La vida pende de un hilo.

Los seres humanos tenemos una cualidad especial: damos las cosas por sentadas; “a mí nunca me va a pasar eso” “obvio que voy a vivir mucho” “nunca voy a llegar a tener los problemas económicos que tiene ella” “mis hijos van a ser educados y siempre van a hacer lo que nosotros decimos” “siempre voy a estar sano” y podemos sumar muchas cosas más.

Vivimos el día a día, (por lo menos el común de la gente), pensando que las cosas “ya están” que solo hay que seguir caminando por este camino que se llama vida y todo va a funcionar como tiene que funcionar, tranquilo, sin tantos desvíos, y de la manera que nosotros queremos.

Para todos los que han vivido en Israel en tiempos de crisis, saben que esto es una ilusión que dura hasta que las alarmas te dicen que corras, pero no que corras por ninguna razón, sino que ¡corras por tu vida!

Vivimos meses angustiantes, meses de dolor, meses en que lloramos por cada soldado que caía, por cada persona que moría.

Es incluso impresionante el hecho que todo lo que vivimos estos meses, haya empezado un poco antes del verano. ¿Qué hace la gente en el verano? Se relaja, disfruta, va de paseo, sale de vacaciones, se junta más con amigos y familia. Sin embargo este verano Hashem nos quiso dar un mensaje: “lo siento Hijo, este año, no vas a tener nada de eso, este año no van a haber vacaciones ni tardes relajadas, no van a haber salidas con amigos y la familia, este año te vas a tener que quedar en tu casa, con los que te rodean, tal vez los vas a llegar a conocer mucho más, tal vez no, pero este año, te quiero en alerta constante”.

Todos los años, esperamos hasta Elul y Rosh HaShaná para escuchar el Shofar. Estamos todo el año sumergidos en la rutina, y cuando llega Elul escuchamos esta Voz del Shofar que nos hace despertar. Después de Rosh HaShaná y obviamente después de Iom Kipur me hago la misma pregunta ¿habremos despertado? ¿Hashem nos dará otro año más de vida?

Parece que este año, el sonido del Shofar se escuchó antes. No pasaron muchos días desde el secuestro de los tres jóvenes hasta que los misiles comenzaron a caer. Como vivimos en un país con una tecnología militar muy avanzada, ¿qué viene acompañado de cada misil? Una sirena, o como avisan acá en Israel hazaká; que en español podría traducirse como ‘llamado’, ¿qué es una hazaká? La palabra zaaká significa ‘grito’, ‘llanto’. ¿No es impresionante que estuvimos escuchando estos llamados, un llamado a llorar durante todo el verano? Durante todo el tiempo en que supuestamente nos relajamos y salimos, escuchamos constantemente este “llamado” y cual era nuestra respuesta “un llanto”.

¡Hashem nos quería llamar antes este año! No esperó hasta Elul para que despertemos con la voz del Shofar. Tal vez estábamos tan dormidos que no podíamos seguir así y tuvimos que vivir bajo los “llamados” de los misiles para poder despertar. Y después de estos meses tan intensos, me hice la misma pregunta que me hago después de cada Rosh HaShaná y Iom Kipur, ¿habremos despertado?

Ahora es Elul y ya en unos pocos días Rosh HaShaná, el día en que Hashem decide quién vivirá, quién morirá, quién tendrá parnasá, quién no, quién tendrá salud y quién sufrirá alguna enfermedad.

Estos meses nos dimos cuenta que la vida pende de un hilo, que de un minuto a otro, tres jóvenes que iban a casa fueron secuestrados y asesinados, que más de 70 madres tuvieron que enterrar a sus hijos, que muchas esposas tienen que seguir el camino solas sin sus maridos, que una madre tuvo que dar a luz a su cuarto hijo mientras aún estaba de duelo por su esposo.

¿No es esto suficiente para despertar?

Creo que Hashem nos dio una lección gigantesca para nuestras vidas: tenemos que despertar, pero no una vez al año, tenemos que despertar incluso en los momentos que pensamos que nos podemos relajar, que podemos dormir, ahí es cuando más despiertos tenemos que estar.

¿Qué es estar despiertos? Darnos cuenta que no necesitamos una sirena para saber que la vida es valiosa, que tenemos que pedirle a Hashem día a día que nos de vida, y agradecerle por cada nuevo día que nos da.

Estar despiertos es saber que la vida la da Hashem y que cuando eso se nos olvida, Hashem manda estos “llamados” para despertarnos, para recordarnos que sólo por Su voluntad nosotros estamos acá hoy en día.

Este nuevo año, pidámosle a Hashem no sólo vida, ¡sino que jaim tovim! ‘vida buena’, vida buena de mitzvot, de bondad, de hermandad dentro del pueblo judío, de amor por el otro, de preocupación, de conciencia. Pidámosle a Hashem que nos ayude a tenerlo presente día a día, sin necesitar de hazakot ‘llamados’ para saber que está ahí.

Avinu, Malkeinu, ‘nuestro Padre, nuestro Rey’, inscríbenos en el libro de la vida buena… No queremos más personas que caigan por guerras, no queremos más niños escondidos todo el verano, no queremos más mujeres criando a sus hijos solas, no queremos más madres llorando… queremos vivir despiertos sabiendo que Tú eres nuestro Rey y que gracias a Ti podemos vivir cada día.