La historia ya es conocida: el 9 de julio, Rav Reuven Bauman (35 años) estaba en una playa en Virginia con un grupo de alumnos. Algunos de los jovencitos se acercaron demasiado al borde del mar que estaba muy picado y una ola gigantesca los atrapó con la guardia baja. Al ver la lucha de los niños para mantener el equilibrio en lo que ahora era aguas profundas, Reuven de inmediato se sacó los zapatos y corrió a salvarlos.

Durante esos peligrosos momentos, Reuven sostuvo con fuerza a los niños, evitando que se alejaran todavía más de la playa. Un pescador que estaba por la zona ayudó a los niños a volver a la costa. Pero de repente, Reuven se vio atrapado por una fuerte marea que lo arrastró hacia el interior del mar. Su cuerpo fue encontrado cinco días más tarde.

¿De dónde obtuvo Reuven este extraordinario coraje y esa capacidad de sacrificarse por los demás?

Después de conversar con la familia Bauman, ahora podemos relatar el resto de la historia.

La ciudad de Nueva York, 1967, El abuelo paterno de Reuven, Wilhem Bauman (cariñosamente conocido como Willy), era ebanista. Un día en medio de un trabajo, el socio de Willy estaba en una habitación adyacente. De repente Willy oyó una explosión masiva. El pegamento sumamente inflamable se había encendido y la habitación estaba en llamas.

Sin importarle su seguridad personal, Willy corrió hacia ese infierno y logró sacar a su socio herido, salvando su vida.

Sin embargo, en el proceso Willy sufrió graves quemaduras de tercer grado en la mayor parte de su cuerpo. Los médicos no pensaron que lograría sobrevivir esa noche.

Willy permaneció muchos meses en terapia intensiva y eventualmente, con la ayuda de una unidad de quemados experimental, pudo regresar a su familia. Aunque su capacidad para caminar se vio dañada permanentemente (a menudo usaba una silla de ruedas), Willy vivió otros 40 años productivos.

Rav Mark Bauman tenía 12 años cuando su padre actuó con tanta valentía. Mark es el padre de Reuven Bauman, cuyo valiente rescate en la plata de Virginia hace eco del acto de rescate de su abuelo 50 años antes.

“Entre mi padre y mi hijo estuvo el fuego y el agua”, afirmó Mark respecto al coraje heroico trasmitido de generación en generación.

Con un gran costo personal, Willy Bauman salvó heroicamente una vida en 1967.

 

¿Quién era Reuven?

Reuven Bauman era un amado maestro en Norfolk, Virginia, que dedicó muchas horas para preparar meticulosamente material para sus clases y desarrollar nuevos métodos para enseñar con mayor claridad.

Reuven era un maestro dedicado a sus alumnos, se preocupaba por ellos y se conectaba con cada uno a su nivel. “Los niños lo amaban. Un padre me dijo: ‘A mi hijo no le gusta la escuela, pero amaba a Rav Bauman’”, afirmó el padre de Reuven.

Dos días antes de su fallecimiento, Reuven acompañó a la colonia de vacaciones a un parque de diversiones. Él subió a las más aterrorizantes montañas rusas, porque sentía que era importante compartir esa experiencia con los niños. “Su compromiso con sus estudiantes era la misión de su vida. No se trataba de un trabajo, era la manera en que se definía a sí mismo”, aseguró Rav Mordejai Loiterman, director de la escuela en donde trabajaba Reuven.

El año pasado, Reuven publicó un libro infantil: Yanky’s Amazing Discovery (El sorprendente descubrimiento de Yanky), sobre un niño que supera sus dificultades. El niño está inspirado en Rav Iaakov Kamenetzky, uno de los más grandes Rabinos del siglo XX, cuyas cualidades personales pueden ser imitadas por un niño en cualquier nivel.

“Reuven sintió que era importante presentar a nuestros Sabios de una forma relevante y accesible, para alentar a los jóvenes a aspirar a asemejarse a su grandeza”, afirmó Rav Mark Bauman.

Reuven también escribió poemas para niños sobre las festividades judías, los cuales se están preparando para su publicación póstuma.

Parientes y amigos describen a Reuven como una combinación perfecta de intelecto, humildad, dignidad, dulzura, humor y amor. Sin importar la edad, nivel de observancia u origen, Reuven respetaba a todo el mundo. Cuando el cocinero no judío de la ieshivá sufrió un infarto, Reuven tomó la iniciativa de comprar una tarjeta, hacer que todos la firmaran y llevársela al hospital.

“Él siempre te hacía sentir ‘importante’”, asegura Israel Schwartz, cuñado de Reuven. “Su bondad, su sonrisa, su capacidad para conectarse con la gente. Reuven tenía una manera suave y agradable de hacerte sentir bien contigo mismo”.

Reuven en su elemento: dando clase en séptimo grado.

Reuven vivió y murió con Kidush Hashem, santificando el Nombre de Dios. Saltar a las aguas peligrosas para salvar a sus estudiantes no fue más que una extensión de su devoción a poner siempre primero a los demás.

