En las últimas semanas hubo una serie de acusaciones de asesinato contra los judíos, en completa oposición a los hechos. Las acusaciones son jutzpá con esteroides. Aquí hay cuatro ejemplos espantosos.

Un libelo de sangre moderno

El viernes 24 de enero del 2020, cuando Qais Abu Ramila, un niño árabe de 8 años que vivía en las afueras de Jerusalem, no volvió a su casa, sus padres llamaron a la policía. Unas pocas horas antes le habían dado al niño 50 shekels y lo mandaron a comprar algunas cosas en un almacén local. Cuando pasaron varias horas y el niño no regresó, sus padres temieron lo peor y pidieron ayuda a los oficiales locales así como a voluntarios judíos.

Los primeros auxilios israelíes entraron en acción de inmediato, buscando en su barrio. Después de que se difundiera un pedido de ayuda, cientos de israelíes se unieron a la búsqueda durante toda la noche. Algunos residentes locales comenzaron a culpar a los judíos. Mientras la búsqueda tenía lugar, la policía se vio obligada a usar valiosos recursos para bloquear a un grupo de árabes furiosos que quisieron atacar a un barrio judío vecino porque las falsas acusaciones de que los judíos habían matado al niño encendieron la furia.

A primeras horas de la mañana del sábado, los voluntarios israelíes temieron que el niño se hubiera caído en un pozo que la lluvia había llenado de agua. Con una bomba vaciaron la zona y allí encontraron el cuerpo sin vida de Abu Ramila. El billete de 50 shekels todavía estaba en su bolsillo. Los paramédicos de la ambulancia del Maguen David Adom trataron de revivirlo, pero trágicamente debieron declararlo muerto.

Los padres de Abu Ramila lloraron por su hijo, y dijeron a los periodistas israelíes que él era “la flor” de su familia. Ellos reconocieron que su muerte fue un espantoso accidente. Sin embargo, mientras la familia Abu Ramila guardaba luto, una publicación anónima en los medios sociales inventó la mentira de que los judíos israelíes habían asesinado al niño, que lo habían secuestrado y atacado antes de arrojarlo a un pozo para ahogarlo. Esta mentira tiene reminiscencias de las acusaciones medievales de que los judíos envenenaban los pozos y asesinaban a niños cristianos. A pesar de la obvia falsedad, la publicación se difundió, y fue compartida por destacadas figuras en todo el mundo.

El oficial palestino Hanan Ashwari publicó en Twitter la falsa acusación. George Galloway, ex diputado británico y una personalidad de la radio, llevó la mentira todavía más lejos al afirmar que el niño (cuya edad dijo mal) fue asesinado por “colones israelíes ilegales” (sic) y en lo que sonó como una incitación a la violencia, convocó a “que alguien se oponga a este malvado ataque contra el pueblo palestino. ¿Hay alguien dispuesto?”. En los Estados Unidos, la diputada Rashida Tlaib también publicó en Twitter la mentira difamatoria respecto a que el niño de ocho años fue asesinado por los judíos. Ella borró su tweet cuando se demostró que la grotesca acusación era falsa, pero no antes de que la vieran quienes la apoyan, desprestigiando sin fundamento a los judíos israelíes como asesinos.

Culpar a los judíos por sus propios asesinatos

Después de que dos terroristas que eran miembros del culto supremacista negro atacaran un almacén y asesinaran a sangre fría a cuatro personas el 5 de diciembre del 2019, algunos habitantes locales culparon a las víctimas judías.

Esa mañana, los dos terroristas primero le dispararon al detective Joseph Seals, padre de cinco hijos. A continuación viajaron hasta una zona densamente poblada por judíos en la Ciudad de Jersey, y una nota que posteriormente encontraron en el auto reveló que su intención era atacar la escuela judía. En vez de entrar a la escuela, los asesinos entraron al almacén en la puerta vecina, donde asesinaron a tres personas: Mindy Ferencz, dueña del comercio y madre de tres niños pequeños, al cliente Moshé Deutsch y al empleado Douglas Miguel Rodríguez. Un manifiesto encontrado en el auto de los asesinos deja claro que habían salido con la intención de asesinar judíos. Sin embargo, cuando se difundieron las noticias del espantoso asesinato, muchos habitantes locales dirigieron su ira no a los asesinos que atacaron a su comunidad, sino a los judíos.

“Yo culpo a los judíos”, dijo esa noche una mujer en la escena del ataque. El fundador de un grupo que combate el antisemitismo filmó a una multitud de residentes de la Ciudad de Jersey. Uno por uno, los habitantes locales arremetieron contra las víctimas judías y no contra los terroristas que los atacaron. Uno de ellos le preguntó al camarógrafo que obviamente era judío: “Cuatro de ustedes murieron, ¿verdad? Si ellos murieron está bien”. Otros transeúntes dijeron que ellos culpaban a los “engaños judíos” y gritaron: “¡Saquen a los judíos de la Ciudad de Jersey”.

