Zarie de 22 años, es cajera en el supermercado casher de Paris que fue atacado la semana pasada. En una entrevista exclusiva con Aish.fr, el sitio en francés de Aish.com, ella relata la pesadilla de ser rehén, su aterrorizante encuentro con el terrorista y su inalterable fe que le permitió sobrevivir esta tragedia. Aquí está su cautivante y conmovedora entrevista.

Aish.fr: Zarie, tú trabajas como cajera en la tienda Hyperchacher en París. ¿Cómo comenzó el ataque?

Zarie: Fue entre la 1 p.m. y la 1:30 p.m. Un padre y su hijo de dos años estaban en mi mostrador cuando escuché el primer disparo. Yohan Cohen, el joven que trabaja conmigo, fue el primero en ser herido. Él gritó el nombre de nuestro gerente quien, también herido, se las arregló para salir de la tienda. Yo no me di cuenta inmediatamente que este era un tiroteo verdadero.

Aish.fr: ¿Estabas herida?

Zarie: No. Escuché disparos y gritos y luego pasos acercándose. Escuché la voz del asesino diciéndome: “¿Que hay de ti? ¿No estás muerta todavía?”. Y luego un disparo hacia mí.

Aish.fr: ¿Cuántas personas había dentro del supermercado?

Zarie: Éramos 25 al principio, pero después de que comenzaron los disparos, solamente había seis personas junto a mí. Me di cuenta entonces que los otros se escondieron en alguna parte. El terrorista me ordenó que lo ayudara y yo le rogué que dejara de matar personas. Él nos llevó a todos dentro de una oficina y ahí vi a un hombre tirado en una piscina de sangre (nota del editor: este era Philip Braham). Pude por primera vez ver la cara del terrorista y las armas que tenía.

“La diferencia entre nosotros es que ustedes los judíos creen que la vida es lo más importante, mientras que para nosotros, la muerte es lo más importante”.

Aish.fr: ¿Qué te dijo él?

Zarie: Él compartió sus planes con nosotros. “Yo quiero morir como un mártir y vengar el nombre de “Alá”. La diferencia entre nosotros es que ustedes los judíos creen que la vida es lo más importante, mientras que para nosotros, la muerte es lo más importante”.

Nos pidió que vaciáramos nuestros bolsillos y que pusiéramos nuestras cosas personales sobre el escritorio al igual que nuestras tarjetas de identificación. Luego me ordenó cerrar la puerta de la tienda. Yo estaba a punto de hacerlo cuando vi a un cliente a punto de entrar. Le rogué que se fuera con voz de pánico. Él pensó que simplemente estaba cerrando la tienda. Él me dijo, “¡Solamente necesito una jalá para Shabat!”. No pude detenerlo o advertirle de la presencia del asesino justo detrás mío.

Aish.fr: ¿Este era François-Michel Saada?

Zarie: Sí. Él se dirigió hacia las jalot y sin saberlo, hacia el terrorista. Cuando se dio cuenta que había un hombre armado, él se volteó para salir, pero el asesino le disparó en la espalda.

Aish.fr: ¿Entonces ya había dos muertos a esas alturas?

“Él me dio 20 segundos para traer a los demás, amenazando con matar a dos mujeres que él designó”.

Zarie: Sí, Yohan sufrió terriblemente antes de morir. Él se quejaba y nosotros no podíamos hacer nada por él. Le dispararon en la mejilla y su cara estaba completamente destrozada. Él estuvo en agonía durante 45 minutos. Fue espantoso, terrible. Él murió desangrado.

Aish.fr: ¿El terrorista intentó hacer algo al respecto?

Zarie: Él quería terminarlo debido a sus quejidos pero nosotros no le permitimos hacerlo. Pensamos que él podría sobrevivir. El terrorista tenía dos Kalashnikovs, una escopeta, explosivos, muchas municiones y un cuchillo. Él me ordenó que fuera abajo a traer a los demás, dándome 20 segundos para hacerlo, amenazando con matar a dos mujeres que él designó.

Aish.fr: ¿Bajaste a las cámaras frigoríficas?

