El antisemitismo crece a pasos agigantados y muchos judíos se encuentran de repente bajo ataque. A veces parece que son pocos los no judíos que salen a defender a las comunidades judías cercanas. Sin embargo, tres casos recientes en Europa nos dan a los judíos un poco de esperanza, porque hay héroes inesperados que se atreven a decir “basta”.

En contra del odio en un tren en Gran Bretaña

Asma Shuweikh, una madre musulmana de 36 años de la ciudad británica de Birmingham, viajaba el 22 de noviembre del 2019 en el subterráneo en Londres cuando fue testigo de una familia judía con niños pequeños que eran acosados y amenazados por un hombre, aparentemente desquiciado, que emanaba odio y amenazas de violencia.

La pareja judía llevaba a sus hijos a la ciudad cuando un hombre furioso comenzó a leer citas despectivas de los judíos de la Biblia Cristiana y a gritarles. Él acusó a los judíos de fundar el mercado de esclavos y de otras viles mentiras y los amenazó. El padre le dijo varias veces al hombre que se alejara y dejara de amenazar a sus hijos, pero fue ignorado. Un pasajero filmó un breve clip del abuso, pero el padre después dijo a los periodistas que eso representaba sólo una breve porción de la horrible experiencia que experimentó su familia, la cual duró más de 15 minutos y aterrorizó a sus hijos.

Mientras el hombre continuaba con su vil abuso a la familia judía, por lo menos un pasajero intentó intervenir, pero al ser amenazado con violencia física se apartó. Finalmente, en una porción del video clip que se volvió viral, la señora Shuweikh comenzó a discutir con el hombre y le dijo que no dirigiera tanto odio a la familia. Aunque el hombre gritaba, era extremadamente agresivo y físicamente imponente, ella se mantuvo firme y le respondió con voz calma. El hombre dedicó toda su atención a la señora Shuweikh, aparentemente olvidando por completo a la familia judía. Aunque en la filmación se lo puede oír decir cosas despectivas sobre los musulmanes, la señora Shuweikh continuó hablando con él, calmándolo.

Sin su valiente intervención, el padre judío, que prefiere mantenerse anónimo, está seguro de que el abuso hubiera continuado y “habría podido escalar a la violencia física”. Él le agradeció públicamente a la señora Shuweikh por salvar a su familia de más miedo y abuso. La señora Shuweikh explicó que ella vio que el padre judío “trataba de mantener calmos a sus hijos” y quiso ayudarlos. Ella “trató de llevar (al abusador) a un nivel en el cual se pudiera mantener con él una conversación para que no volviera a atacar a la familia judía que viajaba en el tren”.

“Yo también soy madre y pienso que si hubiera estado con mis hijos hubiese querido que alguien interviniera” en su ayuda, explicó. Cuando al parecer en el tren no había nadie más dispuesto a ayudar, ella hizo lo que pensó que era correcto.

Un hombre árabe gasta una fortuna para mantener recuerdos nazis lejos de las manos equivocadas

Cuando Hermann Historica, una casa de remates en Múnich, anunció que remataría una cara colección de recuerdos nazis el 20 y 21 de noviembre del 2019, muchos judíos en Alemania se sintieron indignados. Entre los ítems en venta había ropa y libros que pertenecieron a Adolf Hitler. Rav Menajem Margolin, presidente de la Asociación Judía Europea, señaló que Alemania actualmente está “en la primera línea en Europa respecto a la cantidad de incidentes antisemitas reportados”. Muchos temieron que vender ítems nazis sólo lograría avivar las llamas del odio antijudío, permitiendo a los neonazis adquirir esos viles objetos.

Abdallah Chatila

Pese a los pedidos para que se cancelara la venta, el remate se llevó a cabo y fue un gran éxito para la casa de remates, que ganó decenas de miles de euros. Pero sin que lo supieran muchos de los presentes en la sala, varios de esos ítems fueron comprados por Abdala Chatila, un empresario libanés, que los compró para mantenerlos lejos de las manos de los neonazis.