Estas espantosas declaraciones fueron hechas pocas horas después de los asesinatos, cuando las emociones eran intensas. Posteriormente, cuando ya era aparente que fue un ataque premeditado dirigido a niños y adultos judíos, un miembro del consejo de educación de la ciudad, Joan Terrel Paige, publicó un post en los medios sociales llamando a los judíos “brutos” y dijo que no empatizaba con las víctimas sino con los asesinos. “¿Cuál es el mensaje que ellos transmitieron?”, preguntó respecto a los asesinos. “¿Somos suficientemente valientes como para explorar la respuesta a su mensaje?”. Cuando los dirigentes locales y otros miembros del consejo de educación pidieron que Paige renunciara, los residentes salieron en su apoyo y asistieron a una reunión del consejo para defenderla y repetir su mensaje de odio.

Ataques a Israel en el Día Internacional de Recuerdo del Holocausto

Cuando los israelíes y los líderes del mundo se preparaban para conmemorar el 75° aniversario de la liberación del campo de exterminio Auschwitz, uan periodista de la BBC aprovechó la oportunidad para atacar a los israelíes por recordar el Holocausto.

En su informe de difusión internacional el 22 de enero del 2020, Orla Guerin de la BBC entrevistó a un sobreviviente del Holocausto dentro de Yad Vashem, el museo y monumento israelí a los seis millones de judíos que fueron asesinados en el Holocausto. Su reporte concluyó con imágenes de jóvenes soldados entrando al lugar, muchos de ellos visiblemente conmovidos al observar las fotografías de las víctimas que podrían haber sido sus bisabuelos u otros parientes.

Estos jóvenes soldados, que cada día ponen su vida en la línea de fuego para defender al estado judío, entienden la historia del pueblo que defienden. Es adecuado que ellos aprendan sobre el Holocausto y su rol en la reciente historia judía y de Israel. Sin embargo, en vez de comentar que los judíos siguen enfrentando un antisemitismo espantoso y que Israel, la patria y el refugio del pueblo judío, es una parte indeleble de la supervivencia judía, Guerlin aprovechó el final de su reporte para repetir viejos ataques al estado judío. “Durante décadas, (Israel) ocupó territorios palestinos”, afirmó Guerlin, borrando con una frase cualquier conexión judía con la Tierra de Israel, y manchando a Israel como un país ilegítimo sin derechos a su tierra. “…Pero aquí algunos siempre verán a su nación a través del prisma de la persecución y la supervivencia”, concluyó Guerlin, aparentemente negando a los israelíes el derecho que cualquier otra nación del mundo toma como un derecho obvio: proveer un refugio de la persecución y luchar por su supervivencia.

Este informe, visto por millones de personas en todo el mundo, fue un cuestionamiento sobre la soberanía israelí y sobre su legitimidad. Al declarar esto al final de un informe sobre el Holocausto, en el cual fueron asesinados millones de judíos porque no había ningún estado judío al que pudieran escapar, fue un ejemplo de jutzpá especialmente ofensivo.

En Francia, dejan libre al asesino de una mujer judía

Tras el asesinato el 4 de abril del 2017 de Sara Halimi, una maestra judía ortodoxa de 66 años que vivía en París, su asesino declaró alegremente: “Maté al shaitan (en árabe, el demonio)” y “¡Allahu Akbar!”, antes de arrojar su cuerpo maltratado desde el balcón del tercer piso para matarla. El asesino fue Kobili Traore. Él vivía en el edificio de la señora Halimi y a menudo la insultaba a ella y a su familia. A pesar de que él le dijo al juez que su odio se vio encendido al ver objetos judíos en el hogar de la señora Halimi, hace poco un juez lo liberó y declaró que no es culpable del asesinato debido a que usó de marihuana.

Traore entró a la fuerza en el departamento de la señora Halimi tras haber forzado la puerta de otro departamento en un edificio vecino. Allí, la familia aterrorizada se encerró y levantó barricadas en una habitación. Ellos, al igual que Traore, son inmigrantes musulmanes de África, y escucharon a Traore furioso citando pasajes del Corán. Ellos llamaron a la policía, pero no antes de que Traore saliera a su balcón y desde allí trepara al balcón de la señora Halimi. Él la atacó y la golpeó salvajemente antes de arrojarla desde el balcón.

A pesar de la naturaleza claramente antisemita del asesinato, Traore no fue declarado culpable de un crimen de odio. Él se declaró inocente y le dijo al juez que no era responsable de sus actos porque había fumado marihuana antes del asesinato. En una aparente contradicción con su defensa de marihuana, también le dijo al juez que presidía su caso que al ver objetos judaicos en el departamento de Halimi, tales como un candelabro y un sidur (un libro de plegarias judías), se enfureció y sintió que no tenía otra opción más que matarla.

En diciembre del 2019, una corte francesa declaró que Traore no era criminalmente responsable por sus actos. En vez de que lo enviaran a la cárcel, recibió asesoría psiquiátrica. El 5 de enero del 2020, cientos de judíos marcharon por las calles de París, en protesta contra esta indignante decisión. William Attal, el hermano de la señora Halimi, dijo a la multitud: “Mi hermana fue masacrada, el asesino eligió a mi hermana porque ella era judía”.

La Torá nos dice: “Aléjate de la falsedad” (Éxodo 23:7). De nosotros depende ponernos de pie, señalar la verdad y eliminar estas calumnias mentirosas.