Zarie: Sí, algunos clientes se escondieron ahí pero no quisieron subir. Regresé arriba para decirle eso al terrorista y él me dijo que llamara a la policía y que pusiera el altavoz. Marcamos el número de emergencia de la policía y esperamos largos minutos hasta que alguien contestó. Era una locura, dada la situación. Finalmente, él pudo hablar con alguien y le explicó a la oficial que estaba en línea que se trataba de una situación de rehenes. Ella contestó que tenía que referir el asunto a sus superiores. Los clientes comenzaron a subir y él puso fin a la conversación.

Aish.fr: ¿El asesino intentó explicar sus acciones?

Zarie: Sí, él dijo que su equipo se había separado en dos: los hermanos Kouachi se encargaron de liquidar a Charlie Hebdo y él se encargaría de la policía y de nosotros.

Él mandó a otra persona a buscar a más clientes escondidos abajo y dos o tres personas regresaron incluyendo a Yohav Hattab quien comenzó a evaluar la situación para tomar acción. Él no vio a las personas muertas y no se dio cuenta de lo que estaba ocurriendo. Yohav comenzó a hablar con el asesino quien había puesto una de las dos Kalashnikov a un lado e intentó arrebatársela. Pero el terrorista fue más rápido y le disparó dos veces en la cabeza. Yo estaba a unos cuantos metros de distancia y alguien me dijo que levantara la persiana metálica de la tienda, algo que tarda al menos unos cuantos minutos. El terrorista comenzó a gritarme. Yohav cayó al suelo, completamente plegado y había mucha sangre, nunca había visto tanta sangre. Pensé que el terrorista iba a matarme, pero en cambio me pidió que lo siguiera hacia la oficina. Para hacer eso, tuve que empujar el carrito de compras en el que cayó Yohav cuando colapsó.

Aish.fr: ¿Cuantos rehenes había?

“Todos eran judíos excepto una mujer católica y una anciana que dijo que no era judía”.

Zarie: En ese momento éramos 18. Lo sé porque él me pidió que los contara. Él habló con la policía y reportó que había tres muertos y un herido. Todos nos sentamos sobre carritos de compras que estaban guardados en la parte trasera de la tienda. El terrorista se sentó también y comenzó a hablar con nosotros. Nos pidió que dijéramos nuestros nombres y religiones. Todos eran judíos menos una mujer católica y una anciana que dijo que no era judía. Él se burló de ella diciendo: “¿Si tú no eres judía por qué compras en Hypercacher? Yo soy maliense de origen musulmán. Vine a vengar a mis hermanos musulmanes franceses que ustedes apoyan pagando sus impuestos”. Mientras cargaba sus armas, nos dijo que el ejército francés estaba matando a su gente en su país pero nadie hablaba de eso. Pensamos que estábamos viviendo nuestros últimos momentos. Él quería de hecho que los medios de prensa cubrieran su situación de rehenes. Él llamó a BFM TV y nos dio suficiente libertad para que llamáramos a quien quisiéramos; yo llamé a mi padre quien me tranquilizó y me dijo que rezara. Luego hablé con mi madre y comencé a llorar. Ella me dijo que fuera fuerte y que tuviera fe en Dios.

Junto a nosotros una mujer estaba bastante calmada. Ella dijo que todo estaba en manos de Dios y que todo es para bien. Yo recité el primer salmo que vino a mi mente: “Miro hacia las montañas, para ver de donde viene mi ayuda. Mi ayuda viene de Hashem que creó los cielos y la tierra” (Salmo 121).

Aish.fr: ¿El terrorista te dejó tranquila?

Zarie: En realidad el secuestro duró casi cinco horas, y extrañamente, comenzamos a sentirnos de alguna forma más confiados. Él nos dejó relativamente libres y pudimos tomar algo después de que le pidió a alguien que rompiera todas las cámaras de la tienda. Él comenzó otro discurso sobre la situación geopolítica y nosotros le seguíamos la corriente tratando de calmarlo. En un momento, apuntó su pistola hacia Andrea, la otra cajera, quien puso sus manos frente a ella para protegerse. Pero él la tranquilizó diciendo, “¡No voy a dispararte!”. Había matado a cuatro personas a sangre fría pero aún estaba sorprendido de vernos asustados. Afortunadamente no estábamos solos. Nos apoyamos mutuamente cada vez que uno de nosotros se descontrolaba. Yo alenté a los rehenes a que hicieran resoluciones de crecer espiritualmente y de fortalecerse en su observancia del judaísmo.