Mordejai Bauman, uno de los cinco hermanos de Reuven, cita la enseñanza del Talmud respecto a que si alguien profana el Nombre de Dios en secreto, el acto queda expuesto públicamente. Lo mismo ocurre a la inversa: si una persona santifica el Nombre de Dios en secreto, el acto recibe recompensa pública.

“A lo largo de su vida, Reuven santificó el Nombre de Dios en silencio. Quizás por eso Dios le dio la oportunidad de completar su misión con un  acto que provocó un Kidush Hashem público, algo que se difundió por todo el mundo”, dijo Mordejai.

Reuven con su cuñado, Israel M. Schwartz.

Una búsqueda masiva

Cuando Reuven desapareció, todo el mundo se sorprendió por la masiva cantidad de ayuda. Llegaron a Virginia para unirse a la búsqueda cientos de voluntarios de organizaciones de Nueva York, Nueva Jersey, Maryland y Georgia. Helicópteros y un avión privado registraron la costa, otros llegaron con botes y motos acuáticas. Voluntarios con vehículos todoterreno escanearon la zona con binoculares, mientras otros equipos caminaban a lo largo de la costa a pesar de los 32° de calor.

“Cuando llega un aviso de que alguien precisa ayuda, uno sale sin pensarlo dos veces”, dice Iosef Nissel de Mitaskim de Maryland, una organización que ayuda a quienes enfrentan una tragedia. Nissel y su equipo de voluntarios viajaron cuatro horas hacia la costa de Virginia llevando un bote. Al llegar pidieron que enviaran otro más.

Tras un día de búsqueda, la Guardia Costera y otros equipos de rescate públicos pusieron fin a sus esfuerzos, reconociendo que eran inútiles. Sin embargo, el ejército de voluntarios judíos no se detuvo. Impulsados por la mínima posibilidad de llegar a rescatar a Reuven, siguieron adelante, comprometidos a no partir hasta que por lo menos pudieran brindar a Reuven el honor de un entierro adecuado.

Día tras día, trabajando casi sin dormir y bajo un sol ardiente, los voluntarios recorrieron 1165 en un esfuerzo coordinado y organizado. Recibieron ayuda de expertos locales que calcularon las mareas, las corrientes y los patrones del viento, para crear redes de búsqueda por tierra, mar y aire.

Mientras tanto, miles de personas en todo el globo se sorprendieron ante este tremendo Kidush Hashem y rezaron o efectuaron buenos actos en beneficio de Reuven.

Tras una interrupción para Shabat, los voluntarios regresaron al océano el domingo a la mañana antes de que saliera el sol.

El domingo al mediodía, un capitán pesquero local sugirió que los voluntarios se adelantaran algunos kilómetros hasta donde el océano se vuelve más claro y hay parches espesos de algas. Allí, aproximadamente a un kilómetro y medio del límite entre Virginia y Carolina del Norte, y a 10 kilómetros de donde Reuven fue visto por última vez, el equipo de Nissel encontró su cuerpo.

Yosef Nissel, el voluntario de Maryland que descubrió el cuerpo de Reuven a un kilómetro y medio de la playa.

Durante una semana entera, aparecieron en las noticias organizaciones voluntarias como Ajiezer, Mitaskim, Jai Lifeline, Javerim y Hatzalá, resaltando la unión de la comunidad judía y dejando una impresión positiva en todos los involucrados.

Los miembros de la Guardia Costera se sintieron especialmente inspirados, porque unas pocas semanas antes se había ahogado un niño de 8 años bajo circunstancias similares, arrastrado por una poderosa corriente subterránea. En ese caso las autoridades cedieron a la búsqueda y simplemente esperaron que las olas llevaran el cuerpo hacia la costa.

En un momento particularmente dramático, cuando el buzo de la Guardia Costera sacó del agua el cuerpo de Reuven, declaró con orgullo “Yo también soy judío”.
Lo importante es que Reuven tuvo un entierro adecuado, lo cual brindó cierta medida de consuelo a su familia.

A través de una llamada de conferencia, más de 40.000 personas participaron en el funeral, donde su cuñado Israel Schwartz declaró:

“Es como si Dios le hubiera dicho a Reuven: Tú efectuaste tanta bondad por los demás a tu modo, en silencio y sin pretensiones de grandeza. Ahora te daré la oportunidad de hacer un enorme Kidush Hashem. El nombre de Reuven Bauman se conocerá en todo el mundo como un hombre que hizo un verdadero Kidush Hashem. Aquí tienes, Reuven. Recibe este regalo. Te lo mereces”.

Para Reuven Bauman, los demás siempre estaban primero. Ahora todos tenemos la oportunidad de dar algo, de ayudar a cuidar a la esposa y a los cinco hijos de Reuven con una donación para el Bauman Family Fund.

Que el recuerdo de Reuven Tzvi ben Menajem Itzjak continúe inspirándonos.