El señor Chatila nació en una familia árabe cristiana en el Líbano, un país en el cual los judíos y los israelíes son rutinariamente demonizados. El Líbano se niega a mantener relaciones diplomáticas con el estado judío y oficialmente está en guerra con Israel. Las noticias y la televisión pública libanesa proveen una constante dieta de perspectivas negativas sobre Israel y los israelíes. A pesar de eso, el señor Chatila parece tener una opinión muy diferente. Él se mudó a Ginebra, hizo una fortuna en bienes raíces y joyería, y está preocupado por el incremento del odio antijudío.

Cuando escuchó que ponían en venta artefactos nazis, decidió hacer algo al respecto y gastó más de medio millón de euros (más de 600.000 dólares) en decenas de objetos. “Quise comprar esos objetos para que no fueran utilizados por los neonazis para sus propagandas”, explicó. “El populismo de ultraderecha y el antisemitismo se están difundiendo por toda Europa y por todo el mundo, y no quise que esos objetos cayeran en las manos erróneas y fueran utilizados con intenciones deshonestas”.

Entre los ítems que compró se encuentra un sombrero, una caja de cigarrillos y una máquina de escribir que una vez pertenecieron a Hitler, así como la copia de Mein Kampf de Hermann Goering.

El señor Chatila dijo que cree que esos desagradables objetos deberían ser quemados, pero debido a que los historiadores le dijeron que necesitan preservarlos, él los donó a una organización con base en Jerusalem, Keren HaIesod, un grupo que sustenta cantidades de programas pro-Israel en todo el mundo. El señor Chatila dijo que él cree en los objetivos de Keren HaIesod, que incluyen trabajar “para la construcción y el desarrollo del Estado de Israel”.

Árabes rechazan el boicot contra Israel

El 19 y 20 de noviembre del 2019, 32 árabes se reunieron en Londres para manifestar públicamente algo extraordinario: a pesar de la presión en sus países de origen y en el mundo para repudiar a Israel y demonizar al estado judío, estos valientes individuos manifestaron públicamente que ellos se oponen a los boicots contra Israel. En un lenguaje claro rechazaron gran parte de las calumnias antijudías y antisionistas que abundan en las ondas etéreas y en la prensa en sus países y declararon que Israel es un país que merece ser reconocido y aceptado.

Los participantes provienen de 15 países, incluyendo algunos que no mantienen relaciones diplomáticas formales con Israel. Algunas arriesgaron sus vidas y su libertad para asistir. (Sólo hace algunos meses, el nuevo presidente de Túnez, Kais Saied, condenó esta clase de convocatorias para mejorar las relaciones con Israel como “alta traición”). A pesar de los peligros, los participantes explicaron que ellos están “decididos a impulsar la cooperación entre el mundo árabe e Israel”.

Entre los participantes se encontraban Mohammed Anwar Sadar, miembro del parlamento egipcio y sobrino del ex-presidente Anwar Sadat; el ex ministro de información de Kuwait, Sami Abdul-Latif Al-Nisf, quien declaró: “Es un error insistir en que Israel es un estado apartheid racista cuando claramente no lo es” y Mohammed Dajani, un profesor palestino que sorprendió a los árabes en el año 2014 cuando condujo a un grupo de estudiantes árabes en un viaje educativo a Auschwitz insistiendo en enseñar sobre el Holocausto y se opuso a la negación del Holocausto que es habitual en gran parte de la sociedad árabe.

Los participantes censuraron el antisemitismo dentro del currículo educativo en las escuelas árabes, condenaron que se predique contra los judíos en las mezquitas y afirmaron su oposición al movimiento BDS, que promueve el boicot y las sanciones al estado judío.

Tras dos días de intensos debates, el grupo adoptó el nombre de Consejo Árabe para la Integración Regional y decidieron continuar con más encuentros y debates para ayudar a difundir su convocatoria a repudiar el odio y los boicots contra los judíos y contra Israel. Algunos enfrentan peligro en sus países de origen por su postura hacia Israel, pero los participantes de la conferencia se mantienen firmes y planean volver a reunirse a comienzos del 2020 en Washington DC para seguir adelante con su trabajo.