Esta pandemia traumatizó a todos los grupos sociales. La profunda sensación de pérdida (en muchas formas) impregna nuestro mundo. Pero a medida que continúa el despliegue de las vacunas, podemos comenzar a ver brotar la esperanza y la recuperación. Podemos empezar a visualizar nuestras vidas retornando a lo que conocíamos antes de que comenzara todo esto.

Ahora, al enfrentar el enorme desafío de reconstruir nuestras vidas, la pregunta es: ¿Cómo recuperamos el terreno perdido? ¿Cómo hacemos para reconstruir?

Hoy celebramos Lag BaÓmer. Durante el Ómer, recordamos la tragedia de la plaga que cobró la vida de 24.000 alumnos de Rabí Akiva, uno de los más grandes sabios del Talmud. Rabí Akiva ya era un hombre anciano, pero tuvo el coraje de volver a comenzar de cero. Lag BaÓmer es el día en que volvió a abrir su Ieshivá con sólo cinco alumnos, y esos cinco estudiantes fueron los que volvieron a encender el fuego de la Torá y lo devolvieron al pueblo judío.

En Lag BaÓmer termina el período de 33 días de duelo y celebramos el heroísmo, la tenacidad y la fuerza de Rabí Akiva ante la adversidad.

Esta idea de recuperarse después de una caída la aprendemos de Dios mismo. El Talmud explica que tenemos la mitzvá de emular a Dios: "Así como Dios es misericordioso y compasivo, también tú debes ser misericordioso y compasivo".

Rav Iosef Dov Soloveitchik expande esta mitzvá al acto mismo de la creación. Así como Dios es el máximo Creador, también nosotros somos creadores. Crear es algo que está impregnado en nuestras almas, que son un reflejo de lo Divino. Tal como Dios creó el mundo, también nosotros debemos crear el mundo, traer al mundo familias y sociedades florecientes, construir instituciones e infraestructuras y lograr avances tecnológicos que ayudan a que el mundo progrese.

Pero esto llega todavía más lejos. Rav Soloveitchik se refiere a lo que enseñan los Sabios del Talmud en un Midrash, respecto a que antes de que este mundo fuera creado, Dios creó y destruyó muchos mundos y luego volvía a reconstruirlos.

Rav Soloveitchik dice que de este Midrash aprendemos que no sólo tenemos la mitzvá de crear, sino que también es una mitzvá recrear después de un período de destrucción; reconstruir después de una caída. Siguiendo el ejemplo de Dios, hacemos esto a nivel personal y a nivel nacional.

Este espíritu de renovación es lo que ha dado vida a gran parte de la historia judía. Particularmente fuimos testigos de esto en los años posteriores al Holocausto, a través de la milagrosa recreación de la soberanía judía en la Tierra de Israel con la creación de nuestro propio estado judío y la milagrosa reconstrucción de las grandes Ieshivot después de haber sido diezmadas, a tal punto que hoy hay más personas estudiando Torá que en cualquier otro momento de nuestra historia. Todos estos eventos juntos llevaron a un renacimiento de la vida judía en todo el mundo.

Este es el mensaje de Lag BaÓmer y de Rabí Akiva, quien contra todo pronóstico reconstruyó la Torá y con ella al pueblo judío. En este día celebramos la luz de la Torá, la sagrada tradición y los valores Divinos que dan vida al pueblo judío.