"Envenena el cuchillo antes de acuchillar". "La Intifada ha comenzado". "Degollar judíos".

Desde que comenzó la ola de violencia en Israel en octubre del 2015, una gran cantidad de ataques terroristas —en los que se han utilizado cuchillos, pistolas y automóviles como armas— han dejado decenas de israelíes muertos y heridos.

Y así como la violencia se ha esparcido, asimismo lo ha hecho la incitación en las redes sociales, pues los extremistas se encuentran manipulando las redes sociales para hacer un llamado a que hayan aún más ataques en contra de judíos.

Twitter es una popular plataforma para los llamados a atacar y asesinar. Un reciente tweet que tenía la etiqueta “La Intifada ha comenzado” es un típico ejemplo: “No hay mayor recompensa en el Islam que la yihad, y no hay mayor galardón que #AsesinarJudíos… mátenlos dónde sea que los encuentren”.

La etiqueta de “Intifada de los cuchillos” muestra tweets como este: “Vamos a asesinarlos, tan sólo esperen”, junto con una fotografía de un palestino sosteniendo un cuchillo.

El abogado y personalidad radial de Kuwait, Mashari Al-Ayada, publicó una copia de un video de seguridad que mostraba a un terrorista acuchillando a tres judíos en la Ciudad Vieja de Jerusalem, junto con el mensaje: “Los puercos colonos tienen prohibido [pasar por] las calles de la antigua Jerusalem. Un héroe palestino acuchilla a tres sionistas. [Los mártires] como él son nuestro orgullo y nuestro honor”.

YouTube es otro sitio en el cual hay llamados a la violencia. Un típico video, que fue subido por Hamás, muestra a actores vestidos como si fueran judíos molestando a niños. El video a continuación muestra a un palestino que observa la situación y a quien se le colma la paciencia y termina "acuchillando" en el corazón al actor que representa al judío.

Facebook también se ha transformado en un portal que incita a la violencia en contra de judíos y otras minorías. Un dibujo que fue publicado en Facebook muestra a una víctima judía de un acuchillamiento, con un cuchillo aún clavado en su cuello, y la leyenda: “Operación acuchillamientos… La Intifada ha comenzado… No hay nada más grandioso que un cuchillo penetrando la cabeza de un judío”.

Páginas de Facebook como Palestina ahora —la cual publicó una imagen de un hombre haciendo un símbolo de la victoria con sus dedos, los cuales fueron dibujados como cuchillos—, y “Movilícense para la Tercera Intifada Palestina” —en la cual se veía un cuchillo ensangrentado con la leyenda 'Los métodos son diferentes, la meta es la misma'— fueron claramente diseñados para incitar a la violencia.

Facebook también les permitió recientemente a los padres de un bebé en Gaza decirle al mundo que habían llamado a su retoño “Cuchillo de Jerusalem” para fomentar a que haya más ataques. Un amigo del padre explicó que el nombre del bebé fue su idea, porque sabía que se haría popular en Facebook. “Fue mi idea”, le dijo a los periodistas, “y yo lo anuncié en Facebook. Sentía que esto atraería un montón de atención en las redes sociales”.

A pesar de que publicaciones como esta claramente violan las propias normas de Facebook sobre promover la violencia, ellos —al igual que otros sitios de redes sociales— se han rehusado a borrar las publicaciones que motivan a la gente a atacar a judíos, pero sí están dispuestos a actuar con presteza cuando se trata de sitios que promueven otros tipos de odio.

En enero del 2016, Shurat HaDin, el Centro de Ley Israelí publicó los resultados de su “Gran experimento de Facebook”. El grupo creó dos páginas idénticas de Facebook, una llamada “Detengan a los palestinos” y la otra llamada “Detengan a Israel”. Entonces publicaron de forma simultánea mensajes de odio equivalentes en ambas páginas. Finalmente, reportaron ambas páginas a Facebook. El resultado mostró un claro doble estándar: la incitación en contra de los palestinos fue considerada fuera de los límites, mientras que la incitación en contra de los judíos fue aceptada: la página “Detengan a los palestinos” fue cerrada el mismo día que fue reportada, mientras que la página “Detengan a Israel” se mantuvo en línea, con su contenido lleno de odio intacto.