Aish.fr: ¿Él fue violento contigo?

Zarie: Su actitud fue muy extraña, una conducta entre despiadada y tranquilizadora. Él seguía repitiendo que si conseguía lo que quería, no nos mataría. Él quería hacer un anuncio en los medios para que el ejército francés se retirara de todos los países en donde opera y demandaba la liberación de los hermanos Kouachi de su escondite, una fábrica de impresión. Yo pensé que nunca saldríamos con vida, dada la naturaleza de sus peticiones. Él dijo que si le permitían hacer sus peticiones en TV, liberaría al niño de dos años.

Mientras tanto Aviel, el director de seguridad de la tienda, quien no estaba entre los rehenes, seguía informando a la policía sobre la situación. Aviel llamó a la policía y les dibujó un mapa de la tienda con la ubicación de las salidas. Patrice, el gerente, se las había arreglado para escapar al comienzo y fue trasladado al hospital en condición grave.

El terrorista habló extensamente sobre los medios, sobre Bin Laden, y nos contó su historia: había sido encarcelado por terrorismo y salió después de servir cuatro años de su condena de cinco.

Comenzamos a distribuir cosas para beber entre los rehenes. Él nos observó mientras se preparaba un sándwich. Hizo bromas sobre cómo ahora todo era gratis en la tienda.

“Teníamos miedo de que esto significara nuestros últimos momentos. Entonces escuchamos un golpe en la puerta de emergencia”.

El teléfono no paraba de sonar. Cuando contestábamos, las personas nos preguntaban sobre la situación. En un momento, recibimos una llamada de un hombre que estaba enojadísimo con el terrorista ya que estaba mostrando a los musulmanes como asesinos. Después de eso, desconectamos el teléfono. No había nada que hacer más que esperar. Había sangre por todos lados en la tienda.

Aish.fr: ¿La policía estaba afuera?

Zarie: No sabíamos lo que pasaba afuera. Inicialmente, el terrorista me había preguntado dónde estaba la puerta de emergencia y le había ordenado a alguien que la bloqueara. Después de su discurso, él decidió que era momento de rezar. Tuvimos miedo de que esto significara nuestros últimos momentos. Entonces escuchamos un golpe en la puerta de emergencia. Nos refugiamos en el otro lado, detrás del mostrador de Andrea. Nadie sabía qué hacer. Era pánico total. Nos acostamos en el suelo, con las manos en la cabeza. Escuchamos cuatro disparos y luego otro golpe en la puerta.

“Nos dimos cuenta de que habíamos sido bendecidos con un milagro porque aún estábamos con vida”.

Hubo una fuerte explosión y las fuerzas policiales abrieron la persiana metálica de la tienda con una llave. Esto tardó varios minutos que parecieron una eternidad sabiendo que el terrorista podía acabar con nosotros en unos cuantos segundos. Es un milagro que él no nos mató. La policía entró con escudos blindados. Escuchamos como 50 disparos, un sonido ensordecedor. Escuchamos “¡Está muerto!” y todos salieron. Yo sabía que aún había personas abajo y ellos vieron la masacre cuando subieron. Nos subimos a un autobús, pensando en las víctimas. Nos dimos cuenta de que habíamos sido bendecidos con un milagro porque aún estábamos con vida.

Aish.fr: ¿Hay algún mensaje que te gustaría transmitir después de este espantoso ataque?

Zarie: Para mí, el mensaje principal es tener emuná, ‘fe’ en Dios. El terrorista estaba armado hasta los dientes y aún así escapamos. Solamente nuestra fe nos permitió mantener la calma, hablar, movernos, actuar. Yo me las arreglé para rezar durante todo el secuestro. Mi plan es vivir en Israel y rezo para que mi familia pueda emigrar rápidamente a Israel. Todo ocurrió en la víspera de Shabat y fuimos liberados una hora antes de que Shabat comenzara. Nuestra liberación está conectada en mi mente con la luz de Shabat. Sugiero que las personas enciendan sus velas de Shabat más temprano, con todo el fervor que puedan. No tengo duda de que el poder de Shabat nos salvó.