Estoy escribiendo desde una habitación en el quinto piso de un hospital para niños en la ciudad de Kansas, Estados Unidos. Estábamos viajando a lo largo del país para movernos a nuestra nueva casa en la ciudad de Denver, cuando desafortunadamente mi bebé se enfermo de gravedad. A tan sólo 8 horas de nuestra nueva casa, decidimos que era demasiado lejos y que debíamos dirigirnos inmediatamente al hospital.

Gracias a Dios las cosas están mejorando lenta y gradualmente, pero aún hay un largo camino por delante y estaremos aquí por un buen tiempo. Todavía necesitamos con desesperación las plegarias de todos ustedes, devotos lectores a lo largo del orbe.

Estos últimos días han estado plagados de ansiedad, dolor, tristeza y un gran temor. Sin embargo, mirando hacia atrás, lo que más ha llenado nuestros corazones es la infinidad de amor y apoyo que hemos recibido de la comunidad judía mundial.

Como judíos, creemos que el poder de las plegarias es muy real. Dios nos escucha y tiene la habilidad de ayudarnos de la manera que esperamos que lo haga, si considera que eso es lo mejor para nosotros. Tan pronto como nos dimos cuenta que estábamos en esta precaria situación, envié un e-mail a algunas listas de rabinos para pedir que la gente rezara por mi hermosa hija, Tzipora Braja bat Tzirel Shoshana. Lo que ocurrió a continuación fue absolutamente sorprendente. Recibí docenas de respuestas de personas que nunca había conocido, asegurándome que estaban rezando por nosotros y preguntando qué podían hacer para ayudarnos. Antiguos jefes me llamaron y preguntaron qué podían hacer para ayudar; me pusieron en contacto con los mejores doctores del mundo.

El nombre de mi hija fue enviado a páginas web para que la gente de todas partes del mundo rezara por ella. Diferentes comunidades alrededor del orbe realizaron sesiones especiales de rezo por la recuperación de mi hija. Un rabino, a quien nunca había tenido la oportunidad de conocer, rezó en la tumba de un Rebe Jasídico en Polonia para pedir por la mejoría de mi hija. Mi hermana organizó un grupo de personas que se comprometieron a completar todo el libro de los Salmos de forma diaria durante las próximas tres semanas. Mi increíble, amable, preocupado y generoso cuñado, quien vive aquí, ha puesto su vida en pausa para ayudarnos en cualquier cosa que necesitemos. Mi jefe actual me dijo que harán todo lo posible por ayudarnos, incluso si eso implica conseguir un avión privado.

He pasado varias horas al teléfono con un doctor experto de mi ciudad natal, quien amablemente me ha dado de su tiempo para explicarme con claridad qué es lo que está ocurriendo. Me han ofrecido acceso a expertos mundiales en medicina y a importantes rabinos que nos están ayudando en cualquier cosa que necesitemos.

Actualmente nos encontramos en una parte del país que no conocemos. A excepción de mi extraordinario cuñado, quien nos ha dado un increíble apoyo emocional, y de una mujer con la que mi esposa había hablado una vez por teléfono, no conocemos a nadie. Y a pesar de eso, no podríamos sentirnos más en casa o más apoyados mientras vivimos esta dura experiencia. La comunidad judía de Kansas nos ha recibido en sus casas a pesar de que no nos conocían. Han cocinado incontables comidas para nosotros y las han traído al hospital, lo cual significa un viaje de 20 minutos desde donde viven. Nos proveen todas nuestras necesidades de Shabat mientras estamos en el hospital.

Un cirujano judío que trabaja en este hospital pasó por nuestra habitación a dejarnos un almuerzo. Otra amable familia viajó especialmente para entregarnos abarrotes y un microondas para que calentemos nuestra comida. Hemos recibido llamadas y mensajes de personas —a las que nunca hemos conocido— preguntando en qué pueden ayudar. Recibimos una visita personal del Vicepresidente del Hospital, quien es miembro de la comunidad local, y la presidenta de la Junta del Hospital se ha preocupado de que todas nuestras necesidades estén cubiertas a pesar de que ella está actualmente en Israel. Los doctores de la comunidad que trabajan en el hospital nos visitan diariamente, supliendo nuestras necesidades y dándonos ánimo.

Amo a la comunidad de Kansas y realmente siento que soy parte de ella, a pesar de que sólo conozco a una o dos personas.

En nuestras plegarias diarias, hay un rezo llamado "Shomea Tefilá", en el que le pedimos a Dios que escuche nuestras plegarias. Cuando llegué a ese rezo, en medio de lágrimas, me sentí increíblemente consolado al no sólo pedirle a Dios que escuchara mis plegarias, sino que escuchara las plegarias de las cientos de personas que estaban rezando por mi bebé a lo largo del mundo. Estamos en el mes de Av, un mes que a lo largo de la historia ha estado lleno de dolor y agonía para el pueblo judío, un mes en el que fueron destruidos nuestros Templos Sagrados. Estamos en exilio, en un amargo, frío y atemorizante exilio que se vuelve cada vez peor. Estamos en este terrible exilio porque, como relata el Talmud, el pueblo judío demostró sinat jinam, odio gratuito unos con otros.

Querido Dios, quien nos ama más de lo imaginable y cuya compasión y misericordia no tienen límites, te pido por favor que levantes tu mirada y veas lo que ocurre en la ciudad de Kansas. Mira cómo tus hijos, en todas partes del mundo, están preocupados por nosotros, amándonos por el solo hecho de que somos sus hermanos judíos. Mira la compasión que muestran tus hijos con nosotros. Presta atención al profundo e infundado amor que nos entregan. Y te ruego, Dios que remuevas el sufrimiento de este mundo, que le proporciones salud a todos los niños enfermos que hay en este hospital y a lo largo del mundo, y que nos hagas retornar inmediatamente a tu casa, a Jerusalem bimeherá beyameinu, rápidamente en nuestros días.

Por favor reza para que Tzipora Braja bat Tzirel Shoshana tenga una rápida y completa recuperación.