En vez de permitir que turistas israelíes compren boletos, Kuwait Airways acaba de cancelar una popular ruta entre Nueva York y Londres.

El anuncio reciente vino después de que el Departamento de Transportes de Estados Unidos investigara la política de la aerolínea de negarse a venderle boletos a los ciudadanos israelíes, y le ordenara a Kuwait Airways “dejar de negarse a transportar ciudadanos israelíes…”. Ahora bien, en vez de obedecer, la aerolínea anunció que cancelaba sus vuelos entre Nueva York y Londres.

Kuwait Airways defendió su política de negarle servicio a todos los ciudadanos israelíes. La ley de Kuwait prohíbe tener cualquier tipo de contacto o realizar acuerdos entre ciudadanos de Kuwait y aquellos con ciudadanía israelí. Y aunque la aerolínea ya no vuela entre Estados Unidos y Europa, sí continúa volando directo hacia Kuwait desde Estados Unidos y otros lugares, y sigue negándose a transportar israelíes, impunemente.

He aquí otros horribles ejemplos de personas que han sido boicoteadas por sus lazos con el estado judío.

No se permiten judíos

Cuando la familia israelí Hayardeni planificó un viaje familiar de Januca 2015 al país vecino Jordania, ellos fueron rechazados en la frontera. ¿Su crimen? El padre y los dos hijos estaban usando kipot.

La madre, Tamar Gewirtz Hayardeni —una guía turista licenciada que ha visitado Jordania antes— intentó intervenir, diciendo que su esposo e hijos utilizarían gorros mientras estuvieran de paseo por Jordania. El guardia no pudo ser disuadido. En medio de la conversación de los Hayardeni con los guardias de la frontera jordana, otro turista israelí fue traído a la habitación. Una maquina de rayos X había detectado los tefilin en su equipaje y por ende también se le había negado la entrada a Jordania. Los oficiales dijeron que ahora Jordania prohíbe la entrada de todos los ítems judíos al país.

¡Todos los judíos salgan de la habitación!

La ceremonia inaugural de junio del 2014 de la 23ava Cumbre de la Unión Africana en Malabo, Guinea Ecuatorial, debía incluir representantes de decenas de países, todos reunidos para discutir lazos políticos, culturales y económicos. En vez de eso, la cumbre se convirtió en un enfrentamiento con delegados árabes demandando con éxito que la reunión estuviera libre de judíos.

“Todo comenzó cuando uno de los delegados árabes, de Egipto, se acercó a nosotros en la cena la noche antes de la inauguración y nos preguntó que estábamos haciendo aquí, apuntando a los hombres que estaban usando kipot”, dijo la mujer de negocios israelí Yardena Ovadia, quien había coordinado que 14 delegados del grupo estadounidense ‘Conferencia de Presidentes de Grandes Organizaciones Judías’ atendieran a la cumbre.

Al día siguiente, representantes de la Liga Árabe se negaron a entrar al salón de conferencias hasta que todos los judíos, a quienes llamaron ‘la delegación israelí’, salieran de la habitación. Ovadia explicó que los judíos eran estadounidenses, no israelíes, pero los delegados árabes se negaron a moverse. “Nosotros ya estábamos sentados en el salón de conferencias”, explicó Ovadia. “Las cabezas de la Liga Árabe anunciaron un boicot a la conferencia hasta que la ‘delegación israelí’ se retirara. Finalmente, los catorce judíos se levantaron y salieron del salón.

Un oficial estadounidense presente protestó, pero otros oficiales, incluyendo el Secretario General de la ONU Ban Ki-moon, el Primer Ministro de España y otros diplomáticos, no hicieron nada para impedir la expulsión de los judíos.

“Nunca antes vi tal nivel de racismo, de antisemitismo. Fuimos humillados”, dijo uno de los judíos que fue obligado a salir de la habitación. Después de que los judíos se fueron, la conferencia continuó después de un retraso de una hora y media.

Periodista israelí excluida

Cuando el alcalde de Londres Boris Jonson viajó a Israel y a los territorios palestinos en noviembre de 2015, fue con un grupo de periodistas británicos quienes grababan cada uno de sus movimientos. Pero cuando el Sr. Jonson fue invitado a reunirse con miembros del Foro Palestino de Mujeres de Negocios, una periodista fue excluida: Noga Tarnopolsky, una judía israelí británica que cubría la visita para el periódico judío británico Jewish Chronicle.

