Nací y crecí en Londres. Tenía 15 años cuando Rav Jonathan Sacks fue designado como Gran Rabino de Gran Bretaña y del Commonwealth. Durante mi adolescencia asistí a varias de sus conferencias y leí muchos de sus libros y artículos, pero cuando me convertí en maestro de estudios judaicos de alumnos de escuela media y superior, comencé a leer más de los libros de Rav Sacks, asistí a más conferencias y valoré más sus ideas.

Cuando dediqué tiempo a estudiar para recibir semijá (ordenación rabínica), Rav Sacks regularmente daba conferencias en mi Kólel y él estuvo entre el grupo de rabinos que me examinaron, lo cual me brindó una nueva oportunidad para aprender de él.

Cuando me fui a vivir en Israel en el año 2012, comencé a enseñar en seminarios un curso sobre "El pensamiento de Rav Sacks", en el que les brindaba a mis estudiantes una valoración más profunda de las ideas de Rav Sacks.

Hace algunos años, escribí un breve tributo a Rav Sacks en Facebook, como parte de una serie para Jánuca llamada "8 días para 8 maestros". Le agradecí por todo lo que me había enseñado, por la inspiración que me había brindado y por el aliento y el apoyo que me había manifestado.

Entonces Rav Sacks me llamó. Sí, me llamó para agradecerme por lo que había publicado.

A algunas personas puede parecerles absurdo que un líder religioso global, que aprovechaba al máximo cada momento y cuya opinión era buscada en todo el mundo, se tomara la molestia de reconocer una publicación en un medio social de un maestro de Torá relativamente insignificante.

Sin embargo, Rav Sacks nunca pensó de esa manera. Aunque era un hombre con una visión increíble, también valoraba profundamente incluso los más pequeños gestos humanos, y esto se debía a que él entendía que eran las cosas pequeñas las que forman "la poesía de la vida cotidiana", como él mismo lo definió.(1)

De hecho, cuando Rav Sacks y su esposa Elaine fueron entrevistados en el 2019 por el Sunday Times' Magazine sobre su matrimonio, Elaine remarcó: "Mis mayores alegrías en la vida son simples. Nosotros vivimos cerca del parque Hampstead Heath y lo amamos. Si un día damos una caminata y nos llenamos de barro, al día siguiente encuentro mis zapatos brillantes. A Jonathan le gusta limpiarlos. Si todo está limpio y ordenado, entonces su mente está limpia para poder pensar".

También aquí, para algunas personas la idea de que un líder religioso global encuentre el tiempo para limpiar y lustrar los zapatos de su esposa puede parecer difícil de creer. Pero para Rav Sacks, limpiar los zapatos de su amada esposa era una expresión más de su valoración por los simples gestos humanos y el valor que él otorgaba a la "poesía de la vida cotidiana".

A menudo, muchos distinguimos entre nuestra relación con Dios y nuestra relación con otras personas. Sin embargo, lo que hacía que Rav Sacks y las ideas que él enseñaba fueran tan refrescantes e inspiradoras es cómo él veía a todas estas esferas completamente interrelacionadas. Como él escribió: "Busqué a Dios, no a través de pruebas filosóficas, de demostraciones científicas ni de argumentos teológicos; no a través de milagros, ni misterios, ni voces internas ni repentinas epifanías. No dejando de cuestionar, de desafiar o de dudar. No por la fe ciega o un salto existencial. Por cierto, no abandonando la razón y aceptando lo irracional. Esas cosas llevaron a muchas personas hacia Dios. Pero también llevaron a muchos a idolatrar cosas que no son Dios, como el poder, la ideología o la raza. En cambio, yo busqué a Dios en las personas. Las personas mismas parecen señalar hacia algo o alguien más allá de ellas mismas".(2)

Dado esto, Rav Sacks explicó cómo la "fe vive, respira y tiene su existencia en el mundo de las relaciones, en el respeto que le damos a nuetsro compañero en el matrimonio, en la firmeza con la que educamos a nuestros hijos, y en la forma en que extendemos la sensación de familia para abarcar a vecinos y extraños en actos de bondad y de hospitalidad".(3)

De hecho, fue una extensión de esta idea de ver a Dios en la gente lo que subyace debajo de uno de los más básicos mensajes teológicos de Rav Sacks, descrito con la frase "la dignidad de la diferencia", lo que él explicó que significa que "la prueba de la fe es si puedo hacer lugar para la diferencia. ¿Puedo reconocer la imagen de Dios en alguien que no es idéntico a mí, cuyo lenguaje, fe, ideales son diferentes a los míos? Si no puedo hacerlo, entonces hice a Dios a mi imagen en vez de permitir que Él me forme a Su imagen".(4)

Además de enriquecer nuestra comprensión del elemento divino en las relaciones humanas, Rav Sacks también reconoció el elemento humano de nuestra relación divina, al hablar de la fe en términos de incertidumbre y vulnerabilidad humana. A menudo comentó que "la fe no implica certeza. Significa tener el coraje de vivir con incertidumbre",(5) y también señaló que en vez de considerar que cuestionar es un signo de debilidad religiosa o confusión, "cuestionar es el eje de la espiritualidad judía".(6) De esta forma, Rav Sacks comunicó un mensaje profundo y conmovedor para todos los judíos que tienen dudas y preguntas sobre su fe , asegurándoles que en vez de que expresar sus dudas manifestara una fe débil, eso era una experiencia de fe genuina, sincera y auténtica.

