¿Los judíos son las peores personas del mundo? ¿Israel es un país tan terrible que no tiene derecho a existir? En algunas partes del mundo, estas alarmantes preguntas surgen cada vez con más frecuencia.

En algunos países, los grupos artísticos israelíes son tratados tan mal que les está siendo difícil presentarse. En el año 2010, el Cuarteto de Jerusalem fue sacado de la radio de la BBC en medio de su presentación cuando unos alborotadores los abuchearon en el salón Wigmore de Londres. Al año siguiente, una “continua protesta de la audiencia” hizo que se detuviese la presentación de la Filarmónica de Israel en la prestigiosa serie de conciertos London Proms Concert, la cual era transmitida en vivo por la radio de la BBC a todo el país.

El pianista Yossi Reshef vive en Alemania, pero nació en Israel, y eso es suficiente para que los manifestantes antisionistas consideren que no tiene derecho de actuar; recientemente, una presentación —cuyas entradas estaban completamente agotadas— fue cancelada en Johannesburgo por causa de los manifestantes, y tanto en España como en Alemania han ocurrido interrupciones similares.

En Francia, el comediante Dieudonné M’bala M’bala ha construido su carrera en base a burlarse de los judíos; su espectáculo humorístico más reciente se burla del Holocausto y acusa a los judíos de manejar el mundo. Dieudonné, quien ha sido candidato dos veces de una lista extrema antisionista, es también el creador del popular gesto estilo Nazi, “quenelle”, el cual se hizo famoso cuando el futbolista francés Nicolas Anelka lo realizó después de marcar un gol en Londres en Diciembre del 2013.

En ocasiones, los ataques pueden volverse violentos. Después de que una presentación de la agrupación nacional de baile de Israel, Batsheva, fuera interrumpida en Edimburgo, una presentación que estaba programada para el grupo joven de la asociación fue cancelada porque los organizadores ya no podían garantizar la seguridad de los artistas.

En el año 2009 ocurrió un caso real en que la violencia efectivamente se desató cuando un equipo de baloncesto israelí tuvo que correr por sus vidas cuando en un estadio turco los fanáticos comenzaron a perseguirlos mientras gritaban “Alla Akbae” e “Israel asesino” al tiempo que les lanzaban objetos a los jugadores.

Las tiendas de los israelíes son el último objeto que ha caído víctima de la ira de los antisionistas. La tienda israelí de cosméticos Ahava fue forzada a dejar la zona de Covent Garden en Londres luego de que los manifestantes hicieran que fuera imposible comprar allí. Ahora, la empresa israelí EcoStream, la cual provee comida, bebidas y productos de limpieza que se enmarcan dentro del concepto de consumo responsable, tiene dividida a la exclusiva ciudad británica de Brighton, donde los manifestantes se reúnen semana tras semana para denunciar al estado judío; las demostraciones se han vuelto ofensivas, con reclamos de violencia y antisemitismo.

La academia aún es un campo de batalla en donde se debate si las voces israelíes tienen derecho de ser oídas o no.

La principal unión académica británica, la Universities and Colleges Union, votó cortar todas sus relaciones con los israelíes, y dos académicos israelíes fueron despedidos de una revista británica de lingüistica como parte del boicot al estado judío.

En el año 2013, dos agrupaciones académicas de Estados Unidos, la Asociación americana de estudios (ASA) y la Asociación americana asiática de estudios (AAAS), votaron cortar sus relaciones con toda persona e institución israelí. En enero del 2014, la Asociación del lenguaje moderno (MLA), una agrupación sumamente influyente que agrupa a 30.000 académicos en más de 100 países, dedicó parte de su reunión anual en Chicago a vituperar en contra del estado judío, en una movida que muchos de sus miembros temen que se transformará en una resolución oficial de boicot.

De hecho, un líder del movimiento por el boicot a Israel, Omar Barghouti —quien irónicamente posee una maestría de la Universidad de Tel Aviv, institución que ahora él desea boicotear— dijo que este era un “momento decisivo” en su búsqueda por deslegitimar al estado judío. Él tiene razón; estamos en un momento decisivo, pero la opinión pública pareciera estar alejándose del movimiento por el boicot y moviéndose rumbo a aceptar a Israel.

Desde diciembre del 2013, más de 120 universidades han emitido declaraciones oficiales condenando las acciones que apuntan a realizar un boicot a Israel. Sin embargo, el presidente de la Universidad Católica de America, John Garvey, dijo que los llamados a rechazar al estado judío eran “lamentables”. El presidente de Harvard, Drew Faust, dijo que el boicot en contra de Israel era “una amenaza directa” a la libertad académica y a los ideales, mientras que el anterior presidente de Harvard, Larry Summers, dijo que el boicot —que apunta específicamente en contra del estado judío, siendo que hay varios países que violan los derechos humanos de peor manera y quedan inmunes— era simplemente “antisemita”.

