Viajé a muchos países del mundo, pero ningún país me dejó una impresión tan inolvidable como Guatemala. El amor que tienen los líderes y los ciudadanos de Guatemala por Israel y por el pueblo judío, es algo que no vi en ninguna otra parte.

En la conferencia de AIPAC, escuché una presentación de IsraAid, una organización no gubernamental que envía expertos para brindar toda clase de ayuda humanitaria en el mundo. Tras oír el impacto que tienen con un presupuesto limitado, pregunté si era posible ir a ver su trabajo de primera fuente. Sugirieron que me uniera a una visita a Guatemala, donde un equipo de IsraAid brindaba ayuda luego de una erupción volcánica en el 2018. Acepté de inmediato, empaqué mis maletas y viajé desde Miami a la ciudad de Guatemala, donde me esperaba un representante de IsraAid.

La erupción del Volcán De Fuego

El volcán De Fuego entró en erupción el 3 de mayo de 2018 y derramó ríos de ceniza ardiente a las planicies y valles que se encuentran en su base. Se destruyeron aldeas enteras y murieron 250 personas. La peor parte la sufrió la región de Escuintla, donde fueron evacuados 12.800 habitantes. Miles de ellos no tenían a dónde ir y fueron albergados en refugios improvisados.

El volcán De Fuego entra en erupción, 3 de mayo de 2018.

Dos días después de la erupción, IsraAid fue uno de los primeros equipos internacionales que llegó a brindar ayuda y distribuyeron cientos de kits de higiene, una necesidad urgente para las familias. Miles de aldeanos debían recuperarse de la enorme pérdida de vida, hogares y sustento. Por eso, un equipo de profesionales de salud mental especializados en trauma y duelo, entrenaron a 300 psicólogos, enfermeras, coordinadores de albergues y voluntarios. El modelo de IsraAid es único porque no sólo proveen ayuda humanitaria inmediata en casos de desastres tal como lo hacen otras organizaciones, sino que también llevan expertos israelíes en traumas en diferentes áreas para entrenar a los habitantes locales para que puedan brindar apoyo a largo plazo a las víctimas. A fines del 2019, 18 meses después, cuando la mayoría del apoyo externo ya había partido, el equipo israelí seguía en Guatemala. El equipo fue rotando, pero desde el momento de la erupción siempre estuvieron presentes.

Después de la ayuda de emergencia inicial, la misión de IsraAid en Guatemala se enfocó en un programa a largo plazo. Vi algunas de las 18 escuelas en donde sus equipos trabajaban con el Ministerio de Educación nacional, complementando el día escolar con actividades por la tarde y asesoramiento psicológico.

Bob Diener parado en lo que una vez fue el salón de una casa.

Con dificultad para contener sus emociones, una mujer nos mostró su casa completamente destruida. Nos mostró dónde dormía su hija y dónde comían. Vimos una aldea entera destruida por la erupción. Fuimos a ver las chozas temporales de madera donde fueron reubicadas su familia y muchas otras. Cerca de las chozas había un centro comunitario construido por IsraAid, en donde niños y adolescentes recibían apoyo emocional y programas de educación informal. Los habitantes locales valoraban mucho ese apoyo. Ellos entendían que para un niño perder años de educación o no recibir apoyo psicológico ante el trauma de perder miembros de sus familias y sus hogares, puede causar un efecto que dura décadas.

Cuando era un niño, mi abuelo me llevó a una cena de Bonos para Israel. Recuerdo que allí escuché hablar al primer ministro David Ben Gurión, quien describió su visión de Israel como un ejemplo moral y social para todo el mundo. Al ver a los consejeros y líderes juveniles israelíes a más de 16.000 kilómetros de su hogar, brindando apoyo a los niños guatemaltecos, pensé que a eso se refirió la profecía de Isaías respecto a que Israel será una luz para las naciones.

Una delegada de IsraAid con niños en Guatemala.

Me enteré que también hubo equipos de IsraAid cambiando la vida de personas por todo el mundo, por ejemplo en el Caribe después de huracán Dorian, en Mozambique tras un ciclón devastador y ayudando a los sobrevivientes del terremoto en Indonesia, donde miles de personas perdieron su hogar.

El amor por Israel

El amor y la apreciación por Israel era superior a todo lo que yo había visto. Los niños flameaban banderas de Israel y llevaban camisetas con la bandera israelí. No era un espectáculo superficial. Las autoridades nombraron algunas calles reconstruidas en honor a Israel. Incluso visitamos una comunidad que se denominó a sí misma como “La comunidad Israel”. Fue una experiencia surrealista. Estaba en el medio de América Central y por todas partes había personas con camisetas con la bandera de Israel.

Banderas de Israel y Guatemala pintadas por niños.

