Mientras el mundo se sacude conmocionado por la horrorosa masacre ocurrida en la Iglesia Episcopal Metodista Africana de Charlotte, en algunos sectores, han surgido palabras de alabanza para el crimen.

Para un aterrador número de personas, Dylann Roof, el supremacista blanco de 21 años que mató a nueve feligreses a sangre fría luego de asistir con ellos a una clase de estudio de la biblia, no es un objeto de horror y repugnancia, sino que es un modelo a seguir: posee el coraje para “hacer lo que la mayoría de los supremacistas blancos sólo dicen con la boca”. Esa cita, de una página web neonazi que es monitoreada por la ADL, fue repetida a lo largo de la blogosfera de supremacistas blancos, según relató la organización. Escalofriantemente, este odio va más allá de una aversión por los afroamericanos —que fueron las victimas de la violencia de Roof— y relaciona el aborrecimiento por la gente negra con una enemistad por los judíos.

Roof escribió en su manifiesto publicado en Internet: “Creo que si pudiéramos destruir de alguna manera la identidad judía, entonces ellos no causarían tantos problemas… Tal como los (epíteto racista), la mayoría de los judíos siempre están pensando en el hecho de que son judíos… El otro tema es que los judíos se relacionan entre ellos… No pretendo entender por qué hacen lo que hacen. Son un enigma”.

Las venenosas divagaciones de Roof son típicas en el pensamiento neonazi. A pesar de que los supremacistas blancos y los neonazis odian a las minorías étnicas o raciales que los rodean, por lo general su mayor odio está reservado para los judíos, quienes —en su retorcida mentalidad— son vistos como quienes “controlan” aquellos elementos de la sociedad que ellos desaprueban. Con los partidos de derecha ascendiendo cada vez más y con Internet facilitando la distribución de odio, este insidioso mensaje está ganando una creciente aceptación alrededor del mundo.

En Hungría, Lajos Rig, un candidato del partido derechista Jobbik, ha acusado a los judíos de usar a los Gitanos (quienes son objeto de odio y burlas por parte de los seguidores de Jobbik) como “armas biológicas” en contra de los húngaros étnicos. Su mensaje rindió frutos; el 11 de abril del 2015, Rig fue elegido en el parlamento húngaro, convirtiéndose en la primera victoria a nivel nacional de Jobbik. (Desde entonces, el líder de Jobbik ha intensificado el mensaje antijudío del partido, solicitándole al líder húngaro que confeccione una lista de los judíos del país que podrían ser una “amenaza nacional para la seguridad”).

En otras partes de Europa también hay partidos neofascistas que están creciendo. El partido griego Golden Dawn expresa abiertamente su odio por los judíos. Sus simpatizantes marchan formados, vistiendo remeras negras y culpan a los judíos de muchos de los problemas que enfrenta Grecia. Estas afirmaciones no los han alejado del electorado griego, sino que por el contrario, han rendido frutos. Hoy en día, Golden Dawn es el tercer partido más popular en Grecia. Un 69% de los griegos admiten abiertamente tener una visión antisemita.

Una investigación parlamentaria realizada el año 2014 en Alemania arrojó sorprendentes resultados. Luego de que la comunidad judía local sufriera de algunos importantes ataques por parte de islamistas, un comité parlamentario alemán investigó cada uno de los incidentes antijudíos del año 2013. A pesar de que los judíos locales sufrieron docenas de ataques por parte de islamistas, la gran mayoría de los incidentes antisemitas (1.218 de 1.275) fueron realizados por neonazis.

En los últimos meses, algunos de los ataques más horrorosos a judíos a lo largo del mundo han sido obra de neofascistas. Un odio visceral por los judíos motivado por la supremacía blanca parece haber estado detrás de los asesinatos de tres personas ocurridos el 13 de abril del 2014 en el centro comunitario judío y en el hogar de ancianos local en Kansas, Estados Unidos. (El asesinato recordó la muerte de Stephen Tyrone Johns, un guardia de seguridad en el Memorial del Holocausto de Washington, Estados Unidos, acontecido el 10 de junio del 2009, quien fue asesinado por otro supremacista blanco que negaba abiertamente el holocausto).