Tim Shipman, editor político del periódico Sunday Times, quien también estaba en el viaje, respondió por muchos cuando dijo: “En cuanto a lo que a mi concierne, los periodistas son ciudadanos del mundo y evitar que cualquier reportero haga su trabajo de forma imparcial e independiente, cualquiera sea su nacionalidad, es absurdo”. Stephen Pollard, editor del Jewish Chronicle, respondió: “Esta es la realidad del BDS. Olvídense de las mentiras de que apunta a instituciones en vez de personas. Como muestra esta abusiva exclusión de una periodista por ninguna otra razón más que su nacionalidad, el BDS distingue a individuos israelíes y les dice que son excluidos como pueblo”.

Después de que el Sr. Jonson criticara el movimiento BDS (Boicot, Desinversión y Sanciones) que pretende hostigar al estado judío, muchas de sus citas restantes con oficiales palestinos fueron repentinamente canceladas.

Atletas israelíes son dejados fuera de las canchas

Cuando se trata de israelíes, las nociones de ‘espíritu deportivo’ a veces se dejan de lado, con equipos abandonando a sus jugadores israelíes o rehusándose a jugar con rivales israelíes. Eso es lo que pasó en enero de 2014 cuando miembros del equipo de fútbol holandés Vitesse de la ciudad de Arnhem tenían programado jugar cuatro partidos contra dos equipos alemanes en Abu Dhabi. Después de que sus anfitriones árabes dejaron en claro que el defensor israelí de nacimiento, Dan Mori, no era bienvenido en su reino, el equipo voló a Abu Dhabi sin él.

Más tarde en el 2014, Abu Dhabi nuevamente se negó a permitir que atletas israelíes entraran al país. Los windsurfistas israelíes Shahar Zubari y Maayan Davidovich tuvieron que abandonar la Final de la Copa Mundial que se llevó a cabo en Abu Dhabi entre el 27 y 30 de noviembre de 2014, después de que oficiales de los Emiratos Árabes Unidos se negaran a emitir visas para los israelíes.

Incluso a nivel olímpico, algunos atletas se rehúsan a competir en contra de deportistas israelíes. En las Olimpiadas del 2004 en Atenas, Arash Miresmaeili, un campeón mundial de judo y favorito para la medalla de oro, repentinamente se retiró en vez de competir en contra de un oponente israelí.

Judíos y perros no son bienvenidos

Exclusiones —o intentos de exclusiones— a judíos o israelíes, han brotado en Europa durante los últimos años.

En el verano de 2014 en Bélgica, la policía retiró un cartel de un café en un suburbio de la ciudad de Liege que decía en francés y en turco “Se permiten perros en este establecimiento, pero no judíos, bajo ninguna circunstancia” (el texto en francés remplazaba “judíos” por “sionistas”). Ese mismo mes en Bélgica, una mujer judía ortodoxa fue rechazada en una tienda en Antwerp; un empleado explicó más tarde a los periodistas la exclusión de la tienda “debido a protestas” en contra de Israel. Un doctor de Antwerp se negó a tratar a una anciana judía con una costilla rota, diciéndole que “fuera a Gaza” a buscar tratamiento.

En agosto de 2014, el miembro del parlamento británico George Galloway, representando a la ciudad de Bradford, dijo haber “declarado a Bradford una zona libre de Israel”, diciendo que él quiere que la ciudad rechace todos los productos, servicios, académicos y turistas israelíes. En los días siguientes, él repitió esta afirmación, incluso llamando a otras ciudades británicas a adoptar su “política”.

Algunas tiendas en Gran Bretaña —y en otros lugares— parecen estar adoptando su propia política de ser “libres de judíos” a veces. Sports Direct, una tienda de artículos deportivos de Gran Bretaña, se vio obligada a disculparse después de que uno de sus guardias prohibiera que adolescentes judíos entraran en septiembre del 2014, diciendo “no judíos, no judíos”. Mientras tanto, en el centro de Estambul, una tienda de teléfonos móviles puso un cartel en su ventana advirtiendo “Los perros judíos no pueden entrar aquí”.

Camino peligroso

Hemos transitado este camino antes. En los años 1930, los alemanes catalogaron a los judíos de untermenschen, un término que significa ‘personas inferiores’ o de alguna forma ‘sub-humanos’. Esta insistencia de que los judíos eran un “caso aparte”, diferentes a otras personas y que no merecían respeto y empatía humana básica, preparó el camino para el grueso antisemitismo que siguió a continuación.

Hoy no estamos en los años 30; los judíos no son despreciados de la misma forma como fuimos despreciados entonces. Pero si la historia sirve de guía, apartar a los judíos —o a cualquier grupo— para degradarlos, genera mucho más desconfianza y odio. Con un sentimiento antiisraelí en aumento en todo el mundo, es tiempo de levantarnos e insistir que los israelíes, y aquellos que tienen algún tipo de conexión con Israel, merecen el mismo respeto que todos los demás.