En la etapa clasificatoria del programa de entretenimiento American Ninja Warrior, Akiva Neuman saltó y escaló a lo largo de la ardua carrera de obstáculos vistiendo su kipá y sus tzitzit durante toda la competencia. Antes de comenzar la carrera, el estudiante de rabinato de 25 años caminaba nervioso de un lado a otro, hasta que se dio cuenta de qué es lo que necesitaba hacer antes de comenzar la competencia. Encontró un lugar tranquilo y se sentó a decir el Shemá. Se dirigió a Dios y le pidió que lo ayudara a superar los obstáculos.

"Quería hablar con Dios en ese momento. Quería agradecerle por la gran oportunidad que me dio. Y también quería pedirle que mi actuación fuera un Kidush Hashem que inspirara a los judíos en todas partes. Quería que la gente de todo el mundo viera que el crecimiento espiritual y el bienestar físico pueden y deben ir juntos".

Quería pedirle que mi actuación fuera un Kidush Hashem que inspirara a los judíos en todas partes.

Llamado #ninjarabbi para la competición, Akiva, quien estudia en Yeshiva University y quien también cursa por las noches un magíster en impuestos en la universidad de St. John, trabaja todos los fines de semana como director de juventud en la sinagoga Young Israel de Queens. Este invierno comenzará a trabajar a tiempo completo en la multinacional Deloitte.

Akiva se sintió atraído al programa Amercan Ninja Warrior porque no teme probar cosas nuevas, incluso si las probabilidades de tener éxito son bajas.

El show se encuentra actualmente en su octava temporada, y tiene aproximadamente 7 millones de espectadores por episodio. Cuando aplicó al programa, Akiva pensó: "¿Qué es lo peor que puede pasar? ¿Qué me rechacen? ¿Qué importa?".

La clave es la constancia

Akiva siempre ha sido atlético. Fue el capitán de los equipos de fútbol y hockey en su colegio, y también formó parte del equipo de baloncesto. Pero el estado físico que requiere American Ninja Warrior es intenso. Ser aceptado para la etapa clasificatoria es un desafío por sí mismo. Más de 75 mil personas postularon para aparecer en la octava temporada del programa. Pero Akiva no entrenó extensivamente ni por largas horas para aparecer en el programa. De hecho, rara vez va al gimnasio. En lugar de eso, Akiva dice que la constancia de las cortas sesiones de entrenamiento físico que hace cada día —y que ha estado haciendo desde noveno grado— es lo que preparó sus músculos para el tipo de obstáculos a los que se enfrentará en el show.

Todo comenzó cuando Akiva era el capitán del equipo de fútbol en secundaria y no contaban con muchos jugadores fuertes. "Me di cuenta que tenía que entrenarme a mí mismo para poder correr en el campo de juego durante los 60 minutos del partido para que nuestro equipo estuviera en mejor posición. Así que ideé una forma para hacerlo. Todos los días. La constancia es lo que importa. Eso también es cierto en lo que respecta a mis estudios. No puedes hacer ejercicio o estudiar algo tan sólo una vez y después pretender cambiar o crecer gracias a ello. No tiene que ser necesariamente un compromiso grande, pero sí tiene que ser constante".

Más allá de la zona de confort

Para postular al show, Akiva Neuman envió un video de él sentado con el Talmud abierto y rodeado de libros religiosos. En el video aparece también haciendo ejercicios en casa, donde hace la mayor parte de sus ejercicios —incluyendo flexiones— con su hijo de 6 meses, Yaakov Shmuel. Y Akiva se asegura de mantener a los niños de la sinagoga súper activos, con programas de entrenamiento y deportes y cualquier cosa que los mantenga a ellos (y a él) moviéndose. Miembros de la sinagoga fueron a alentar a Akiva con carteles que decían "Equipo Akiva" y "American Ninja Warrior" en hebreo. Al vestir su kipá durante la competencia, Akiva reconoce que está representando a los judíos de todas partes, y considera que eso es una fuente de gran orgullo y una enorme responsabilidad.

"La gente cree que hacer ejercicio te quita la energía. Pero eso no es verdad. Te da más energía. Más foco. Más habilidad para estudiar y crecer": Y Akiva señala que sólo crecemos cuando nos forzamos a ir más allá de lo que logramos ayer, ya sea en estudio como en el ejercicio físico. Son las últimas 5 flexiones de las 80 las que realmente cuentan si ayer hiciste 75. Es el siguiente paso en tus estudios o en tu crecimiento el que te desafía y te transforma. No tengas miedo de forzarte a ir más allá de tu zona de confort. Ahí es donde está el crecimiento".

Cuando le pregunté a Akiva si estaba nervioso durante la carrera de obstáculos, él admitió haber estado muy nervioso, pero dijo: "Me enfoqué en que ya había hecho esto antes, por lo que podía hacerlo de nuevo. Vivo y compito como si todo fuera posible, porque en realidad sí lo es. No hay nada que no pueda hacer, es sólo un tema de tiempo y foco. Así que en cierto punto simplemente me dije: 'Estoy listo, vamos a correr esta carrera'".

Akiva dice que esta confianza en sí mismo proviene de cuando él tenía 10 años y se encontraba en el museo con su familia. Estaban viendo la exhibición de una vieja impresora, la cual imprimió para Akiva la siguiente cita: "Nunca dejes de esforzarte hasta que tu ‘bueno’ sea ‘mejor’ y tu ‘mejor’ sea ‘excelente’".

Akiva ha guardado esa página desde aquel día. Quizás eso es lo que significa ser un verdadero guerrero. Siempre hacer tu mejor esfuerzo. Aprender. Crecer. Escalar. Cada día. Y entonces, dar un paso atrás antes de seguir y agradecer a Quien nos da las fuerzas para superar los obstáculos de nuestras vidas. Un día tras otro. Akiva Neuman, el rabino ninja, nos enseña que podemos alcanzar la grandeza.