Israel es el lugar adecuado para recordar el 75° aniversario de la liberación de Auschwitz, donde los nazis asesinaron a un millón trescientos mil personas, de las cuales un millón cien mil eran judíos. El campo fue liberado el 27 de enero de 1945 por el ejército rojo que avanzó desde el Este.

Entre los importantes líderes que llegaron a participar en la capital de Israel en el mayor evento diplomático de su historia, se encuentran el presidente de Rusia, Vladimir Putin, el vicepresidente de los Estados Unidos, Mike Pence y el príncipe Carlos de Gran Bretaña. El evento fue organizado por Holocaust Forum Foundation, Yad Vashem y la oficina del presidente Reubén Rivlin. A pesar de que llegaron delegaciones de 49 países, incluyendo a 41 jefes de estado, no todos aprobaron el evento.

El director del Museo Auschwitz en Polonia se puso furioso. Piotr Cywinski argumentó que es inconcebible realizar una ceremonia conmemorativa en cualquier lugar fuera del sitio del campo de exterminio. Al describir la elección del lugar como una “provocación”, Cywinski también acusó a Holocaust Forum Foundation de “inmadurez” por conmemorar el evento fuera de Polonia.

Una relación compleja

La discusión continúa quebrando la relación de Israel con Polonia, que recientemente aprobó leyes que consideran criminal sugerir que el país fue cómplice en el asesinato de judíos durante la Segunda Guerra Mundial. Tanto Yad Vashem como el gobierno israelí objetaron este intento de desdibujar la historia, señalando muchos y famosos relatos del antisemitismo polaco durante la ocupación alemana y después de la misma. El presidente polaco es una ausencia notable en los eventos de Jerusalem esta semana, porque no le ofrecieron dar un discurso en la ceremonia principal que se efectuará en Yad Vashem. Pero la decisión de conmemorar el evento en Jerusalem y no en Auschwitz fue correcta.

Celebrar la vida judía

Realizar el evento en Jerusalem es la forma más tangible no sólo de conmemorar las muertes judías, sino también de expresar apoyo por la vida judía. Últimamente, las comunidades judías de todo el mundo tienen que luchar contra aquellos que desean prohibir elementos cruciales de la práctica judía, tales como la circuncisión y el degollado kasher de animales. Efectuar este foro en Jerusalem refuerza el compromiso internacional con la vida y con la forma de vida judía, manifestando enfáticamente que el pueblo judío no es una pieza de museo, sino una nación que respira, vive y florece.

En este aniversario de la liberación de Auschwitz, en un momento en que se incrementaron los ataques a judíos en especial en los Estados Unidos y en Europa, y cuando el antisionismo se presenta de forma constante, pedirle a los líderes del mundo que se comprometan a luchar contra el antisemitismo en un evento en Jerusalem transmite un fuerte mensaje. Esto contradice la tendencia a decir que uno puede oponerse y luchar contra el antisemitismo y de todos modos ser antisionista.

Al cuestionar el derecho de Israel a tener una tierra patria, los antisemitas que ahora se presentan a sí mismos como antisionistas lamentablemente forman parte de los principales partidos políticos. Un ejemplo de esto es el británico Jeremy Corbyn. Conmemorar en Jerusalem la liberación de Auschwitz transmite un poderoso mensaje a los líderes del mundo para que entiendan que oponerse al racismo en sus propios países no es suficiente si cierran los ojos ante la deslegitimación de Israel. La negación del derecho de Israel a una tierra patria es una mutación del antisemitismo en el escenario mundial.

Los embotellamientos de tráfico son un precio fácil de pagar

Las caravanas de limusinas atraviesan las arterias principales de la ciudad, desde sus hoteles hacia los diversos compromisos, y 10.000 policías se ocupan de la seguridad del evento.

Para los residentes de la ciudad, las calles cortadas y los embotellamientos de tráfico son un precio justo a pagar a cambio de saber que viven en el centro del mundo. Ya sea que se trate de Putin, Pence o el príncipe Carlos, las visitas de los líderes del mundo nos recuerdan que el mundo observa a Jerusalem con esperanza, y en contraste a los horrores efectuados por la Alemania nazi, su destino es compartir la luz con el mundo.