En una entrevista reciente con Vanity Fair, la superestrella israelí Gal Gadot irradió positivismo. La periodista Nancy Jo Sales describió que Gadot tiene la "sonrisa más feliz que vi en cualquier persona desde el comienzo de la pandemia. Me pregunto el porqué de esa sonrisa y cómo Gadot logra mantenerse tan feliz. Me pregunto si se debe a que ella tiene conciencia de lo afortunada que es".

A lo largo de la entrevista, Gadot se describió a sí misma como una persona afortunada. Afortunada por su familia, afortunada por su salud, afortunada por haber tenido la oportunidad de representar en la pantalla a la Mujer Maravilla.

Ella también se siente muy agradecida con Dios por su buena suerte. "En la cultura judía hay una plegaria que se dice cada mañana cuando te despiertas, agradeciéndole a Dios por seguir dándote vida", explicó Gadot refiriéndose a la plegaria judía Modé aní. "Se dice Modé aní, lo que significa 'Doy gracias'… Cada mañana me despierto, me levanto de la cama y digo: 'Gracias por todo, gracias, gracias, gracias…' No debemos dar nada por sentado".

La plegaria Modé aní es simple y muy bella. Tradicionalmente se dice en el momento en que la persona abre los ojos por la mañana, para agradecerle a Dios por el milagro de despertarse y tener otro día de vida:

"Te agradezco a Ti, Rey vivo y eterno, porque me devolviste mi alma con compasión, grande es Tu fidelidad".

Despertarnos con palabras de agradecimiento en los labios tiene un efecto muy profundo durante el resto del día.

Los psicólogos Dr. Robert A. Emmons de la Universidad de California y el Dr. Michael E. McCullough de la Universidad de Miami, condujeron una investigación sobre la forma en que expresar gratitud contribuye a nuestra sensación de felicidad y bienestar. En un experimento a menudo repetido, ellos le pidieron a un grupo de personas que dedicaran cada semana un tiempo para escribir ítems por los que estaban agradecidos. Al segundo grupo le pidieron escribir cada semana sobre cosas que les molestaban y a un tercer grupo le pidieron escribir sobre eventos de la última semana (sin enfatizar lo positivo ni lo negativo).

Después de hacer este ejercicio durante diez semanas, los resultados fueron profundos. Las personas que escribieron sobre las cosas por las cuales estaban agradecidas aseguraron sentirse más optimistas y alegres respecto a sus vidas. (Los que peor se sentían fueron los que dedicaron tiempo a escribir sobre las cosas que les molestaban). Escribir lo que marchaba bien en sus vidas también mejoró la salud de aquellos que escribieron sobre las cosas por las que estaban agradecidos. Ellos informaron que hacían más ejercicio y necesitaban menos visitas al médico que el grupo que escribió sobre sus emociones negativas.

Cuando los profesores Emmons y McCullough redactaron su investigación, colocaron en el prefacio de un estudio científico técnico una elocuente frase de Charles Dickens: "Reflexiona sobre tus bendiciones presentes, de las cuales cada persona tiene muchas, y no sobre las penas del pasado, de las cuales todos tienen algunas". Todos tenemos en nuestras vidas cosas buenas y malas: la opción respecto a dónde nos enfocamos afecta el resto de nuestras vidas y de nuestro bienestar.

Hace dos mil años, el sabio judío Ben Zomá preguntó: "¿Quién es verdaderamente rico? El que está satisfecho con su porción" (Pirkei Avot 4:1). Las personas que valoran lo que tienen pueden no ser ricas de acuerdo a los estándares objetivos, pero sin dudas se sienten ricas. El camino más seguro para sentirnos afortunados y satisfechos es recordar todas las bendiciones que tenemos para estar agradecidos.

Por eso la plegaria Modé aní es tan poderosa. Nos obliga a poner en palabras algunos de los mayores regalos de la vida que generalmente damos por obvios. Estas son las primeras palabras que un judío dice cada día. Dios, gracias por haberme despertado. Gracias por darme un nuevo día. Gracias por el milagro de estar vivo. Y gracias por creer en mí. No importa qué problemas tengamos en nuestra vida, siempre podemos elegir enfocarnos en los aspectos que marchan bien.

Comenzar el día con un sincero Modé aní ("Doy gracias"), puede cambiar el resto del día, recordándonos que tenemos que valorar todas las bendiciones y la buena suerte que tenemos en nuestra vida, y ayudándonos a sentir el constante aliento de Dios para que conquistemos el día.

¡No llama la atención que Gal Gadot sea la Mujer Maravilla!

Mira este video para un entendimiento más profundo de la plegaria Modé aní