Cada día parece menos probable que las universidades vuelvan a abrir en el otoño. Eso nos coloca a quienes terminamos el secundario en un predicamento poco usual. Tras soportar agotadores meses de escuela a través de Zoom, nos despedimos de nuestro último año de escuela y aceptamos la desafortunada realidad de que las graduaciones no tendrán lugar como las planeamos. Pero no estamos dispuestos a ceder a nuestro primer año de universidad, nuestra primera oportunidad para vivir fuera de casa, y en cambio enrolarnos en una universidad que planea dar clases virtuales.

Si te pareces a mí, probablemente llevas años soñando con tu primer año de universidad: finalmente vivir lejos de tus padres, aprovechar todos los recursos que ofrecen las universidades y aprovechar tu nueva libertad para descubrirte a ti mismo. Pero las circunstancias actuales determinan que la vida universitaria no tendrá lugar en los campos universitarios sino en tu habitación infantil a través de Zoom, sin las amenidades y la vida social que ofrecen las universidades. Quizás esa sea la razón por la que de acuerdo a los resultados de una encuesta reciente de Carnegie Dartlet, un tercio de los estudiantes que terminaron la escuela secundaria están considerando tomarse un año sabático si sus universidades anuncian que tendrán clases virtuales.

¿Qué pueden hacer quienes terminaron el secundario en un año sabático? Cuando gran parte del mundo está en aislamiento y con todas las nuevas restricciones a los viajes, no hay demasiadas opciones. Sin embargo, todavía hay por lo menos un lugar al que podemos viajar antes de ir a la universidad: a Israel.

Yo estudié en una escuela judía que cada año envía a la mayoría de sus alumnos a participar en diversas ieshivot, seminarios y programas de año sabático. Nunca antes me sentí inclinado a tomarme un año, porque la atracción de la universidad era demasiado fuerte. Siempre disfruté estudiando ciencias y matemáticas. Ir a estudiar mis materias favoritas en Harvard era demasiado bueno como para posponerlo. Eso era lo que pensaba hasta que comenzó la pandemia del coronavirus.

Aunque a causa del Covid-19 gran parte de los estados Unidos está paralizada, Israel logró detener las muertes causadas por la pandemia al instituir severas medidas desde el comienzo. Ahora el país comienza a abrirse y esta semana el ministerio del interior publicó los lineamientos para los estudiantes internacionales que desean estudiar un año en Israel. Los lineamientos explican cómo los estudiantes pueden viajar a Israel, hacer cuarentena al llegar y luego participar en la sociedad israelí que en gran medida ha vuelto a la normalidad.

Cuando me presentaron la opción entre estudiar en la universidad por Zoom o un año sabático en Israel, enseguida acepté estudiar el próximo año en Israel. Incluso si las universidades vuelven a abrir, lo harán con muchas restricciones que afectarán la vida social de los estudiantes. Pienso que quienes terminaron la secundaria deben considerar seriamente pasar el próximo año en Israel. Israel ofrece ieshivot y seminarios para estudios judíos intensivos así como programas anuales que incluyen viajes y estudios en las universidades israelíes. Hay oportunidades adecuadas a los deseos de cada estudiante, dependiendo si hablas o no hebreo, si tienes experiencia estudiando el Talmud, si estás interesado en estudiar o deseas viajar… No importa lo que busques, seguro que hay un programa anual adecuado para ti.

El próximo año voy a estudiar en la ieshivat Eretz HaTzvi, en Jerusalem. Estoy ansioso por aprender a estudiar de forma independiente, para poder continuar mis estudios judaicos cuando esté en la universidad. También me emociona aprender sobre filosofía judía y recibir entrenamiento en liderazgo.

Esta pandemia dio lugar a la introspección y a la reflexión. Personalmente, yo comprendí la importancia de mi relación con mis abuelos y la relación de mi familia con el judaísmo, los únicos aspectos de mi vida que no terminaron con el Covid-19. Un año sabático en Israel es la oportunidad perfecta para profundizar mis conexiones con estas fuertes raíces, tanto familiares como religiosas.

Israel dio una respuesta ejemplar ante el coronavirus. Israel se convirtió en uno de los lugares más seguros para vivir gracias a eficacia con la que enfrentaron la pandemia. El debate respecto a volver a abrir los Estados Unidos por lo general gira en torno a encontrar el equilibrio adecuado entre la seguridad y el lujo de la normalidad. En Israel este dilema no existe. Para quienes terminamos la escuela secundaria es una opción sabia pasar el próximo año en Israel, donde la seguridad es más probable, nuestra vida social será más vibrante y donde existen muchos programas en los que se puede participar.

El conocido dicho en idish: “el hombre planea y Dios se ríe” resuena particularmente para la generación del 2020. Planeamos numerosos eventos, desde la graduación hasta cursos de estudio, sólo para ver todo perdido por el coronavirus. El mundo puede haber decretado el fin de nuestros planes de estudio para el próximo año, pero también nos abrió una atractiva alternativa en Israel.

¿Quién sabe? Quizás un año en Israel me enseñará una lección o dos que serán valiosas al navegar el mundo después del coronavirus.