Esta semana partió del mundo una figura legendaria. Su nombre era Rav Menajem Mendel Taub, el Admor de la dinastía jasídica de Kaliv, conocido por muchos como el Rebe de Kaliv.

Había algo obvio que lo distinguía de otros líderes jasídicos: no tenía barba. La apariencia del Rebe de Kaliv no era algo que había elegido; en Auschwitz él fue víctima de los experimentos del tristemente famoso Joseph Mengele, quien experimentó con químicos en su piel.

El Rebe nació en 1923 en Transilvania, actualmente Hungría. Era la séptima generación de una familia de líderes jasídicos que remontan sus orígenes a Rav Itzjak Isaac de Kaliv, uno de los más eminentes místicos del siglo XIX. En el verano de 1944, a los 21 años y cuando acababa de comprometerse para casarse, fue deportado a Auschwitz tres días antes de la festividad de Shavuot junto con su familia, incluyendo seis hermanos y hermanas. Todos fueron asesinados.

Vivir con las cicatrices de Mengele

Elegido para ser uno de los ratones de laboratorio de Mengele, su experiencia en las manos del llamado “equipo médico” en el campo de concentración donde fueron asesinados más de un millón de judíos, no sólo evitó que le volviera a crecer la barba, sino que no pudo tener hijos. A pesar del sufrimiento que soportó, se negó a ceder al sueño de continuar adelante con el legado de su familia, y se esforzó por sobrevivir. Después de haber sido transferido a finales de 1944 de Auschwitz al gueto de Varsovia y de allí al campo de concentración Breslau, lo hicieron marchar a Bergen Belsen, de donde fue liberado en abril de 1945.

Déjame vivir y diré Shemá Israel con los vivos

A lo largo de su vida, el Rebe de Kaliv contó una y otra vez cómo se selló su suerte de sobrevivir la guerra. En uno de los momentos más oscuros, unos pocos días antes de la liberación, él hizo un pacto con Dios en el que prometió que si lograba salvarse iba a dedicar su vida a transmitir la llama de la continuidad judía.

“Los nazis literalmente arrojaban a los judíos al fuego. Oí que un niño pequeño cantaba Shemá Israel, entonces le dije a Dios: ‘Déjame vivir y diré Shemá Israel con los vivos’”.

Durante los siguientes 75 años cumplió su promesa: abrió escuelas, enseñó y devolvió la vida a una comunidad casi completamente destruida. Adondequiera que fuera, contaba su “pacto con Dios” y a menudo lloraba al dirigir a otros niños judíos con la misma melodía que había oído ese día. El Shemá se convirtió en su himno, su venganza, su mensaje al mundo.

Reconstruir después de la guerra

Tras la liberación, el Rebe de Kaliv descubrió la suerte trágica de su familia, pero también supo que su prometida, Jana Sara Shapiro la hija de una prominente familia jasídica, también había sobrevivido la guerra. La pareja se casó y en 1947 se fueron a los Estados Unidos, a Cleveland Ohio, antes de inmigrar a Israel en 1962 para reconstruir la dinastía jaídica de Kaliv que había sido diezmada por los nazis.

El Rebe de Kaliv se convirtió en un prominente líder entre los ortodoxos de Israel, famoso porque en sus apariciones públicas reunía a los niños y cantaba con ellos el Shemá.

No olvidar

Al invocar con frecuencia el recuerdo de los seis millones de judíos asesinados en el Holocausto, en especial de un millón y medio de niños, también se volvió conocido como el Rebe de la Shoá. Siempre se esforzó para asegurar que no se perdiera el recuerdo del Holocausto.

Además de los 13 volúmenes explicando el significado profundo de las festividades judías, él también escribió una “Enciclopedia del Holocausto”, centrando la atención en lo que él describió como el “heroísmo espiritual” de los judíos que dieron sus vidas para cumplir las mitzvot durante el Holocausto.

“Hubo Rabinos y estudiantes de ieshivá que se apegaron a los mandamientos religiosos hasta el final”, le dijo a un periodista del New York Times en el año 2000. “¿Acaso ellos no defendieron al alma del pueblo judío? ¿Acaso no son hoy tan importantes para Israel como los F-16 y las bombas atómicas?”.

El amor por el pueblo judío

La atracción y la voz del Rebe de Kaliv llegó mucho más allá de sus propios seguidores jasídicos. Él llegó a la comunidad judía global en un espíritu de unidad. Él abocaba por la paz entre hermanos, la armonía dentro de la comunidad judía, reprochaba a aquellos que encendían en Israel discusiones entre los religiosos y los laicos con palabras agresivas.

Fue un líder que también construyó puentes entre las comunidades ashkenazí y sefaradí. Era un gran amigo del gran líder sefaradí Rav Ovadia Iosef. La admiración mutua entre los dos líderes es un conocido testamento de su amistad. Cuando Rav Ovadia Iosef falleció en el año 2013, el Rebe de Kaliv consideró un enorme honor ayudar a escribir un Séfer Torá en mérito de su amigo.

El Rebe de Kaliv con Rav Ovadia Iosef zt”l

Se mantuvo activo hasta los 90 años, luchando por temas que le eran importantes. En el 2015, a los 93 años, antes de Pésaj dio una entrevista exclusiva por la televisión nacional de Israel, llamando la atención sobre el tema de las familias pobres antes de la festividad. “Los niños lloran y yo lloro con ellos”, le dijo al periodista. “No tienen nada para comer. En nombre de los seis millones y del millón y medio de niños que murieron, ¿cómo podemos dejarlos hambrientos? Ellos lloran y yo lloro con ellos”, dijo con lágrimas.

Un rabino y un político

El Rebe de Kaliv tomó la responsabilidad de proteger al pueblo judío en las más elevadas oficinas políticas, llegando a exitosos presidentes de los Estados Unidos para urgirles que manifestaran su amistad hacia Israel. En el año 2015, desde la ceremonia en Budapest marcando el 70 aniversario de la destrucción de los judíos húngaros, grabó un mensaje por video para el entonces presidente Barack Obama urgiéndolo a ser un fuerte amigo de Israel. Le dijo: “Dios dispuso que usted sea presidente, así que por favor haga todo lo posible para ayudar. Todo el mundo debe ver que usted es un amigo de la Tierra de Israel”.

A comienzos de este año, a pesar de estar enfermo y muy débil, felicitó al presidente Donald Trump por haber mudado la embajada a Jerusalem. “Oí sobre su visita a Jerusalem y quiero decirle que Dios está a su lado. Que tenga mucho éxito”.

Elogiado por los líderes israelíes

Además de las decenas de miles de judíos que esta semana llenaron las calles de Jerusalem para manifestar su respeto por el Rebe de Kaliv, su fallecimiento también unió a los líderes políticos de Israel, encabezados por el presidente Reuven Rivlin.

El funeral del Rebe de Kaliv

“El Rebe dio voz al heroísmo espiritual de los judíos durante el Holocausto e hizo todo lo que estuvo a su alcance para honrar el recuerdo de sus víctimas”, dijo el presidente Rivlin. El Primer Ministro Benjamín Netanyahu agregó: “El hecho de que el Rebe de Kaliv falleciera tan cerca del día en que recordamos el Holocausto fortalece nuestro compromiso eterno de recordar y no olvidar”.

Que todos sus seguidores encuentren consuelo y que su memoria sea una bendición para todos.