Muchas niñas judías que celebran su bat mitzá se sienten como una "princesa". Pero Elior Koroghli, una niña de Las Vegas, realmente es una princesa.

Hace poco ella celebró su bat mitzvá en Cambodia, donde reinó una vez su bisabuelo, su majestad el Rey Monivong, y donde el monarca actual es su primo, su majestad el Rey Norodom Sihamoni. “Fue un momento maravilloso para compartir con la familia”, dijo Susan, la madre de Elior en una entrevista exclusiva con AishLatino.com.

Esta fue la segunda celebración de bat mitzvá de Elior. Por primera vez celebró sus doce años en su hogar en Las Vegas, donde ella y los miembros de su familia son miembros de la comunidad judía de Jabad. Para Shabat, la familia Koroghlis recibe rutinariamente decenas de huéspedes en su bello hogar. En Sucot, tienen una sucá gigante donde pueden recibir hasta 120 invitados.

“La familia Koroghlis recibe gente en Shabat cada semana”, explicó el Rav Mendy Harlig, el rabino de Jabad de Henderson en Las Vegas. Algunas veces la sinagoga realiza celebraciones comunitarias en el hogar de los Koroghli.

Elior con sus padres, Ray y Susie Koroghli, sus hermanos y su hermana encendiendo la menorá de Janucá durante la celebración. (Foto: Kang Predi/Teh Ranie)

Susie y Ray Koroghli se conocieron en los Estados Unidos, donde vivía la familia de Susie. Su padre, Sok Thay, era un diplomático camboyano y Susie (cuyo nombre completo es Sathsowi Thay) nació en la ciudad de Washington. Aunque su familia vivió por muchos lugares del mundo y ella paso gran parte de su infancia en California, Susie creció apegada a la cultura camboyana de su hogar. Ella conoció a Ray, un judío persa de la ciudad iraní de Shiraz, cuando él llegó a estudiar a los Estados Unidos en 1970. Tanto Ray como Susie vivían en Las Vegas y se conocieron en la fiesta de cumpleaños de un amigo mutuo. “Yo estaba cansada… acababa de salir del trabajo”, recuerdas Susie, pero cuando conoció a Ray comprendió que era alguien especial. Ellos establecieron una relación, pero dadas sus diferencias religiosas, no estaban preparados para hablar sobre matrimonio. “Llegamos a conocernos durante un buen tiempo”, recuerda Susie. Después de varios años de estudio, Susie se convirtió al judaísmo y se casó con Ray, decidida a construir un hogar judío.

Aunque todavía no eran ortodoxos, Ray a veces asistía a la sinagoga ortodoxa de Jabad en el Sur de Nevada. Un día, Susie estaba esperando a Ray en la sinagoga y escuchó una clase de Torá del hermano de Rav Mendy, Rav Shea Harlig. El título de la clase era: “¿Qué es Dios?” y a Susie le resultó muy interesante. “Siempre había pensado que algo más grandioso había creado todo esto, el cielo y la tierra. Sentí mucha curiosidad y quise aprender más. Desde ese día comencé a estudiar”.

Rav Shea había oído que su nueva alumna era una princesa, pero lo tomó como una broma. “Al principio pensé que era un elogio que le decía su madre”, recuerda entre risas. Eventualmente Rav Harlig comprendió que Susie realmente pertenecía a la realeza. “Ella tomó algunas clases de judaísmo y luego comenzó a crecer”, dice Rav Harlig. A medida que Susie adoptaba cada vez más observancias judías, gradualmente llevó a su familia a aceptar un estilo de vida completamente ortodoxo.

La niña del bat mitzvá con el vestido tradicional de Camboya (Foto: Kang Predi/Teh Ranie)

Después de estudiar sobre el judaísmo, Susie hizo una conversión ortodoxa. Ella y Ray aceptaron un estilo de vida ortodoxo y se volvieron a casar con una ceremonia judía ortodoxa. Cuando sus hijos estuvieron listos para ir a la escuela, eligieron una escuela judía ortodoxa. Ellos forman parte de una cálida comunidad judía y construyeron un hogar repleto de Torá y mitzvot.

El décimo segundo cumpleaños de Elior tuvo lugar en la quinta noche de Janucá, en diciembre del 2018. La familia celebró con una gran fiesta de bat mitzvá para Elior y sus amigas en su hogar en Las Vegas. Un año más tarde, la familia viajó a Phnom Phen para un segundo evento: una celebración de gala con la familia real.

La celebración del bat mitzvá de Elior tuvo lugar en el histórico hotel Eaffles Le Royal, que el abuelo de Elior, el Rey Norodom Sihmoni, ayudó a fundar. “Mi prima, la princesa Norodom, sugirió que lo celebráramos allí”, explicó Susie, dado la conexión real del hotel y su bellísimo salón de fiestas. Antes de que el hotel estuviera preparado para albergar la primera celebración de un bat mitzvá, hubo que resolver varios asuntos. En primer lugar, era necesario kasherizar todas las cocinas del hotel. Esta enorme tarea recayó sobre Rav Bentzión y Rebetzin Mashi Butman, quienes fundaron Jabad en Cambodia en el año 2009. Junto con Susie, ellos kasherizaron (hicieron kósher) las cocinas del hotel. También llevaron a Cambodia al famoso chef israelí Kobi Mizraji para preparar un banquete de bat mitzvá digno de un rey… literalmente. A lo largo de todos los preparativos, Susie mantuvo un ojo atento sobre la cocina, incluyendo la supervisión de parte de la comida que se preparó en la cocina de un hotel local para sus huéspedes durante la visita de diez días de la gala.

La abuela de Elior (al centro) es la hija del Rey Monivong, quien reinó en Cambodia hasta su muerte en el año 1941. (Foto: Kang Predi/Teh Ranie)

Luciendo las prendas reales tradicionales de Cambodia, Elior y su familia dieron discursos, encendieron una enorme menorá y hablaron sobre su gratitud a Dios. Los huéspedes disfrutaron de una comida de gala kasher. Algunos días más tarde, en una ceremonia real separada, Elior y sus padres y hermanos fueron formalmente presentados al Rey Norodom Sihamoni y a la reina madre, la reina Norodom Monineath. “Ellos dijeron que era maravilloso que hubiéramos decidido celebrar el cumpleaños de nuestra hija en Cambodia. Fue extraordinario poder estar con toda mi familia”.

La celebración del bat mitzvá de Elior continuó en Shabat en el Centro Judío de Jabad en Cambodia. Cuando la familia caminó hacia el centro judío y de regreso del mismo, fueron acompañados por una guardia de honor real.

Aunque Elior, sus hermanos y su madre son miembros de la familia real de Cambodia, su judaísmo les da otra fuente para sentirse reales. “Mi esposa ilumina cualquier habitación a la que entra”, afirma Ray. “La gente se siente atraída hacia ella y se fascinan con su conocimiento del judaísmo, así como por sus actos”. Cuando le preguntamos si su esposa es una princesa camboyana, Ray respondió: “Yo la llamo mi reina”.

Ahora de regreso en Las Vegas, Susie dice que toda la celebración del bat mitzvá fue perfecta. Su familia pudo celebrarla junto con la familia de Ray, porque 30 personas de Las Vegas viajaron a Camboya para participar de la celebración. Ray y Susie planean celebrar el bar mitzvá de su hijo en Israel. Al describir la belleza de la gala real y de la visita a su familia, Susie resume sus sentimientos con un sincero: “Baruj Hashem”, agradeciéndole a Dios por guiarla en su camino hacia el judaísmo y hacer posible esta singular celebración de bat mitzvá.