Y no son sólo los directores de las universidades. En el año 2013, la Unión nacional de estudiantes de Gran Bretaña rechazó un llamado a boicotear al estado judío, los estudiantes de la Universidad de Stanford votaron en contra de los intentos para que la universidad se deshiciera de sus inversionistas israelíes, y la Unión de estudiantes de la Universidad de Oxford reaccionó en contra de una campaña que buscaba el boicot de Israel con una aplastante votación en la que el rechazo al boicot obtuvo siete veces más votos que su aprobación. Henry Watson, un estudiante de Oxford, explicó su voto en contra diciendo que le perturbaba mucho el discurso racista detrás del boicot.

Para muchos partidarios del estado judío, los constantes ataques a Israel —los cuales por lo general se transforman en ataques antisemitas— los han motivado a identificarse de forma más cercana con sus hermanos y hermanas en el estado judío.

Hace siete años, el profesor de leyes de Harvard, Alan Dershowitz, y el ganador del premio Nobel, el físico Steven Weinberg, hicieron justamente eso. Cansados de los llamados a boicotear Israel y a rehuir a los israelíes, ellos decidieron identificarse con el estado judío. Escribieron una carta abierta a los enemigos de Israel: cuando ustedes planeen boicotear a Israel, por favor considérennos a nosotros también como israelíes. Si boicotean a Israel entonces boicotéenos también a nosotros.

Ante los llamados a boicotear a Israel, el talentoso pianista Evgeny Kissin decidió convertirse en ciudadano del estado judío.

En tan sólo tres días, más de 3.000 personas se sumaron a su carta abierta; hoy, más de 15.000 personas han firmado la petición de Dershowitz y Weinberg, entre los que se incluyen 15 ganadores de premio Nobel, muchos presidentes universitarios y otras destacadas figuras (puedes ver la carta en su idioma original aquí).

El mes pasado, el talentoso pianista Evgeny Kissintomo llevó esta petición un paso más allá y se transformó en ciudadano del estado judío. Kissin, quien nació en Moscú en 1971, sorprendió al mundo por primera vez cuando tenía 13 años y apareció con la Filarmónica de Moscú en una presentación perfecta; hoy en día sigue siendo uno de los mejores pianistas del mundo.

Ante los llamados a boicotear a Israel, Kissin decidió apoyar al pueblo de Israel. Cuando se convirtió en ciudadano israelí, Kissin declaró:

“Yo soy judío, Israel es un estado judío… y desde hace mucho tiempo he sentido que Israel, a pesar de que yo no vivo allí, es el único estado en el mundo con el que me puedo identificar completamente, y cuyos problemas, tragedias y destino percibo como si fueran míos.

Cuando los enemigos de Israel intentan interrumpir los conciertos de la Orquesta filarmónica de Israel o del Cuarteto de Jerusalem, yo quiero que vengan y que hagan problemas también en mis conciertos; porque los problemas de Israel son también mis problemas, los enemigos de Israel son también mis enemigos, y yo no quiero estar separado de los problemas a los que se enfrentan los músicos israelíes cuando representan al estado judío más allá de sus fronteras.

Siempre he despreciado profundamente el chovinismo y nunca he considerado que mi gente sea superior al resto; me siento realmente bendecido con el hecho de que mi profesión es probablemente la más internacional del mundo, que toco música que fue creada por grandes compositores de distintos países y que viajo alrededor de todo el mundo compartiendo mi amada música con gente de diferentes países y nacionalidades, pero quiero que toda la gente que aprecia mi arte sepa que soy judío, que pertenezco al pueblo de Israel. Por eso ahora siento un deseo natural de viajar por el mundo con un pasaporte israelí”.

No dejes que los antisemitas debiliten tu compromiso con el pueblo judío (y ellos sí son antisemitas, como escribió Charles Krauthammer: “Aplicar sobre el estado judío un doble estándar que no se aplica sobre ningún otro estado, juzgar a un pueblo en una forma en que no se juzga a ningún otro y elegir específicamente a un pueblo para condenar y aislar, es involucrarse en un gran acto de discriminación. Y la discriminación en contra de los judíos tiene un nombre. Se llama antisemitismo”).

Ante los continuos ataques que hay contra el estado judío, los ejemplos de Dershowitz, Weinberg y Kissin nos dan una guía a seguir. Ahora es el momento para intensificar tu gratitud y compromiso con el judaísmo y con Israel. Incrementa tu conexión con Israel y dile al mundo que estás orgulloso de ser judío y de identificarte con el estado judío.