Cuando los venezolanos vayan a votar en las elecciones presidenciales este octubre, una nueva y ascendente estrella se estará oponiendo a Hugo Chávez, el fanático líder socialista que se ha mantenido en el poder durante los últimos 13 años.

El oponente es Henrique Capriles Radonski, de 39 años, cuyo origen judío se ha convertido en el sello de su carrera política. Sus abuelos maternos fueron refugiados judíos de Rusia y Polonia que huyeron durante la Segunda Guerra Mundial, arribando a Venezuela con nada más que "una maleta llena de ropa". Los padres de su abuela estuvieron en el Gueto de Varsovia y fueron asesinados por los nazis en Treblinka.

A pesar de que Capriles se describe a sí mismo como un "católico ferviente", está orgulloso de su ascendencia judía y no la oculta. "Para los judíos yo soy judío por mi madre y mi abuela…" dijo. De hecho, la prensa venezolana no deja que Capriles olvide sus raíces: Una revista popular recientemente imprimió una Estrella de David sobre su foto.

Además, los enemigos de Capriles han utilizado retórica antisemita en su contra y lo acusaron de ser parte de una conspiración judía. En 2009, activistas pro-Chávez saquearon su oficina dibujando esvásticas en las paredes y llamándolo (irónicamente) "nazi".

El fervor anti-Israel ha crecido mucho durante la presidencia de Chávez. En diciembre de 2007, después de que Chávez hizo aprobar un referéndum constitucional para abolir los límites de tiempo del mandato presidencial, policías camuflados y armados asaltaron el Centro Judío en Caracas. Un año después una docena de asaltantes asaltó la Gran Sinagoga de Caracas, en donde ataron y amordazaron a los guardias de seguridad, abrieron el Arca Sagrada forzándola, desparramaron su contenido en el piso, destruyeron archivos administrativos y pintaron demonios con cuernos en las paredes con aerosol y escribieron "Muerte Ahora".

Chávez mismo ha acusado a Israel de cometer "genocidio" y un "nuevo Holocausto" en contra de los palestinos. Afirmó que los "terroristas israelíes del Mosad" han tratado de matarlo, y en 2009 rompió todos los lazos diplomáticos con Israel.

En los últimos años la vida se ha tornado cada vez más difícil para la comunidad judía de Venezuela. Muchos judíos han emigrado debido a un aumento del crimen violento, una atmósfera anti-Israel y dificultades económicas (Chávez ha nacionalizado el cemento, el acero, los bancos y las lucrativas industrias petrolíferas, despojando a muchos judíos de clase alta de su riqueza). La población judía de Venezuela, que alguna vez tuvo decenas de miles, ha caído a menos de 10.000.

Mientras tanto, Chávez se ha convertido en íntimo amigo del presidente iraní Mahmoud Ahmadinejad, incentivándolo a tener bombas atómicas a su disposición. Chávez alojó a Ahmadinejad (al igual que al dictador sirio Bashar Assad) en un reciente viaje a Venezuela y declaró un "axis de unidad" en contra de los Estados Unidos.

Cuando llegue octubre, la atención mundial estará enfocada en Venezuela, con la esperanza de que Capriles pueda derrotar a Chávez y forjar una nueva era de moderación y normalidad.