¿Un volumen del Talmud dedicado al Papa? Parece poco probable, pero la primera edición impresa del Talmud de hecho estuvo dedicado al Papa León X, quien reinó como Papa desde 1513 hasta su muerte en 1521.

Durante milenios, las copias del Talmud habían sido meticulosamente escritas a mano. Podía llevar varios años llegar a completar un set de las 63 masejtot o tratados del Talmud.

En 1450, Johannes Gutenberg inventó la primera imprenta. Él la usó para imprimir panfletos, calendarios, y varias copias de la Biblia. La "Biblia Gutenberg" se considera el primer libro impreso producido en Europa. En los años siguientes, otros impresores copiaron el invento de Gutenberg y comenzaron a imprimir libros. Muchos libros judíos fueron impresos usando el nuevo invento mecánico. Pero nadie había intentado imprimir una copia del Talmud. Durante años, el Talmud continuó siendo escrito laboriosamente a mano.

Eso cambió en 1519, después de años de amargos debates, cuando la primera edición completa del Talmud se produjo utilizando el nuevo invento de la imprenta mecánica.

Daniel Bomberg: un impresor cristiano de libros hebreos

En Europa, uno de los primeros que imprimió libros hebreos fue Daniel Bomberg, un cristiano que se había ido de su Amberes natal a Venecia en 1515 y abrió allí su imprenta. En esa época, Venecia contaba con una próspera comunidad judía y Bomberg entendió que podía prosperar si se dirigía a ese mercado no explotado.

Imprimir libros judíos no era sencillo. Sus primeros pedidos de una licencia fueron repetidamente rechazados por la iglesia y por los oficiales de la ciudad. Bomberg comenzó a ofrecer grandes sobornos a los oficiales locales para que le permitieran imprimir libros judíos. Después de pagar 500 ducados (una suma enorme), le otorgaron una licencia de diez años para imprimir libros hebreos.
Bomberg comenzó a trabajar de inmediato, contratando judíos para que lo ayudaran. Él pidió permiso a los oficiales de Venecia para contratar "cuatro hombres judíos bien instruidos". Los judíos que vivían en Venecia en esa época sólo podían vivir en el gueto y estaban obligados a usar distintivas capas amarillas cuando salían de las puertas del gueto. A los asistentes de Bomberg les dieron permiso de usar capas negras como el resto de los trabajadores no judíos.
Juntos, ellos comenzaron a imprimir copias del Jumash, los Cinco Libros de Moshé, y otros libros judíos. Bomberg y sus ayudantes judíos decidieron incluir el texto del Targum Onkelos, la traducción del texto hebreo escrita por el famoso erudito judío del siglo I, Onkelos, una costumbre que sigue siendo popular en la actualidad.

Iaakov ben Iejiel: Un noble judío que aconsejaba al emperador

Las actividades comerciales pro-judías de Bomberg se vieron facilitadas en cierta medida por el clima general en Europa, que se estaba volviendo más tolerante hacia los judíos, en parte gracias a un médico judío austríaco llamado Iaakov ben Iejiel (también conocido como Iaakov Lender).

Se conoce muy poco sobre la vida personal de Iaakov ben Iejiel. Lo que queda claro es que era un judío erudito, con un hebreo fluido, que trabajaba como médico. Él falleció alrededor del año 1505 en Linz, Austria. De forma inusual para un judío, él llegó a ser uno de los hombres más influyentes en el Sagrado Imperio Romano, trabajando como el asistente personal del emperador Federico III, quien gobernó entre 1452-1493. Era sabido que los dos hombres eran amigos, y la amistad de Iaakov ben Iejiel influyó para que Federico III simpatizara con sus súbditos judíos. En un momento, los enemigos del emperador se quejaron de que él era "más un judío que un sagrado emperador romano". Federico III amaba tanto a Iaakov que lo nombró caballero, elevándolo de ser un judío humilde y marginado a las filas de la nobleza.