En términos de su intelecto, la palabra "brillante" ni siquiera se acerca a describirlo. Rav Sacks era un destacado filosofo moral y un erudito de la Torá, un experto en ambos campos y en muchos más. Pero a diferencia de muchas personas que creen que la universidad y la ieshivá son dos mundos separados, la filosofía de Rav Sacks se enraizaba en la fusión de Torá vejojmá, las enseñanzas de la Torá y la sabiduría general. Como él escribió: "debes saber que [estos] no son dos dominios separados, sino que son dos hemisferios del alma judía. La Jojmá (sabiduría) nos recuerda que somos humanos, que somos ciudadanos del emprendimiento universal de la humanidad; y la Torá nos recuerda que somos judíos, los herederos del mayor legado jamás conferido a un pueblo".(7)

Sin embargo, a pesar de que Rav Sacks era un destacado académico, él no residía simplemente en el mundo académico. Sí, él enseñó muchas ideas profundas, pero lo más importante es que dio prioridad a los actos, y esto se debió a que él creía que la "idea fundamental del judaísmo era y es que nosotros llevamos a Dios al mundo a través de los actos y las interacciones cotidianas, precisamente como el Libro de Génesis presenta el drama religioso en términos de vidas ordinarias".(8)

Rav Sacks amaba a las personas, a la sabiduría, a la Torá, a Israel y a Dios. Cuando él hablaba, a menudo se refería a su audiencia como "amigos", y realmente así lo sentía. Él era generoso con su tiempo, y además de las muchas personas con las que habló, dio su consejo y guió a miles de hombres y mujeres cuyas vidas se vieron transformadas por su entendimiento, su sabiduría y su bondad hacia ellos.

Para concluir, me gustaría reflexionar sobre tres mensajes que creo que expresan con fuerza las enseñanzas y el legado de Rav Sacks con relación a Dios, la responsabilidad y la esperanza.

Respecto a Dios, Rav Sacks escribió que "Dios es la música de todo lo que vive, pero hay veces que todo lo que oímos es ruido. El verdadero desafío de la religión es ignorar el ruido y concentrarse en la música".(9) Yo creo que uno de los más grandes legados de Rav Sacks es que nos enseñó cómo concentrarnos en la música de Dios.

Respecto a la responsabilidad, Rav Sacks enseñó que "más de lo que nosotros tenemos fe en Dios, Dios tiene fe en nosotros",(10) y que si bien "la historia judía comienza con milagros, [ella] culmina con la responsabilidad humana".(11) En consecuencia, la pregunta que debemos formularnos "no es qué es lo que Dios hace por nosotros, sino qué es lo que nosotros podemos hacer para responder a Su llamado".(12) Como mencionó muchas veces Rav Sacks, su camino para convertirse en un líder religioso comenzó con el mensaje que le enseñó el Rebe de Lubavitch, quien al conversar sobre la vida estudiantil judía en Cambridge lo desafió a no aceptar la situación sino a desafiarla. Como explicó Rav Sacks: "Los buenos líderes crean seguidores; los grandes líderes crean líderes". Tal como el Rebe de Lubavitch le enseñó a aceptar la responsabilidad, así también Rav Sacks enseñó lo mismo a muchos otros.

Finalmente, como explicó Rav Sacks, "una de las distinciones más importantes que aprendí en el curso de la reflexión sobre la historia judía, es la diferencia entre optimismo y esperanza. Optimismo es creer que las cosas van a mejorar. Esperanza es creer que juntos podemos hacer que las cosas sean mejores".(13)

A lo largo de su increíble vida, Rav Sacks nos enseñó, nos iluminó y nos inspiró, pero sobre todo nos amó, se preocupó por nosotros y nos alentó. Hace algunos años le pedí a Rav Sacks que fuera el principal orador en una conferencia estudiantil que había organizado. Cuando llegó, me dio de regalo un libro sobre educación judía, en el que había escrito el siguiente mensaje: "Para Johnny, con gran amistad y admiración. Tienes por delante grandes logros. Que Hashem te acompañe por todo el camino. Con bendiciones, Jonathan Sacks".

Rav Sacks me dio, como a tantos otros, la bendición del aliento para continuar respondiendo a la convocatoria de Dios, para elevarme a la medida de la responsabilidad del liderazgo comunitario y saber que con esfuerzo y creyendo tanto en Dios como en los demás, podemos hacer que las cosas sean mejores. A pesar de que su pérdida es increíblemente dolorosa, todavía queda mucho trabajo por hacer.


NOTAS

  1. De Optimism to Hope pág. 210

  2. The Great Partnership pág. 89

  3. The Great Partnership pág. 172

  4. The Dignity of Difference pág. 201

  5. To Heal a Fractured World pág. 199

  6. The Chief Rabbi’s Haggadah (Ensayos) pág. 106

  7. ‘Torah and Chokhmah’, Le’ela (Octubre 1997) pág. 31

  8. Radical Then, Radical Now pág. 160

  9. Celebrating Life pág. 75

  10. To Heal a Fractured World pág. 12

  11. To Heal a Fractured World pág. 160

  12. Ibid.

  13. The Dignity of Difference pág. 206