El primer ministro Netanyahu calificó la presentación del plan de paz del presidente Trump, incluyendo su postura respecto a Judea y Samaria, como un momento histórico, casi tan grandioso como el 14 de mayo de 1948, cuando por primera vez el presidente Truman reconoció al Estado de Israel. Todavía hay que ver si de hecho será un evento histórico o simplemente una nota al pie.

Sin embargo, al estar sentado en la Sala Oriental de la Casa Blanca, se me puso la piel de gallina cuando observé al presidente emitir su mensaje y luego al primer ministro responderle. Allí había algo más que era histórico. Aunque nadie lo mencionó, había otra fecha sobre la que yo no podía dejar de pensar mientras observaba al grupo que estaba en esa sala. Dentro de ese grupo había destacados y poderosos líderes judíos e importantes dirigentes, muchos de los cuales regularmente son bien recibidos en esas salas oficiales, algo impensable hace unas pocas décadas.

El evento en la Casa Blanca tuvo lugar un día después del 27 de enero que marcó la conmemoración del 75° aniversario de la liberación de Auschwitz. Más de un millón de personas fueron asesinadas en las cámaras de gas de Auschwitz, la gran mayoría eran judíos. Batsheva Dagan, de noventa y cuatro años, habló al lado de las icónicas vías férreas de Auschwitz. Ella describió cómo al llegar le raparon la cabeza, le tatuaron un número en el brazo y la obligaron a clasificar las pertenencias de aquellos que eran enviados a la muerte. Batsheva preguntó: “¿Dónde estaba todo el mundo? ¿Cómo pudieron ver eso, escuchar eso y no hacer nada para salvar a miles de personas?”.

Los esqueletos que salieron caminando de Auschwitz, apenas apegados a la vida, nunca hubieran podido imaginar que sólo 75 años más tarde habría un estado judío, un retorno a nuestra patria bíblica, y un lugar de refugio para los judíos de todo el mundo. ¿Podrían haber creído que sólo 75 años más tarde, casi el mismo día, el presidente de la nación más poderosa manifestaría su apoyo a la seguridad del floreciente estado judío, comprometiéndose a continuar con la cooperación militar y prometiendo fronteras que siempre mantengan su seguridad?

Larry Weinberg, quien el pasado fue presidente de AIPAC, cuenta que en 1944 era un soldado en la 100° división de infantería de los Estados Unidos. Estaban combatiendo en la cordillera de los Vosgos, cuando otro soldado se le acercó y le dijo que habían encontrado a un judío escondido en el bosque y que él deseaba saber si alguno de los soldados norteamericanos era judío. Larry describe que corrió a encontrarse con ese hombre, que estaba demacrado y sin afeitar. Al acercarse se emocionó, pensó que en cierta forma tenía parte en la liberación de esa persona. Cuando estuvo cerca, el hombre le preguntó en idish si era judío. Larry le respondió entusiasmado: “¡Sí, soy judío!”.

El hombre se le acercó todavía más, escupió frente a él y le dijo: “Llegaste demasiado tarde”. Dio media vuelta y se fue. Larry nunca lo volvió a ver, pero en ese momento prometió que dedicaría el resto de su vida a hacer todo lo que estuviera a su alcance para asegurar que cuando nuestro pueblo estuviera en necesidad o en peligro, nunca más volviera a ser demasiado tarde.

Para mí, el momento más fuerte fue cuando el primer ministro Netanyahu se dirigió a Jared Kushner y le dijo: “Yo sé cuánto significa para ti y para tu familia el futuro judío. Bueno Jared, hoy has ayudado a asegurar ese futuro. El estado judío tiene contigo y con el presidente Trump una deuda eterna de gratitud”.

Los abuelos de Jared, Iosef y Rae Kushner, eran sobrevivientes. Ellos llegaron a los Estados Unidos en 1949, decididos no sólo a sobrevivir sino a prosperar. Ellos estuvieron entre los que construyeron la comunidad de Elizabeth, Nueva Jersey, y fueron grandes filántropos que ayudaron en muchas causas judías. Hace setenta y cinco años, ¿acaso pudieron imaginar que su nieto no sólo sería el yerno del presidente, sino que tendría parte en asegurar el futuro judío y el futuro del estado judío, en cumplimiento de nuestra promesa colectiva de que nunca vuelva a ser demasiado tarde?

El autor con el embajador David Friedman

Nadie sabe si este plan de paz tendrá éxito y llegará a ser histórico. Pero lo que ya se siente histórico, lo apoyes o no, fue escuchar al primer ministro del estado judío parafrasear ante el presidente la cita de Pirkei Avot para tratar de capturar el momento: “Si no ahora, ¿cuándo? Y si no nosotros, ¿quién?”. Lo que es histórico fue sentirnos cómodos en un edificio al que previamente los judíos tenían prohibida la entrada; estar entre líderes cuyos predecesores no estuvieron dispuestos a hablar con nosotros en nuestros peores momentos. El día después de conmemorar la liberación de Auschwitz, un momento en el que el mundo apareció demasiado tarde, fue histórico que un nieto de sobrevivientes fuera reconocido por ponerse de pie para proteger a nuestra patria judía.

Este evento potencialmente histórico tuvo lugar un día después de Rosh Jodesh Shevat. Tenemos una tradición que enseña que la palabra Shevat es una sigla de “shenibaser besorot tovot”, que escuchemos sólo buenas noticias.

Que este día y este plan traiga noticias de paz, seguridad y prosperidad para nuestros hermanos y hermanas en Israel y que continuemos teniendo el amor, la amistad y el apoyo de los Estados Unidos de América.