Fue sólo después de que un video que explicaba el experimento se hizo viral que Facebook tomó medidas para cerrar la página “Detengan a Israel” y remover las publicaciones de esta. Desafortunadamente, otras páginas —muchas de ellas con contenido aún más sorprendente— siguen en línea hoy en día.

La Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo (UNRWA) fue forzada recientemente a suspender a diez empleados por utilizar páginas oficiales de Facebook para hacer un llamado a matar judíos.

En un caso, la página oficial de Facebook de un colegio de la ONU mostró una imagen de un terrorista embistiendo con su automóvil a una muchedumbre de israelíes e incluía un juego de palabras, superponiendo la palabra árabe para ‘atropellar’, daes, con ‘Daesh’, él término árabe para referirse a ISIS. Un funcionario de la ONU utilizó su título cuando publicó en Facebook que la gente debía “acuchillar a los perros sionistas”. Otro funcionario de la ONU publicó el infame video del sermón dado en una Mezquita en el que un sheikh hace un llamado a asesinar judíos en nombre del Islam. Mohammed Assif, una estrella pop palestina que es “Embajador joven” de la ONU, utilizó su título cuando publicó en Facebook un video de sí mismo cantando una canción en que motivaba a atacar judíos.

La situación se puso tan seria que, luego de que las autoridades locales de la ONU se resistieron a los repetidos llamados por parte de grupos judíos de remover las páginas ofensivas de las redes sociales, el Secretario General de la ONU, Ban Ki-Moon, se involucró personalmente, suspendiendo a empleados de la ONU e incluso multando monetariamente a algunos. Sin embargo, muchas de las publicaciones aún se encuentran disponibles en Internet, incitando a más violencia.

Peleando de vuelta

El incitamiento en Internet es ilegal tanto en Estados Unidos —que es donde se encuentran basadas la mayoría de las redes sociales— como en otras partes del mundo.

La Corte Suprema de Estados Unidos ha legislado que "promover el uso de la fuerza" cuando "dicha promoción esté dirigida a incitar o producir una inminente acción que vaya en contra de la ley, y cuando sea probable que incite o produzca dicha acción", es ilegal. El Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos también hace eco de esta postura, prohibiendo la incitación: "Cualquier promoción de odio nacional, racial o religioso que constituya incitación a la discriminación, hostilidad o violencia, debe ser prohibida por ley" (Artículo 20).

Nosotros también podemos motivar a las grandes redes sociales a que apliquen sus propias reglas en contra de las publicaciones de odio que promueven el terrorismo.

20.000 israelíes están demandando a Facebook, buscando que implementen sus propias directivas y que comiencen a cerrar páginas que fomentan la violencia en contra de judíos. "La negativa de Facebook a remover una gran cantidad de videos, declaraciones y caricaturas extremistas que son publicadas por los palestinos es promover una inminente violencia y avivar las llamas de los ataques terroristas que han afectado a Israel los últimos meses ", declara la demanda.

Richard Lankin, un israelí-americano de 76 años, es el líder de la demanda. A él le dispararon en la cabeza y fue acuchillado varias veces en un bus el 13 de octubre del 2015. Pero otros israelíes se le han unido. “Facebook nos pone en peligro —aseguran ellos— al no remover las incitaciones a la violencia”. Hemos "estado viviendo como blancos de una sangrienta masacre terrorista que es llevada a cabo por asesinos que atacan con cuchillos, hachas, destornilladores, automóviles y bombas molotov por ninguna otra razón más allá de que el atacante percibe que las víctimas son judías", explican.

Mientras la incitación en las redes sociales continúa, nosotros podemos tomar nuestros computadores y escribirles a las compañías, quejándonos por el contenido inapropiado y motivando a nuestros amigos a hacer lo mismo.

Hagamos nuestra parte y luchemos en este nuevo frente de batalla en la guerra contra el terrorismo.