La selección nacional de fútbol israelí saltó a la fama la semana pasada en Ucrania, pero no por sus habilidades para jugar al fútbol. Ellos causaron un gran revuelo por la reacción instintiva que tuvieron ante una inesperada lluvia que cayó sobre el campo de juego minutos antes del partido, mojando a todos, incluyendo a un grupo de niños ucranianos.

Mientras los himnos nacionales de Israel y Ucrania sonaban en el preámbulo de un partido amistoso de fútbol en Kiev, la capital de Ucrania, los israelíes protegieron de la lluvia a un grupo de niños que estaban en fila delante de ellos arropándolos con sus chaquetas. Fotos revelaron que el equipo ucraniano permaneció indiferente ante la difícil situación de los niños.

Como es costumbre en los partidos internacionales, los niños acompañaban a los jugadores durante los himnos, cuando de pronto, la torrencial lluvia comenzó a caer. Uno de los futbolistas israelíes notó que un niño estaba (obviamente) temblando. En ese momento, los jugadores israelíes se quitaron las chaquetas de entrenamiento y cubrieron a los niños para protegerlos del frío.

“Fue un gesto amable, espero que todos los niños hayan regresado a casa sanos y salvos”, declaró el astro de fútbol israelí Itay Shechter en relación al incidente.

“Cuando comenzó a llover durante los himnos, decidimos quitarnos las chaquetas de entrenamiento porque vimos que los niños enfrente nuestro estaban congelados con la fuerte y fría lluvia. Inmediatamente decidimos colocar las chaquetas de entrenamiento sobre los pequeños para protegerlos”, agregó Eitan Tibi, otro jugador.

El incidente atrajo la atención de los medios en Ucrania y Rusia, los cuales criticaron al equipo ucraniano. “El reflejo humano era hacer lo que hicieron los jugadores israelíes”, comentó increíblemente un periódico.

A pesar de que los judíos han vivido en Ucrania durante siglos, la historia nacional de Ucrania está llena de incidentes antisemitas, sangrientos pogromos y profundo odio.

De hecho, los judíos vivieron en estas tierras desde el siglo VIII, como lo demuestra una carta escrita en hebreo por los judíos de Khazaria, un reinado en el Mar Negro. Los judíos han vivido en la ciudad de Lvov desde el siglo XIV. Y a lo largo de los siglos siguientes, a pesar de los pogromos, las persecuciones y la pobreza, la población judía de Ucrania creció en forma sostenida y finalmente llegó a cerca de 3 millones de personas, lo que constituía aproximadamente el 8% de la población.

Desesperadamente pobres y devotos, estos judíos se aferraron a la fe de sus ancestros. Ucrania era la tierra de los grandes rabinos, de los jasidim, de los shidujim (matrimonios arreglados) y los sábados de descanso llenos de oración y cánticos.

Entre 1648 y 1656, decenas de miles de judíos fueron brutalmente asesinados en el levantamiento de Jmelnytsky, considerado uno de los acontecimientos más terribles de la historia judía.

La ciudad ucraniana de Odessa fue el escenario de los primeros pogromos modernos. En 1871, la noche antes de la pascua, marineros borrachos arrojaron piedras a los hogares y negocios judíos. El saqueo duró tres días antes de que la policía fuera capaz de restablecer el orden.

Durante esa década, el gobierno zarista utilizó cada vez más el antisemitismo como una herramienta para equilibrar la creciente rebelión revolucionaria. Cuando el Zar Aleksander II fue asesinado por los anarquistas en 1881, los disturbios se extendieron por el sur de Ucrania. En Kiev, una turba saqueó la bodega de un judío y arrasaron con los pobres suburbios judíos, mientras la mayoría de la gente miraba hacia el otro lado. “Fue un día domingo tranquilo y soleado —escribió un espectador—. No sé lo que me sorprendió más, la audacia de los saqueadores o la impactante indiferencia del público”.

Cuando los nazis invadieron Ucrania en junio de 1941, las atrocidades en contra de los judíos comenzaron rápidamente. En ese entonces había en Odessa 180.000 judíos, en Kiev 175.000 y en Lvov 100.000. En los pequeños pueblos tranquilos de Galicia, los judíos constituían más del 40% de la población.

Hay pruebas de que la policía ucraniana participó activamente en la redada de judíos en la horrible masacre de Babi Yar y en otras ciudades y pueblos de Ucrania. En septiembre de 1941, el periódico ucraniano Volhyn controlado por los nazis, escribió, “El elemento que se asentó en nuestras ciudades (es decir, los judíos)... debe desaparecer por completo. El problema judío ya está en vías de ser resuelto”.

La mayoría de los 2,25 millones de judíos de Ucrania fueron detenidos, fusilados y enterrados en los bosques y barrancos cerca de sus propios pueblos. Otros fueron enviados a las cámaras de gas de Belzec o al campo de trabajos forzados en Lvov. Más del 60% de los judíos de Ucrania Soviética y el 90% de los judíos de Galicia fueron asesinados en el Holocausto. La participación de colaboradores ucranianos en estos eventos ahora documentados es un difícil asunto de debate público en Ucrania.

Ahora, siete décadas más tarde, cuando los descendientes de los perseguidos se disponían a jugar un partido amistoso de fútbol con los hijos de sus perseguidores, sus corazones judíos se sensibilizaron ante los temblorosos niños ucranianos y los cubrieron con sus chaquetas. El equipo ucraniano, emulando a sus antepasados, permaneció inmóvil, pasivamente, sin hacer nada.

Y aunque el equipo israelí fue derrotado en el partido amistoso contra el equipo ucraniano por dos goles a cero, en un sentido humanitario, ellos sin duda fueron los ganadores.