o atacaremos a Cuba’. El aparato detectó la palabra borrada ‘nunca’. Le mostramos al mundo lo que podía pasar”.     

La próxima vez que veas el Weather Channel, verás otro invento de Ben Kleinerman, “La Pantalla Verde”, construida por Federal Manufacturing and Engeneering para la CBS como un sistema de fondo de proyección.

Ben también trabajó por años durante la segunda guerra mundial, como fotógrafo personal de campo batalla de los generales Clark y Eisenhower, siguiéndolos por Italia y Austria, y capturando las minucias de sus vidas. Se codeó con los ricos y famosos en calidad de fotógrafo del ejército, en el centro de todos los eventos diplomáticos.

“Trabajé con Eisenhower. Fuimos a ver el Nido del Águila de Hitler en Austria”. 

“Fui asignado al general Clark por casi cuatro años y estuve con él todos los días de la semana. Y mientras Clark no estaba, trabajé con Eisenhower. Fuimos a ver el Kehlsteinhaus (Nido del Águila) de Hitler en Austria”.

Mientras cortejaba a su esposa, Ben la llevó al Pentágono para ver su trabajo, ella quedó, como era de esperar, impresionada. Había expuestas miles de fotos oficiales tomadas por Ben. En el cuarto circular había una selección de fotos grandes. Junto con la famosa foto de Joe Rosenthal con la bandera elevada en Iwo Jima, estaba la foto tomada por Ben de la mesita de Hitler en el Nido del Águila siendo firmada por el general Eisenhower y otros siete generales.

Todo en Familia

 La vida no ha sido fácil para Ben Klinerman. En 1981, fue atacado por el Síndrome de Guillain Barré, de naturaleza similar a la poliomielitis. Mientras que muchas personas mueren por la enfermedad, los pulmones de Ben no se vieron afectados. Durante siete meses no se movió, sólo se comunicó con su familia por medio de su párpado izquierdo. Pero nunca se quejó.

El hijo de Ben, Gabriel (Gil) construyó un dispositivo especial, (un puntero sensible a la presión que le permitió a Ben señalar una vez que su pulgar izquierdo comenzó a funcionar), para poder utilizarlo dentro del hospital (la dependencia de Ben del oxígeno implicó la prohibición del uso de dispositivos que producen chispa).

Ben tuvo una recuperación sustancial y no ha mirado atrás desde su enfermedad. Sus prolíficas patentes, aunque nutridas de mucho amor y esfuerzo, palidecen frente a sus verdaderos amores - sus tres hijos, Kay, Gabriel y Janie, y su esposa por más de 63 años, Margery, quien comparte su pasión por sus invenciones.

“Siempre he tratado de que mi esposa se involucre en mis inventos, muchas de mis invenciones han sido sus ideas. Ella me da mucha inspiración”.

Ben siente que realmente ha dejado su marca en el mundo y su trabajo le da mucho placer, especialmente en la inexplicable brillantez de la Divina Providencia que puede ser detectada solamente muchos años después. El caso es que su hijo, Gabriel, vicepresidente ejecutivo de Aish HaTorá Jerusalem, se sienta en una oficina que mira desde arriba al Muro de los Lamentos, liberado en 1967 con la ayuda de la tecnología de su padre.