La Rebetzin Eva Sandler de Toulouse, Francia, habló recientemente en Sinaí-Indaba, la convención anual nacional de Torá de Sudáfrica que reúne a más de 4.500 judíos.

Una heroína de nuestro tiempo, ella habló con una remarcable compostura y dignidad sobre su marido, el rabino Yonatan Sandler, y sus hijos Arie y Gabriel, asesinados brutalmente por un terrorista islámico el 25 de marzo de 2012.

El coraje de Eva Sandler frente al horror fue realmente conmovedor; su calmada y valiente presencia en Johannesburgo y Ciudad del Cabo, nos trajo a todos un mensaje de fortaleza y fe. A pesar de que habló frase tras frase a través de un traductor, el lenguaje y las barreras culturales – que por lógica deberían habernos separado en dos mundos diferentes – parecieron disolverse; hubo una fuerte sensación de destino judío compartido.

A medida que la Rebetzin Sandler relataba los detalles de ese terrible día, todos sentimos que Toulouse pudo haber sido, Dios no lo quiera, Johannesburgo o Ciudad del Cabo, Nueva York o Londres, Jerusalem o Tel Aviv. Hay un destino judío compartido que nos une a todos y que desafía las leyes naturales de la historia.

Hay un destino judío compartido que nos une a todos y que desafía las leyes naturales de la historia.

Rav Yosef Dov Soloveitchik, en su fundamental ensayo Kol Dodí Dofek ("La Voz de mi Amado Golpea"), identificó dos pactos diferentes entre Dios y el pueblo judío: el Brit Goral (pacto del destino) y el Brit Yehud (pacto del propósito).

Dios entró al Brit Goral con nosotros cuando estábamos sujetos a la esclavitud egipcia, cuando dijo: "Los tomaré para Mí, para que sean una nación". Por medio de este pacto nos convertimos para siempre en un pueblo separado con un destino sobrenatural en común, y del cual no hay escape.

Por ejemplo, en los últimos 70 años hemos visto el irresistible poder de este pacto cuando la Alemania Nazi buscó aniquilar a los judíos asimilados y religiosos por igual. Y hoy el Brit Goral une a todos los judíos – les guste o no – al Estado de Israel y a los eventos y presiones que tienen algo que ver con él. Todas las comunidades judías del mundo han sido arrojadas al frente de batalla a enfrentar los ataques en contra de Israel, que en su forma más benigna pueden significar denigración y aislamiento, mientras que en su forma más virulenta pueden presentar una seria amenaza a la integridad física, tal cual lo atestigua la tragedia de Eva Sandler.

El Rav Soloveitchik explica que el Brit Goral nos une como pueblo e impone sobre nosotros una responsabilidad moral por el bienestar del prójimo. Todo judío debe ser solidario y debe ayudar, apoyar y proteger a todo judío incondicionalmente, más allá de la afiliación política, observancia religiosa o cualquier otro criterio. El Brit Goral nos conecta a todos, dándole expresión al concepto de pueblo judío y unidad.

El Brit Yehud (pacto del propósito) va más allá del Brit Goral (pacto del destino) que simplemente nos ata como nación por la fuerza en base a circunstancias externas.

El Brit Yehud, conocido también como el "Pacto de Sinaí" (porque entramos en él en el Monte Sinaí, cuando Dios nos entregó la Torá), es sobre nuestros valores compartidos, sobre la misión moral y la misión Divina del pueblo judío. Está compuesto por los principios y valores de la Torá, y nos llama a un destino más elevado, uno que trasciende la mera supervivencia. Trata sobre el motivo por el que queremos sobrevivir y sobre lo que es nuestro propósito y nuestro llamado moral. Nos da nuestra misión, articulando la raison d’être (razón de ser) del pueblo judío.

La Rebetzin Sandler habló sobre su misión en la vida – continuar con el trabajo que ella y su marido habían estado haciendo antes del ataque. Eran maestros de Torá y líderes de su comunidad. Habló sobre la decisión de ellos de volver a Francia después de muchos años de estudiar en Ieshivá en Israel, para devolverle la mano a la comunidad en la que nacieron y en donde fueron criados y educados.

Habló de su determinación y compromiso para continuar promoviendo los valores de la Torá en el mundo, para que los terroristas que atacan esos valores no salgan victoriosos.

Esta es la misión que la trajo a Sudáfrica; así como dijo ella. Antes de la tragedia ella nunca habría imaginado que un día estaría en Sudáfrica. Pero aceptó mi invitación a Sinaí-Indaba – una convención dedicada al Brit Yehud – para continuar con su misión de enseñar valores de Torá y traer un mensaje de fe y lealtad a Dios.

Rav Soloveitchik dice que el Brit Yehud redime al Brit Goral del potencial que tiene este último de convertirnos en víctimas.

En el contexto del Brit Goral nos convertimos en víctimas de las fuerzas avasalladoras de la historia; jugamos un rol reactivo, sólo podemos responder ante la fuerza de las circunstancias, tratando simplemente de sobrevivir. Sin embargo, el Brit Yehud es abrazado y elegido libremente, al igual que cuando entramos en él en el Monte Sinaí. El Brit Yehud nos da un sentido de propósito, una sensación de quiénes somos, de por qué estamos aquí y de lo que es nuestro llamado moral en este mundo. Le da significado Divino, contexto y urgencia al rol del pueblo judío en la historia, y también a nuestras vidas como individuos.

Eva Sandler ha ido más allá de sucumbir ante la desesperanza, y ha llegado a una visión y a un llamado moral.

Atestiguar estas ideas de Rav Soloveitchik, personificadas en Eva Sandler – que trascendió el rol de víctima para convertirse en una heroína de nuestro tiempo – fue algo poderoso y conmovedor. En Sinaí-Indaba habló sobre su dolor y sobre su misión moral de esparcir la luz de la Torá y la fe en el mundo, invitándonos a unirnos a ella. Eva Sandler ha ido más allá de sucumbir ante la desesperanza de los trágicos eventos, y ha llegado a una visión y a un llamado moral, redimiendo el Brit Goral a través del Brit Yehud.

Si consideramos que la misión del pueblo judío es sólo la supervivencia física y la respuesta ante los eventos y amenazas externas, entonces perdemos nuestro sentido de propósito y de misión que provienen de nuestra Torá, entregada en Sinaí. El Brit Goral es incondicional y universal, mientras que el Brit Yehud, arraigado en la Torá y las mitzvot, proclama una clara y específica visión moral para el pueblo judío.

Estos dos pactos son el marco para la unidad y la identidad judía; el Brit Goral nos alienta a aceptar y ayudar a todo judío, sin importar lo diferente que sea, a ser solidarios con los judíos de todo el mundo y a defender el Estado de Israel. Y el Brit Yehud nos llama a aceptar nuestra misión moral compartida y a cumplir con nuestra misión Divina.