Tuve que leer por segunda vez el artículo titulado “Extremistas amenazan con quemar el Talmud y rasgar una bandera israelí en una manifestación a efectuarse en un barrio judío de Londres” (artículo en inglés) para asegurarme que había leído correctamente.

Los neonazis que planean una manifestación en el barrio de Golders Green para el Shabat del 4 de julio, han decidido llevar las cosas un paso más allá. Obteniendo inspiración de sus predecesores medievales, han decidido provocarnos, insultarnos y encolerizarnos quemando volúmenes del Talmud.

La razón por la cual esto no es considerado un “crimen de odio” por la ley, va más allá de mi entendimiento. Debemos contactar a las autoridades para asegurarnos que este malévolo plan y esta manifestación llena de odio no se realicen.

Hay una razón de por qué somos conocidos como “el pueblo del libro”. Desde tiempos inmemoriales, la alfabetización y la erudición han sido parte de nuestra identidad nacional. Los judíos fueron pioneros en la educación universal en una época en la que en el mundo se consideraba que el conocimiento era poder y la alfabetización estaba reservada para la elite que buscaba mantenerse en el poder.

Pero nuestra relación con la palabra escrita va más allá de la erudición; nosotros veneramos nuestros libros. Cuando un libro cae al suelo, lo levantamos y lo besamos. Si un rollo de Torá, el más sagrado de los libros, cae al suelo, todos los presentes deben ayunar. En Simjat Torá bailamos con nuestros libros en un torbellino de éxtasis, mostrando nuestra conexión emocional con nuestro legado intelectual.

La sociedad inglesa se encuentra ante una disyuntiva y no sabe dónde poner el límite entre extremismo y libertad de expresión. Sí, es una pregunta difícil, pero este acto de provocación ha sido ideado especialmente para evocar memorias de anteriores quemas de libros en Europa, desde la edad media hasta el período nazi. Y desafortunadamente, todos sabemos lo que pasó después de ellas.

Debemos mirar hacia nuestro interior y preguntarnos: “¿Por qué nos ocurrió esto?”.

Pero al mismo tiempo debemos mirar hacia nuestro interior y hacer introspección. Esa es la razón de por qué ayunamos cuando un rollo de Torá se cae; nos preguntamos a nosotros mismos: “¿Por qué nos ocurrió esto?”.

No es ninguna coincidencia que la manifestación esté programada para el día 17 de Tamuz, un día de ayuno que conmemora la quema de un rollo de Torá que fue realizada por un malvado hombre llamado Apostomus. Esto da inicio al período de las tres semanas que culmina en Tishá B'Av, el día en que tanto el Primero como el Segundo Templo fueron destruidos y nuestro pueblo fue exiliado de nuestra tierra. Estos días de ayuno no son días en los que debemos enojarnos, sino que son días en los que debemos mirar hacia nuestro interior y decidir hacer un cambio para mejor.

¿Respetamos nuestros libros y los utilizamos para estudiar, o simplemente acumulan polvo en nuestros libreros? ¿Respetamos como es debido a quienes estudian estos textos y son un vivo ejemplo de sus valores? ¿Por qué se necesita la amenaza de un grupo neonazi para que despertemos?

Este artículo fue publicado originalmente (en inglés) en www.aish.org.uk