La primera vez que recuerdo haber tenido una conversación seria sobre la kipá con la que los judíos se cubren la cabeza, fue cuando trabajé en un campamento de verano en Nageela East. Una de las reglas era que todos tenían que usar una kipá para las comidas y los rezos. Guy, un joven de 15 años que formaba parte de mi grupo, me dijo: “No entiendo por qué tenemos que usar una kipá. Escuché que es para recordar que Dios está sobre nosotros, pero yo tengo consciencia de que Dios está aquí incluso sin usarla”.

Guy tenía un buen punto. Si realmente me siento conectado con Dios, entonces ¿cuál es el propósito de usar la kipá? A fin de cuentas, ya sé que Él está aquí.

Después de pensarlo un poco, entendí que una kipá se asemeja a un anillo de bodas.

En todo el mundo, un simple anillo se convirtió en un símbolo y un recordatorio de nuestro compromiso y nuestros valores. Una pareja casada se puede sentir muy conectada sin él, pero usar ese anillo marca una gran diferencia.

El anillo de bodas representa cuatro aspectos fundamentales:

1. Compromiso: Usar un anillo de bodas significa el compromiso de que “Con alegría y salud, dolor y alegría, dificultades y celebración, trabajaré duro para hacer lo que sea necesario para proveer por tus necesidades y hacerte feliz, hasta que la muerte nos separe. Estoy comprometido contigo, para siempre”.

2. Confianza: Al usar el anillo, un cónyuge declara: “soy fiel y confío en ti. Siempre tengo en mente que tienes fe en mí y este anillo será un recordatorio constante para superar cualquier tentación que se presente en mi camino. Soy leal a ti ¡para siempre!”

3. Amor: El anillo de bodas expresa la emoción que uno tiene por su pareja. “Te amo más que a cualquier otra cosa. Tú me completas. Estás conmigo donde quiera que vaya y eres parte de todo lo que hago. Eres mi corazón, mi alma, mi todo”.

4. Orgullo: Usar un anillo de bodas declara abiertamente: “¡Estoy muy orgulloso de estar casado! Nada me hace sonreír más que saber que estoy conectado contigo. Sólo pensar en ti me llena de orgullo y me da ganas de anunciarlo al mundo”.

Estas cuatro ideas se aplican también al uso de la kipá.

Es increíble cómo un simple pedazo de tela se convirtió en un conocido símbolo y un recordatorio del compromiso y los valores de vida de una persona. Sí, podemos sentirnos conectados y saber que Dios está aquí, pero usar esa pequeña kipá hace una gran diferencia. Ella representa el hecho de que asumimos el compromiso de ser fieles en alegría y salud, dolor y alegría, dificultades y celebración. Que voy a trabajar duro para hacer lo que es correcto hasta que la muerte nos separe. Me comprometo a mi relación contigo, Dios, para siempre.

Usar una kipá implica declarar: “soy fiel y tengo confianza en Ti, Dios. Se que Tú tienes fe en mí y esta kipá es un recordatorio constante para superar la tentación en situaciones difíciles. ¡Me mantendré leal a Ti!”

Una kipá expresa que valoramos nuestra relación con Dios. “¡Te quiero más que a nada en el mundo! Sé que estás conmigo a donde sea que vaya y pienso en Ti en todo momento”.

Usar una kipá también anuncia abiertamente: “Estoy muy orgulloso de estar conectado contigo. Nada me hace sonreír más que saber que estamos juntos. No tengo miedo de que las personas sepan que soy un judío comprometido. No esconderé esta pasión. Sólo pensar en Ti me llena de orgullo y de confianza cada día”.

El mundo puede llevarnos en muchas direcciones. Es muy fácil distraerse. Escoger un recurso nemotécnico, como una kipá en la cabeza, puede ayudarnos a mantener nuestro compromiso, nuestra fidelidad, nuestro amor y nuestro orgullo.