Un día, un joven noble alemán llamado Johann von Reuchlin se puso en contacto con Iaakov y le pidió que lo ayudara a aprender hebreo. Von Reuchlin le explicó que había estudiado en París con un judío llamado Kalman y habíia aprendido el alfabeto hebreo. Ahora quería aprender más. Iaakov ben Iejiel aceptó ser tutor del noble cristiano y le enseñó a leer y a escribir en hebreo. Esto dio lugar a una amistad que llevó a que Von Reuchlin defendiera la erudición judía por toda Europa y desembocó en la primera impresión del Talmud.

Johan von Reuchlin: el defensor de los libros judíos

Ahora que manejaba con fluidez el hebreo, Reuchlin comenzó a defender los libros judíos de los católicos fanáticos que querían prohibir la literatura judía y quemar los libros judíos. Él tenía muchos amigos judíos y era remarcablemente tolerante hacia la perspectiva de vida judía y la erudición. Cuando los oficiales católicos exigieron que él y otros eruditos condenaran al Talmud, Von Reuchlin respondió con desprecio que no se condena lo que uno no ha leído ni comprendido personalmente. "El Talmud no fue compuesto para que cualquier canalla lo pisotee con los pies sucios y después diga que ya lo sabía todo".

A principios del siglo XVI, von Reuchlin participó en lo que se conoció como la "Batalla de los libros", argumentando que la erudición judía tenía mérito y que los libros hebreos no deberían prohibirse.

Johann von Reuchlin

Johannes Pfefferkorn: la condena a sus hermanos judíos

El principal adversario de Reuchlin en la "Batalla de los Libros", era Johannes Pfefferkorn, un judío que se había convertido al cristianismo. Él se volvió contra sus hermanos judíos y provocó años de dolor y miseria a las comunidades judías en Alemania.

Pfefferkorn era un carnicero que tuvo problemas con la ley. Cuando tenía 30 años lo arrestaron por robo, pasó un tiempo en prisión y subsecuentemente se quedó sin empleo. Para revertir su mala suerte, decidió voluntariamente convertirse al cristianismo y convertir también a su esposa y a sus hijos. Pfefferkorn se acercó al catolicismo bajo la protección de los dominicanos, la estricta rama del catolicismo que administraba a la temida Inquisición. Los dominicanos no perdieron el tiempo y aprovecharon a Pfefferkorn para ayudarlos a dar más energía a la persecución de los judíos y para prohibir los libros judíos.

Entre 1507 y 1509, Pfefferkorn escribió una serie de folletos proclamando iluminar el mundo secreto del pensamiento judío. Aunque los escritos de Pfefferkorn muestran que tenía pocos conocimientos judaicos, eso no le impidió producir un folleto tras otros criticando a los judíos y a la fe judía. Sus panfletos fueron escritos en latín y se dirigían a los eruditos católicos y a los sacerdotes. Les puso títulos tales como Judenbeichte ("Confesión judía") y Judenfeind ("Enemigo de los judíos"). Pfefferkon argumentó falsamente que los judíos eran malvados y blasfemos y que su literatura debía prohibirse. Aunque él mismo no era suficientemente educado como para estudiar, Pfefferkorn demandó que el Talmud fuera prohibido en Europa.

Utilizando los folletos de Pfefferkorn como "prueba", las autoridades dominicanas exigieron que los judíos fueran expulsados de los pueblos en los que había grandes comunidades judías, incluyendo Regensburg, Worms y Frankfurt. Su campaña tuvo éxito en Regensburg, y los judíos de la ciudad fueron expulsados en 1519.

Pfefferkorn y quienes lo apoyaban lograron convencer al emperador Maximiliano I para que impidiera momentáneamente el Talmud y otros libros judíos en las ciudades de Alemania y para que destruyeran cualquier libro judío que pudieran encontrar. Esto alarmó a los católicos más liberales, incluyendo a Johan Reuchlin, quien había dedicado mucho tiempo a aprender hebreo y a estudiar los libros sagrados judíos con Iaakov ben Iejiel. Reuchlin se opuso y escribió apasionadas defensas del Talmud y de otros libros judíos. Eventualmente Maximiliano I revirtió su decreto.

