El jueves 2 de julio, Rav Shlomo Noginski, padre de 12, luchó contra un atacante antisemita armado que se acercó al campamento de verano judío en Boston donde Rav Noginski trabajaba. Rav Noginsky fue apuñalado ocho veces, y afirma que es un milagro que haya sobrevivido.

Este estremecedor ataque recibió relativamente poca atención. Es difícil imaginar que un ataque casi mortal a un líder religioso frente a un concurrido campamento de verano sea tan poco notorio.

"Tenemos alrededor de cien niños y más de treinta líderes, personal administrativo y personal de cocina", explicó, en una reciente conversación con Aishlatino.com la Sra. Sara Rodkin, codirectora de Shaloh House, una organización judía barrial afiliada con la comunidad de Jabad Lubavitch. Shaloh House provee servicios judíos en el barrio Brighton de Boston, y tiene una escuela y una popular colonia de verano. En el momento del ataque, la colonia estaba repleta de niños a partir de los tres años.

El jueves pasado, los niños acababan de terminar de almorzar. Rav Shlomo Noginski, un nativo de Rusia que pasó gran parte de su vida en Israel, salió para atender un llamado telefónico. Cuando estaba sentado en los escalones afuera del edificio, se le acercó un residente local de 24 años, llamado Khaled Awad.

Awad tiene una larga historia de comportamientos anti judíos. Awad atacó a su ex compañero de cuarto judío en la Universidad del Sur de Florida cuando estudiaba ingeniería química. Otro ex compañero de habitación dijo que Awad era antisemita y manifestaba una tendencia a la violencia. "Yo no quería tener nada que ver con él… Le tenía un poco de miedo. Comprendí que era una persona muy oscura".

Rav Shlomo Noginsky es atendido por la policía de Boston poco después de haber sido apuñalado fuera de una sinagoga.

Awad se acercó a Rav Noginsky blandiendo una pistola y obligó a Rav Noginski a que lo llevara a su automóvil. El Rabino llevó a Awad hasta su automóvil, que estaba estacionado muy cerca, en el estacionamiento de Shaloh House. Awad ordenó a Rav Noginski que entrara al auto y cerrara la puerta. Rav Noginski comprendió que no se trataba de un robo ordinario y que estaba en grave peligro, por lo que empezó a luchar para defenderse del hombre más joven.

Rav Noginski corrió hacia el parque al otro lado de la calle de la escuela y gritó. Awad dejó su pistola y corrió detrás del rabino con un cuchillo, con el que lo apuñaló ocho veces.

"Él no vino a robar, vino a asesinar", explicó posteriormente Rav Noginski. "Sin lugar a dudas se trató de un incidente antisemita". Rav Noginski señaló que Awad parecía estar apuntando a su corazón, y que lo apuñaló repetidamente en el área superior del torso.

Los niños estaban aterrados adentro del edificio

"Mi hijo Dov Ber estaba dentro del edificio", contó el Dr. Daniel Aldrich en una entrevista con Aishlatino.com. Dov Ber, de 11 años, estaba jugando al ajedrez después de almorzar. Cuando Rav Noginski fue atacado, cerraron todo el edificio. "Los líderes llevaron rápidamente a los niños al gimnasio. Los niños pensaron que Rav Noginski había sido asesinado".

A pocos minutos del ataque, el Dr. Aldrich recibió un mensaje de texto informando que había tenido lugar un ataque y corrió hacia la escuela. El Dr. Aldrich es profesor de Ciencias Políticas, Políticas Públicas y Asuntos Urbanos en la Universidad de Northeastern en Boston, y director de su Programa de Estudios de Seguridad y Resiliencia, por lo que los ataques terroristas urbanos son algo sobre lo que él investiga y enseña. Ahora eso estaba ocurriendo en su propio barrio, y su amado hijo era parte del blanco.

Cuando llegó a Shaloh House, vio que el área ya estaba repleta de oficiales de policía e incluso de algunos periodistas. "Traté de entrar. La policía me dijo que ningún niño había resultado herido". Sintió alivio al saber que por lo menos los niños estaban a salvo.

El ataque del jueves no fue el primero que Rav Noginski sufrió por ser judío. Cuando tenía diez años y vivía en Rusia, algunos niños locales lo golpearon salvajemente. Después de eso, su madre insistió para que tomara clases de defensa personal. Eventualmente, Rav Noginski llegó a tener cinturón negro en judo.

La investigación: un crimen de odio

Tras el ataque a Rav Noginski, la fiscal de distrito del condado de Suffolk, Rachel Rollins, inició una investigación de los derechos civiles en relación al ataque.

Al día siguiente del ataque, la fiscal de distrito asistió a una gran vigilia donde se dirigió a los presentes. "Es importante que reconozcamos con respecto a la comunidad judía que no sólo globalmente, sino también localmente, están siendo aterrorizados y los crímenes de odio se incrementan", explicó.

La alcaldesa interina de Boston, Kim Janey, también asistió a la vigilia y reconoció los temores de la comunidad judía local. "Este es el fin de semana del 4 de julio, el fin de semana en que celebramos la independencia de Norteamérica, el fin de semana en el que celebramos la libertad. Todos merecemos la oportunidad de vivir libremente. Y por cierto, eso abarca también a nuestros hermanos y hermanas judíos".

Rav Jananel Weiner, director del Campus Aish en Boston, vive en la zona y señala que hubo algunos incidentes antisemitas. "Hubo algunos eventos: gritos, personas acosadas". Rav Weiner señaló que en la mañana de nuestra charla una persona se paró fuera de su casa y gritó insultos contra los judíos y contra las personas negras. Rav Weiner llamó a la policía.

Sin embargo, la crueldad del ataque a Rav Noginski lo sorprendió. "Uno no espera que un rabino esté en los escalones de su escuela y sea atacado con una pistola y un cuchillo". Él señaló que muchas personas en el área consideran que el ataque tiene muchas de las características de ser un crimen de odio.

Una persona recta

Hace un año y medio, los Noginski y sus doce hijos se mudaron a Boston para que Rav Noginski pudiera enseñar en Shaloh House. "Él enseña Torá casi todos los días", explico al Sra. Rodkin. "Es una persona muy especial y siempre está dispuesto a ayudar".

A pesar de tener un cinturón negro en judo, Rav Noginski insiste en que lo que lo salvó no fue su entrenamiento en artes marciales. Él lo acredita a su confianza en Dios.

En Shabat, el 3 de julio, sólo dos días después del ataque, Rav Noginski ya estaba de regreso en su hogar, aunque sigue recibiendo antibióticos y calmantes y tiene puntos. El sábado a la mañana logró caminar hasta la sinagoga, con la ayuda de sus hijos mayores, donde se dirigió a la congregación. "En este mundo, cada persona tiene una misión, y mi misión en ese momento fue estar aquí y proteger a los niños", explicó.

Después del ataque a su vida, Rav Noginski aconsejó a sus 12 hijos, que tienen entre 1 y 20 años, y les dijo que en vez de temer verse obviamente judíos, deben "continuar con nuestro obvio orgullo judío". Les dijo que deben seguir usando sus kipot y otros signos judíos. "Debemos estar muy orgullosos de ser judíos y no tener miedo… La mejor manera de alejar la oscuridad es incrementar la luz dedicándonos a hacer actos judíos".

El Rav Jananel Weiner señala que la respuesta judía más efectiva ante quienes quieren dañarnos es reforzar nuestro judaísmo, recordarnos ser lo "mejor posible, los judíos más orgullosos que podemos llegar a ser".

Que Rav Noginski, Shlomo ben Zlata Miriam, tenga una completa y pronta curación.