El mundo quedó desolado tras el fallecimiento de Rav Hertzel Schechter, cuyas sinceras enseñanzas de Torá y dulces y conmovedoras melodías impactaron a generaciones de judíos.

Rav Schechter enseñó durante muchos años en la Ieshivá Aish HaTorá en Jerusalem. Él era un confidente de Rav Nóaj Weinberg y cumplió los roles duales de maestro y recaudador de fondos. A Rav Schechter se le encomendó el rol vital de enseñar los fundamentos del judaísmo a los estudiantes que llegaban a la ieshivá. Un estudiante recordó: "Rav Schechter se sentó a solas conmigo durante muchas horas y me explicó con paciencia y amor las profundidades de la plegaria de una manera que me permitiera llegar a entenderlo".

Rav Schechter era un alma amable, ampliamente respetado por su carácter impecable, su humildad genuina y su deferencia a los demás. Rav Schechter siempre tenía palabras de aliento e inspiración para cada persona con la que se cruzaba. Él era un modelo de integridad, un "mensch" que los demás se esforzaban por imitar. Otro alumno dijo: "Él personificaba la sentencia de Pirkei Avot respecto a que 'la corona de un buen nombre los supera a todos'".

Rav Schechter también fue un cantante de renombre, con una voz dulce que expresaba un amor puro por el Creador. Fue un jazán muy buscado y colaboró con sus hijos en la composición de bellas melodías que se hicieron populares en las comunidades judías de todo el mundo: "Meein olam habá", "Pitju li shaarei tzedek", "Odeja Hashem Elokai" y la composición más reciente "Od Ieshama".

La familia Schechter recibió a muchos estudiantes en su hogar en Shabat y en las festividades. Las penetrantes palabras de Torá de Rav Schechter y sus famosas melodías, acompañadas por la armonía de la familia, llevaba a los huéspedes a sentir que entraban en otra dimensión. Como describió uno de ellos: "Rav Schechter era el zeide (abuelo) que todos deseábamos haber tenido".

Rav Schechter y su esposa en la víspera de Pésaj, 1989.

Rav Schechter también se convirtió en un amado y famoso maestro en las escuelas para mujeres EYAHT y Jewel. Él hablaba desde lo más profundo de su neshamá (alma) y uno podía sentirlo en su propia neshamá.

Como recaudador de fondos, la sinceridad y el profesionalismo de Rav Schechter fueron instrumentales para la implementación de los programas de Aish en Sudamérica, particularmente en Brasil.

En su juventud, Rav Schechter estudió en la Ieshivá Torá Vadaat en Nueva York, donde se vio sumamente impactado por el legendario Rav Shraga Feivel Mendlowitz zt"l. Rav Schechter trató de impartir esa "chispa de una generación previa".

Rav Schechter y su esposa hicieron aliá desde Monsey en los años 80, y se convirtieron en pilares de la comunidad Kfar Ivrí en Nevé Iaakov, Jerusalem, donde su hijo Itzjak dedicó a su nombre una sinagoga de la era "corona".

Rav Schechter fue legendario por su auténtica alegría de vivir, simjat jaim, que irradiaba en una sonrisa perpetua. En las palabras de uno de sus estudiantes: "Rav Schechter era el rostro dulce del judaísmo".


Invitamos a los lectores a estudiar Torá y efectuar buenos actos en la memoria de HaRav Naftali Hertz Jaim ben Ben Tzión zt"l.