El 23 de abril, los visitantes del único cementerio judío que queda en Vilna, la capital de Lituania, fueron testigos de algo inusual. Pese a la pandemia de coronavirus, el área estaba repleta de autos y de uno de ellos bajaron importantes funcionarios de Lituania, entre ellos el Ministro del Exterior, Linas Linkevicius. Observando cuidadosamente el distanciamiento social, ellos se unieron al embajador israelí en Lituania, Iosi Levy, cerca de una de las tumbas para conmemorar los 300 años del nacimiento del gran erudito de Torá Rav Eliahu Ben Shlomo Zalman, más conocido como el Gaón de Vilna.

El Gaón de Vilna nació el 23 de abril de 1720 en el pueblo de Selz, lo que hoy en día es Bielorrusia. Cuando él vivía, Vilna era conocida como la “Jerusalem de Lituania”, habitada principalmente por polacos y judíos. El Holocausto cambió eso para siempre.

Aunque en la Lituania independiente de la actualidad vive una pequeña población judía, los habitantes locales tratan de recordar al rabino que ayudó a volver famosa a su ciudad en todo el mundo judío. A una de las calles de la ciudad vieja de Vilna le cambiaron el nombre en honor a este Rabino. En 1997, erigieron una estatua de él en lo que solía ser el barrio judíos de la ciudad.

El Gaón de Vilna vivió cerca de la gran sinagoga de la ciudad, la cual resultó gravemente dañada durante la Segunda Guerra Mundial y luego fue completamente destruida por los soviéticos. Sin embargo, gran parte del área sigue tal como era durante su vida. El museo judío de la nación fue llamado en honor al Gaón de Vilna y otro sitio de Vilna conectado con el rabino es la imprenta de la viuda y los hermanos Romm, que publicó la primera versión del Talmud con los comentarios del Gaón.

Irónicamente, la primera versión de la estatua que conmemora al gran erudito lo representaba sin nada que le cubriera la cabeza, un error que después fue corregido. Aunque hay muchas imágenes del Gaón, nadie sabe realmente cómo se veía, porque los 11 retratos fueron pintados mucho después de su muerte.

El monumento al Gaón de Vilna, Vilna (Ariel Bulshtein)

Los 300 años del nacimiento del Gaón inspiraron a quienes toman decisiones en Vilna a incrementar sus esfuerzos para conmemorar su vida. El Parlamento Lituano declaró al 2020 como el Año del Gaón de Vilna y el Año de la Historia Judía. Pero incluso antes del 2020, las autoridades lituanas trataron de lograr que los manuscritos del Gaón fueran incluidos en el Programa de Registro de la Memoria del Mundo de la UNESCO. El Banco Central de Lituania emitió una moneda conmemorativa especial para marcar las celebraciones de su nacimiento y su legado.

La celebración programada originalmente incluía casi 70 eventos, pero el coronavirus cambió todo. Una conferencia internacional sobre estudios judíos e intelectualismo en Lituania desde el siglo XVIII al siglo XX fue pospuesta hasta octubre, y posiblemente hasta el próximo año.

Sus hijos dijeron que nunca durmió más de dos horas por día, divididas en cuatro partes de media hora.

El Gaón de Vilna se hubiera sorprendido, y tal vez se hubiese sentido consternado, por los honores que le brindan en su tierra natal, la cual desde su época estuvo prácticamente desierta de judíos. Él fue reconocido por su erudición y modestia, tanto que consistentemente se negó a aceptar un puesto oficial en el rabinato local porque esa tarea hubiera interrumpido sus estudios.

Sus hijos dijeron que nunca durmió más de dos horas por día, divididas en cuatro partes de media hora. Es difícil imaginarlo haciéndose tiempo para estos “disparatados” honores nacionales.

La embajadora lituana en Israel, Lina Antanavičienė, considera que el interés inusual sobre la vida del gran sabio es muy apropiada. “Los judíos fueron una parte inseparable de la sociedad en Lituania desde los días del gran ducado en el siglo XIV”, dijo Antanavičienė.

“La comunidad judía hizo una importante contribución al crecimiento de Lituania, su historia, su cultura y su ciencia. Consideramos que la conmemoración de los 300 años del nacimiento del Gaón es una oportunidad para promover el conocimiento de la historia de los judíos en nuestro país, mejorar y preservar su legado e invertir más para mantener vivo ese legado. En un sentido amplio, es una oportunidad para que el pueblo lituano y todo el mundo aprenda más sobre los logros de los judíos que nacieron, vivieron y crearon para nuestro país, y que estén orgullosos de ellos”, dijo la embajadora.

El deseo de los lituanos de manifestar orgullo respecto a una autoridad espiritual que fue activa en su ciudad capital es digna de elogio, pero es un desafío. El trabajo del Gaón de Vilna, sus pensamientos, sus dictámenes e innovaciones sobre el Talmud y la Kabalá no son fácilmente comprensibles para cualquiera que no lea hebreo. Y sin el contexto, el Gaón de Vilna puede ser reducido a una figura folklórica, tal como ocurrió con Iehudá Loew ben Betzalel de Praga, a quien los residentes y visitantes asocian con la famosa leyenda del Golem.

Los organizadores del año de eventos en honor al Gaón de Vilna tratarán de reducir estas brechas de conocimiento con una exhibición titulada “Los años de Eliahu”, programada para el mes de octubre en la Biblioteca Nacional de Lituania, enfocada en la enorme influencia del Rabino sobre el judaísmo. Las autoridades nacionales planean pedir prestado para la exhibición el famoso cuaderno de la sinagoga del Gaón, el cual actualmente es preservado en el Instituto Científico Idish en Nueva York.

La compañía nacional de comunicaciones de Lituania se está esforzando por llevar al público la obra del Gaón de Vilna. Un programa especial de radio dedicado al Gaón compartió con sus oyentes algunas de sus perlas de sabiduría, resaltó su enfoque crítico así como su gran familiaridad con temas generales tales como matemáticas y astronomía. El Gaón escribió un libro sobre ciencias, y también tenía conocimientos de ingeniería, biología, lingüística y música.

La emisión subrayó la importancia del Gaón como una autoridad espiritual no sólo para el pueblo judío, y compartió uno de sus consejos prácticos: “Hoy, esta enseñanza del Gaón de Vilna es importante para nosotros. Si una persona desea entender algo, debe seguir tres reglas: mirar lo que le muestran, escuchar lo que le dicen, y sentir todo eso en su corazón”.

La embajadora Antanavičienė considera que el legado del Gaón de Vilna incluye mensajes internacionales. “La filosofía del Gaón de Vilna es tan relevante en el mundo cambiante de la actualidad como lo era en el siglo XVIII. Vivir en una comunidad, desarrollar un pensamiento independiente y aspirar a efectuar cambios positivos en la sociedad, esto nos enseña una lección importante respecto al desarrollo de la democracia moderna en Lituania”, dijo.


Este artículo fue publicado originalmente en Israel HaYom.