En el 2006, Rav Abraham Ieshaiahu Heber era un padre sumamente ocupado de 42 años que vivía en Jerusalem. Tenía dos trabajos, uno como director de una escuela y otro como maestro, y contaba con la energía necesaria para llevar una vida plena y activa.

Pero entonces se enfermó gravemente de los riñones. En unos pocos meses, la vida de Rav Heber se limitaba a consultas con diversos especialistas y dolorosos tratamientos médicos. Los expertos le dijeron que sin un trasplante de riñón, sus perspectivas eran muy pobres. Rav Heber entró en la lista de espera para trasplantes renales en Israel. Como ocurre también en otros países, la lista es trágicamente larga y los enfermos pueden esperar durante años hasta que encuentran un donante compatible.

Rav Heber viajaba cada semana al Hospital Shaarei Tzedek para su tratamiento de diálisis que le purificaba la sangre, una función que sus riñones ya no podían efectuar. El proceso de diálisis requiere cuatro horas diarias, tres veces a la semana. El proceso es agotador, debilita el sistema inmune del paciente y a menudo provoca que el enfermo se sienta agotado mental y físicamente. A Rav Heber le dijeron que potencialmente podía ganar entre cinco y siete años de vida si se sometía cada semana al exhaustivo tratamiento de diálisis; pero la única cura para su enfermedad renal era un trasplante.

Durante esas largas y duras sesiones de diálisis, hubo una cosa que alegraba los días de Rav Heber. Él se hizo amigo de un joven paciente llamado Pinjas Turgeman. Pinjas tenías sólo 18 años y también formaba parte de la lista de espera para trasplantes renales. Durante las horas que pasaban juntos cada semana en diálisis, Rav Heber y Pinjas se convirtieron en compañeros de estudio, leyendo y discutiendo el Talmud. Al compartir su amor por el estudio de la Torá y la experiencia de vivir con una enfermedad irreparable en los riñones, ambos se sentían muy cercanos.

Afortunadamente, le informaron a Rav Heber que habían encontrado un donante compatible para él y que podría someterse al trasplante que necesitaba para salvar su vida. Él le contó la buena noticia a su amigo. Pinjas se alegró por Rav Heber, pero no pudo resistir preguntar: “¿Qué hay conmigo?”. Ambos sabían que la enfermedad renal de Pinjas había avanzado mucho y que se le acababa el tiempo.

El trasplante de Rav Heber fue un éxito y muy pronto recuperó suficientes fuerzas como para ayudar a buscar un donante para Pinjas. A diferencia de muchos órganos, los riñones pueden trasplantarse de un donante vivo. Las personas nacen con dos riñones e incluso si donan uno, el otro provee suficiente actividad filtrando la sangre como para mantener a la persona sana. Años más tarde, al alentar a otros a donar un riñón, Rav Heber explicaba este concepto y concluía diciendo: “Por lo tanto, uno puede vivir con un solo riñón y estar sano ad mea veesrim (hasta los 120 años)”.

Eventualmente Rav Heber encontró un donante para Pinjas, pero ya era demasiado tarde. Pinjas Turgeman falleció de su disfunción renal a los 22 años, dos semanas antes de la fecha planeada para el trasplante.

Rav Heber con Shimon Peres

La muerte de Pinjas devastó a Rav Heber. Tras el funeral de su amigo, no pudo comer ni dormir, sólo pensaba qué podía hacer para no tener que asistir nunca más al funeral de una persona cuya vida hubiera podido salvarse con la donación de un riñón. Al otro día del funeral de Pinjas, Rav Heber decidió que el objetivo de su vida era ayudar a facilitar las donaciones de riñones por parte de personas vivas, elevar la conciencia sobre el procedimiento y ayudar a efectuar las pruebas para encontrar donantes compatibles.

En el 2009 Rav Heber fundó la organización Matnat Jaim o 'regalo de vida'. La declaración de la misión de Matnat Jaim afirma: “Nosotros… conocemos de primera mano el sufrimiento que atraviesan los pacientes que necesitan un trasplante de riñón. Sentimos que es nuestro deber aliviar las dificultades que enfrentan para encontrar donantes vivos. Por eso formamos una asociación voluntaria con el propósito de alentar en Israel las donaciones vivas de riñón”.

Matnat Jaim le abrió los ojos al público respecto a la posibilidad de donar un riñón y presentó el tema ante la prensa israelí. También ayudó a que la gente se anotara para ser evaluada como posibles donantes. En vez de esperar hasta que un paciente renal estuviese gravemente enfermo, Rav Heber fue pionero al presentar un enfoque novedoso: israelíes sanos son alentados a ser evaluados para saber si pueden donar un riñón, incluso a personas que no conocen de forma personal. Con tantos pacientes en la lista de espera para los trasplantes, cada persona dispuesta a ser evaluada como potencial donante puede llegar a salvar una vida. De hecho, alrededor del 80% de las donaciones de riñones en Israel hoy en día tienen lugar entre personas que no se conocen, en parte gracias a los esfuerzos de Rav Heber para educar y buscar donantes.

En el primer año de operaciones, Rav Heber y Matnat Jaim encontraron cuatro donantes de riñón. En el segundo año, coordinaron ocho donaciones. En el año 2019, Matnat Jaim había coordinado más de 800 trasplantes renales. En los últimos años la organización se expandió fuera de su base en Israel y estuvo involucrada por lo menos con una donación en Inglaterra.

En las últimas semanas, Rav Heber se enfermó de COVID-19 y falleció el 23 de abril, a los 55 años.

Su legado es literalmente la "vida" de cientos de pacientes renales que hoy disfrutan vidas sanas y también su increíble generosidad y bondad al alentar a cientos de personas a cumplir la mitzvá de pikúaj néfesh, 'salvar una vida', donando un riñón. El primer ministro de Israel, Binyamin Netanyahu, expresó su “profundo dolor por el fallecimiento” de Rav Heber, y señaló que Rav Heber “inculcó conciencia sobre la importancia de las donaciones en el público en general… Gracias a él, cientos de personas en Israel recibieron una nueva vida”.

Benny Gantz, el líder del partido Azul y Blanco de Israel, resaltó que Rav Heber “Difundió mucha bondad y solidaridad… Los padres, hijos, hermanos y hermanas le deben las vidas de sus seres queridos, y todos los que conocimos el impacto de la fuerza de su entrega a la comunidad hoy estamos de duelo”.