Escribir un rollo de la Torá normalmente lleva varios meses. Cada letra se dibuja con sumo cuidado con una pluma sobre un pergamino preparado especialmente. El resultado es una excepcional muestra de arte y habilidad.

Cuando el artista judío nacido en Chile Mauricio Avayu pensó por primera vez en la posibilidad de reflejar las historias de la Torá en sus pinturas, enfrentó una tarea inmensa.

“Al principio quise hacer toda la Torá, pero comencé a estudiar para el proyecto y me di cuenta que sería imposible”, cuenta el artista frente a una parte del mural en la que José interpreta el sueño del Faraón.

Avayu comenzó el proyecto a finales del 2013 y en este momento se encuentra terminando los últimos detalles de los libros de Bereshit y Shemot, los dos primeros libros de los Cinco Libros de la Torá.

Cuando lo complete, el mural tendrá 2 x 50 metros. Cada libro de la Torá será representado en ocho pinturas. En total estará conformado por 40 cuadros que representarán secuencialmente los eventos de la Torá. Cada pintura será de 2 por 1,25 metros; la misma proporción matemática que tenía el Kódesh HaKodashim, el Santo Sanctórum donde Dios moraba en el Templo.

Al igual que un escriba diligente, Avayu constantemente se remite a la Torá antes de seguir adelante con su trabajo. El proceso implica leer varias veces la Torá, el Midrash y Rashi; sólo entonces las imágenes empiezan a entrar en su cabeza.

“Lo más difícil en comparación con otros trabajos previos es que aquí no soy totalmente libre”, dice Avayu. “En otros proyectos, tenía la inspiración y las herramientas y empezaba a pintar. Con este proyecto no puedo hacerlo. Tengo que empezar a estudiar y sólo después puedo comenzar mi trabajo”.

El artista chileno Mauricio Avayu con uno de sus murales (Foto: Cortesía)

Avayu consultó con rabinos respecto a si debía incluir ciertas facetas en la obra y se sentó con escribas de la Torá que le enseñaron a dibujar correctamente las letras de la Torá en su propio pergamino.

La elaboración del mural fue una experiencia notable de aprendizaje para un artista que no era ajeno a los estudios judaicos o a dibujar las historias. Él comenzó a estudiar en una escuela judía en Ecuador a los 10 años y dibujó personajes y eventos de la Biblia para el anuario escolar.

Avayu asegura que la Capilla Sixtina de Miguel Ángel fue una gran inspiración para este proyecto. Esta es una de las pocas representaciones de la Torá que existen, y no va más allá del Génesis.

La sección completa del mural representa los días de la creación, la disputa entre Caín y Abel, el arca de Noé, Abraham y el sacrificio de Itzjak, la bendición de Itzjak a Iaakov, la interpretación de Iosef del sueño del Faraón y los símbolos de cada una de las 12 tribus. Cada evento es pintado en un lienzo separado, conectados entre ellos y entretejiendo la narrativa de la Torá a través de imágenes.

“Mi sueño es exponerlo todo en un círculo alrededor de los Rollos del Mar Muerto”, dice Avayu.

La primera muestra de la obra se inauguró en la primera noche de Janucá en diciembre del 2014 en la casa del presidente de Chile y hubo presentes más de 1.000 personas.

Avayu, espera llevar el proyecto a Israel cuando esté completo y piensa que le puede tomar entre cinco y siete años terminarlo.

Aunque Avayu trabaja fuera de Israel, ha logrado encapsular gran parte de la esencia del judaísmo y de la Tierra Santa.

La paleta de colores del mural es una reminiscencia de las paredes de piedra y las baldosas de la Ciudad Vieja de Jerusalem. Se puede identificar cada personaje y cada imagen.

Las letras hebreas en los lienzos capturan el estilo de un rollo de Torá tradicional.

En un esfuerzo para combatir el antisemitismo, Avayu se esforzó por exhibir también el mural a públicos no judíos. Él cree que su trabajo puede ayudar a los no judíos a entender al pueblo judío.

“Muchas personas que no son judías me han agradecido porque esta obra muestra información a la que no tenían acceso”, asegura. “Esto nos pone en un terreno común. Demuestra que también tenemos perspectivas similares”.


Para contactar a Mauricio Avayu ingresa a su sitio web mauricioavayu.com


Este artículo apareció originalmente en el Jerusalem Post