Según informó la AMIA, el lunes a la madrugada un grupo de desconocidos ingresó en la vivienda del Gran Rabino Gabriel Davidovich y lo agredió "salvajemente". Antes de golpearlo, informó la misma entidad, los asaltantes le gritaron al rabino: "Sabemos que sos el rabino de la AMIA".

En una entrevista con el diario Clarín de Argentina, el rabino Davidovich lamenta que su mujer, Raquel —con la que lleva casi 40 años de matrimonio— haya tenido que presenciar todo el ataque. "[Ella] es la más angustiada, la que se siente insegura y la que tiene grabada la imagen de toda esta pesadilla", comentó.

Los delincuentes, que estuvieron una media hora dentro de la casa, se llevaron dinero, joyas y lo que encontraron a su paso. "Es verdad que dijeron que conocían a mi padre, que sabían que era el rabino de la AMIA", declaró Ariel Davidovich, hijo del rabino.

Si bien el mismo rabino desconoce los motivos de los asaltantes y no puede asegurar que se trate de un ataque antisemita, la brutalidad con la que fue agredido parece totalmente desproporcionada. Los asaltantes derribaron al rabino Davidovich, saltaron arriba de él, lo patearon ya estando en el piso y lo dejaron inconsciente, con nueve costillas rotas y un neumotórax interno (perforación en un pulmón), todo esto a pesar de que él no opuso resistencia en ningún momento y tampoco intentó impedir el asalto.

Un recuerdo de tiempos mejores... Rav Gabriel Davidovich (izquierda), en una reunión junto a Rav Steve Burg (derecha) CEO de Aish HaTorá.

Davidovich es desde el año 2013 el máximo representante del Superior Rabinato de la AMIA (Asociación Mutual Israelita Argentina), organización que en 1994 sufrió un horrible atentado con coche bomba que dejó un saldo de 85 muertos y más de 300 heridos.

Sitio donde se encontraba el edificio de la AMIA totalmente destruido por el atentado terrorista de 1994. (Fuente: Wikipedia)

A pesar de las lesiones, el ataque no acobarda en ninguna medida al Gran Rabino Davidovich, quien demuestra seguridad y absoluta confianza en Dios, y admitió que desea volver a trabajar antes de lo aconsejado clínicamente. "Estoy muy adolorido, tengo nueve costillas rotas, pero estoy tranquilo, no tengo miedo", declaró al diario Clarín. Además, agregó que “No estoy enojado, ni quiero venganza. Soy de los que perdonan”.