El Papa León X y la batalla de los libros judíos

La "Batalla de los Libros" tuvo lugar en todas las ciudades alemanas y fue el debate entre la clase educada: ¿debía prohibirse el Talmud y otros libros judíos sagrados o valía la pena preservarlos y estudiarlos? El historiador Salomón Grayzel señala que: "No hubo en Europa ningún cristiano liberal, ni un solo crítico de las fuerzas del fanatismo dentro de la iglesia, que no se pudiera al lado de Reuchlin en defensa de los libros judíos… En Europa, todos los que no eran campesinos estuvieron situados de uno u otro lado de la controversia. Los únicos que se vieron obligados a permanecer de lado sin participar fueron aquellos que estaban más directamente relacionados con el tema: los judíos". (A History of the Jews por Salomon Grayzel, Plume, 1968).

Reuchlin eventualmente encontró un poderoso aliado: el Papa León X. Un hombre culto, educado, León X venía de la fabulosamente rica familia de los Medici. Él tendía a ser tolerante hacia los judíos, tanto que en un momento los judíos de Roma se preguntaron si su benevolencia hacia ellos era un signo de que el Mashíaj estaba por llegar. Los líderes de la comunidad incluso escribieron a los líderes judíos en la Tierra de Israel preguntándoles si también ellos habían visto señales de la llegada del Mashíaj.

El Papa León X

En 1518, León X tomó una postura pública en la Batalla de los Libros: no sólo que el Talmud no sería prohibido ni quemado, sino que emitió un Decreto Papal permitiendo que lo imprimieran utilizando las nuevas imprentas mecánicas que estaban en auge en Europa. Algunos volúmenes individuales del Talmud ya habían sido impresos. Ahora, el Papa permitió la impresión de un set completo de los 63 volúmenes del Talmud (en hebreo llamado Shas). Bomberg, quien ya había construido un comercio judío en su imprenta en Venecia, recibió la comisión de imprimir este primer set completo del Shas. Esta fue una manifestación de apoyo a los judíos sin precedentes en Europa.

Iaakov ben Jaim ibn Adoniá

Pero el Papa León X impuso una condición crucial: Daniel Bomberg sólo podía imprimir el Talmud si incluía en los libros las polémicas anti judías. Al comprender que eso alejaría a los potenciales lectores, Bomberg luchó con éxito en contra de la inclusión de palabras antijudías en sus libros judíos. Sin embargo, hizo una concesión en vistas de la generosidad del Papa: los primeros cuatro volúmenes del Talmud que imprimió estarían dedicados al Papa León X.

El Talmud de Babilonia. Edición Bomberg, Venecia.

Los judíos locales se mostraron renuentes a comprar los caros volúmenes del Talmud dedicados al líder católico cuya iglesia regularmente perseguía a los judíos por toda Europa, incluso si el Papa León X manifestaba simpatía hacia los judíos. Las ventas fueron pocas y Bomberg comprendió que tenía que hacer algunos cambios, incluyendo el hecho de sacar la dedicatoria al Papa. Él también pidió ayuda a Iaakov ben Jaim ibn Adoniá, un corrector de pruebas judío de Túnez. (Hay cierta evidencia de la probabilidad de que ibn Adoniá se haya convertido al cristianismo, al igual que otros impresores que se especializaron en los libros judíos en Venecia en esa época).

Bomberg y ibn Adoniá idearon el diseño del Talmud que se sigue utilizando hasta la actualidad. Ellos colocaron el texto del Talmud en medio de la página, e incluyeron comentarios claves alrededor del texto central. En un lado de la página imprimieron el comentario de Rav Shlomo Itzjaki (conocido como Rashi), un erudito francés medieval. Del otro lado de la página imprimieron los cometarios de otros sabios judíos medievales conocidos como los tosafistas.

Este diseño facilita la lectura y el estudio y resultó ser un éxito inmediato entre los clientes. Aunque sus portadas ya no tenían impresa una dedicatoria al Papa León X, estos hermosos libros continuaron imprimiéndose con su permiso, lo que permitió que más comunidades judías estudiaran y contaran con sets completos del Talmud impreso.