Por mi experiencia de haber tenido reuniones por todo el mundo, inevitablemente me volví un poco cauteloso y me cuido lo que digo, porque no sé cuál es la opinión que la gente tiene sobre Israel. Guatemala es uno de los únicos lugares en los que estuve donde pude expresar abiertamente mi propio amor por Israel sin preocuparme por la reacción que recibiría. Los guatemaltecos me hicieron sentir que estaba entre amigos.

Intrigado por este fenómeno, descubrí que estos sentimientos no son el resultado del trabajo de IsraAid. Quizás los eventos los hayan fortalecido, pero mientras más conversaba con los habitantes locales, más descubría un país con 70 años de historia de apoyo y amistad hacia Israel.

Con una sólida base de cristianos evangélicos, el apoyo por Israel se encuentra en muchas partes de la sociedad. En mayo de 1948, después de los Estados Unidos, Guatemala fue el siguiente país que reconoció la independencia de Israel. Entonces el Dr. Jorge García Granados, embajador en las Naciones Unidas, organizó un grupo de países sudamericanos para apoyar el plan de partición de noviembre de 1947, lo cual fue fundamental para que otras 14 naciones siguieran el camino de Guatemala en la importante votación. Granados se convirtió posteriormente en el primer embajador de su país en Israel.

Brindando ayuda humanitaria después de la erupción.

La comunidad judía en Guatemala se siente bienvenida. Es muy raro que haya manifestaciones de antisemitismo. Cada año, las escuelas de Guatemala dedican una semana a la educación sobre el Holocausto, y a diferencia de la situación en muchos otros países, el embajador israelí Matanya Cohen es una especie de celebridad, invitado de honor en fiestas y grandes eventos. Él nos dijo: “La mayoría de los embajadores tienen que enfrentar odio, amenazas de muerte y ataques políticos y diplomáticos. En Guatemala no puede ser más diferente”.

Un encuentro con el vicepresidente de Guatemala

Guatemala fue la primera nación después de los Estados Unidos que trasladó su embajada a Jerusalem. Tenía curiosidad por saber cómo fue que esto ocurrió y en la Ciudad de Guatemala conocí a un empresario local proisraelí, quien fue instrumental en el traspaso de la embajada. Él organizó una reunión con el vicepresidente del país Jefeth Cabrera Franco y su jefe de estado.

El presidente de Guatemala Jimmy Morales Cabrera corta el listón en la embajada en Jerusalem.

Dentro del impresionante palacio nacional, fui escoltado a la oficina del vicepresidente y me recibieron con genuino afecto. Le agradecí al vicepresidente por trasladar la embajada a Jerusalem y le dije que visitaba Guatemala con IsraAid, quien estaba cumpliendo la misión fundamental del pueblo judío y del Estado de Israel: tikún olam (reparar el mundo) y ser una luz para las naciones. Me respondió que su país valoraba inmensamente la ayuda de IsraAid y que se sentía sumamente orgulloso de la decisión de mudar la embajada. Me dijo: “Cuando el Primer Ministro de Israel convocó a la comunidad internacional a reconocer a Jerusalem como su capital, aunque era complicado, instintivamente nosotros quisimos hacerlo. La pregunta más bien era cómo podíamos no hacerlo”.

También me contó que, en honor al traslado de la embajada, a 14 calles del país les cambiaron el nombre y pasaron a ser "Jerusalem, Capital de Israel", y que había muchas más en proceso. Me quedé sin palabras.

Superar las amenazas

La Biblia ocupa un lugar central en Guatemala, en donde más del 70% de la población es cristiana. Es muy conocida la bendición que recibió Abraham en el libro de Génesis (12:3), respecto a que aquellos que bendigan al pueblo judío serán bendecidos. Los líderes de Guatemala sienten tangiblemente que fue un buen presagio para ellos.

Me contaron que muchos países árabes amenazaron con cortar sus importaciones de cardamomo de Guatemala, que es la base de la economía nacional. El 60% de la producción mundial de cardamomo sale de Guatemala. Aunque algunas naciones dejaron de comprar Cardamomo tras el anuncio del traspaso de la embajada, muy pronto otros países comenzaron a comprar esa parte e incluso más.

Para mí, fue sumamente inspirador ver que una nación tan alejada geográficamente de Israel haya establecido lazos tan profundos con ella. Aunque siempre me sorprende que la nación cuya misión es ayudar al mundo sea demonizada por tantos países, mi visita a Guatemala abrió la esperanza de que esto pueda cambiar. Ya no me siento solo como un estadounidense cuyo país apoya a Israel. Mi visita me dio esperanzas de que más países se unirán a Estados Unidos y a Guatemala y expresarán su apoyo por Israel y los valores que promueve: derechos humanos, democracia, libertad de religión, libertad de expresión, el gobierno de la ley y tikún olám.