El 6 de abril del 2014, en Sydney, Australia, un autobús escolar lleno de estudiantes judíos fue aterrorizado por un grupo de neonazis borrachos que amenazaron a los niños. Una madre dijo que su hija la llamó desde el autobús diciendo]: “Mami, por favor ayúdanos, hay ocho extraños… y están gritando ‘Heil Hitler, ¡maten a los judíos!’. ¡Quieren cortar nuestras gargantas!”.

Marcha neonazi en Londres

Gran Bretaña se ha convertido en el más reciente blanco. El 8 de abril del presente año, un grupo de neonazis británicos y polacos se reunieron en el barrio judío de Stamford Hill, en Londres, para protestar por la “judeificación” de Gran Bretaña, y en junio subieron a la web un video de sí mismos rayando el parque Cannon Hill de Birmingham con símbolos antijudíos y con graffitis. Se cree que los ataques neonazis a los judíos británicos se intensificarán el 4 de julio, fecha en la que los fascistas planean hacer una protesta antijudía en el barrio de Golders Green, en el centro de la comunidad judía londinense, en contra de lo que ellos llaman “el privilegio judío”. Está programado que la manifestación comience con fascistas quemando el Talmud (el cual ellos afirman que está lleno de “enseñanzas anti arias”) y rasgando banderas israelíes.

Las autoridades británicas aún tienen que responder ante esto. La policía de Londres ha dicho que ellos no tienen el poder necesario para detener la manifestación, mientras que el alcalde de Londres, Boris Johnson, dijo que él tiene una responsabilidad de balancear la “protección” para los judíos de Londres con la protección de la libertad de expresión y que, en este contexto, él “apoya las protestas pacíficas”. Mientras que aún no es claro cuán grande será la protesta antijudía del 4 de julio, los organizadores aparentemente están envalentonados por la tímida respuesta y ya han anunciado que habrá más demostraciones antisemitas en otros barrios en el futuro.

Marcha en Skokie

¿Cómo podemos hacerle frente al racismo neofascista y al odio por los judíos?

Cuando yo era pequeña, mis abuelos vivían en un suburbio de Chicago llamado Skokie, en el cual uno de cada seis residentes era sobreviviente del Holocausto. En 1977, el partido neonazi estadounidense anunció sus planes de realizar una marcha en Skokie, con uniformes y portando banderas con swásticas. Mis abuelos y otros estaban aterrados. Una serie de casos en la corte postergaron la marcha, pero no la detuvieron. El 25 de junio de 1978, la marcha se llevó a cabo y mis abuelos estuvieron allí junto con otros cientos de contra protestantes.

Recuerdo con claridad a una de mis abuelas diciéndome triunfante que ella vio como una mujer se dirigió hacia uno de los uniformados nazis y lo escupió en la cara. La marcha y la contra protesta fueron un punto de quiebre. Los judíos de Skokie comenzaron a reunir fondos para lo que hoy en día es el Museo del Holocausto de Illinois, un importante centro de conmemoración y educación. Los judíos de Londres también están planeando una contra demostración para la marcha del 4 de julio, enfatizando la apertura y diversidad de su barrio.

Los peligros del neofascismo son muy reales. Ante las amenazas de extremistas, tenemos la obligación de ponernos de pie y argumentar contra las mentiras y calumnias que se dicen sobre los judíos y sobre otros, y enviar el mensaje de que nunca más toleraremos el antisemitismo y otros odios. Cada uno de nosotros debe manifestarse en contra del tóxico mensaje del neonazismo: ya sea que lo hagamos físicamente en Londres el próximo 4 de julio, o por medio de Internet, o en nuestra vida diaria. Enviemos el mensaje de que el discurso racista en contra de los judíos y afroamericanos nunca es algo aceptable.