Un día, cuando Meir Schuster y un amigo tenían veintitantos años y acababan de terminar de rezar en el Muro de los Lamentos, vieron a otros jóvenes que se acercaban al Muro y salían iluminados por la experiencia. Un pensamiento los golpeó a ambos al mismo tiempo: ¿Por qué no puede alguien conectarse con toda esta gente y acercarla a sus raíces? Advirtieron a un joven mochilero inclinándose sobre el muro y llorando. Lo vieron calmándose y alejándose lentamente de su emotivo encuentro.

Ese fue el momento de la epifanía: este chico no tenía lo que hacer con los sentimientos que acababan de surgir en él. El amigo del rabino Schuster caminó hacia el joven, lo tocó amablemente en su hombro y le dijo: “Hola, soy Jaim Kass, espero no estar molestándote, pero parece que allí te pasó algo. ¿Podemos sugerirte aprender un poco más sobre judaísmo?”. La reacción de este joven fue de agradecimiento, y le presentaron a un rabino con el que podía estudiar un poco de Torá.

Los dos jóvenes estudiantes de Ieshivá quedaron cautivados por esta experiencia y comenzaron a volver todas las tardes durante sus descansos para hablar con más jóvenes. Se relacionaron con una docena más de personas en las primeras dos semanas, invitando a algunos la casa de Meir Schuster para una comida de Shabat. Viendo el impacto que podían hacer al conectar a jóvenes judíos con sus raíces, Meir Schuster tomó la responsabilidad sobre sus hombros y continuó haciéndolo por los siguientes 40 años.

Todos los días, sintiéndose enfermo, con un tobillo torcido, con mucho calor y mucho frío, bajo la lluvia y la nieve, deseoso de compartir su amor por el judaísmo con su prójimo judío, Meir Schuster estaba ahí. Lo hacía por pura bondad, sin recibir ninguna remuneración monetaria.

Fue el ímpetu del rabino Schuster lo que llegaba afectuosa y directamente al corazón del otro.

La gente cree que para tener éxito en llegar a los demás hace falta ser fascinante y carismático, pero lo que llegaba afectuosa y directamente al corazón de los demás era el ímpetu del rabino Schuster. El rabino Schuster normalmente preguntaba, tanto a hombres como a mujeres, si querían asistir a una clase o ir a una comida de Shabat. Se mantenía en contacto con la mayor cantidad posible de personas que conocía, enviándoles cartas de ánimo que lograban un gran impacto – incluso a miles de kilómetros de distancia. Como dijo un amigo: “Nadie se preocupaba tan profundamente por un alma judía como el rabino Meir Schuster”.

En la década del 80, viendo que en la Ciudad Vieja sólo había hospedaje para jóvenes musulmanes o cristianos, el rabino Meir decidió crear un hospedaje para jóvenes judíos donde hombres y mujeres pudieran quedarse y aprender sobre judaísmo en una atmósfera cálida y relajada. Este tímido orador se transformó entonces en recaudador de fondos, estableciendo The Heritage House para hombres y mujeres y viajando por el mundo tres meses al año.

Después, en el comienzo del año 2000, cuando los ataques terroristas en Israel estaban en aumento y el turismo decayó sustancialmente, el rabino Schuster estableció los centros Shorashim Heritage para jóvenes israelíes en varios puntos del país. Más de 50.000 jóvenes israelíes ya han asistido a clases en esos centros.

De cierto modo, el rabino Schuster evoca al mayor y más humilde líder del pueblo judío: Moisés; quien estaba decidido a vencer su debilidad más manifiesta de ser un orador tímido y torpe para cumplir con su rol en beneficio del pueblo judío. La esposa de Meir Schuster dijo que vio cómo su esposo desafió todas las adversidades para hacer lo que hizo año tras año.

El rabino Noaj Weinberg, de bendita memoria, dijo que si el rabino Meir Schuster, quien era un individuo tímido por naturaleza, pudo sobreponerse a sus limitaciones para acercar y ayudar a tantos judíos a reconectarse con sus raíces, entonces cualquiera – sin importar cuán tímido o reservado fuera – lo podía hacer. Él es un modelo que puede inspirar a todos a perseguir sus objetivos más profundos, incluso si no piensan que tienen los “atributos correctos”.

“Cuando decidía hacer algo, creía que Dios lo podía ayudar y no se rendía hasta el final”, dijo la rabanit Schuster.

Hace dos años, el rabino Schuster comenzó a desarrollar una enfermedad llamada “Demencia de Cuerpos de Lewy”, un trastorno degenerativo cuyos síntomas son tanto los del mal de Alzheimer como los del de Parkinson. Su esposa dijo que: “Cuando ya casi no podía caminar más, seguía queriendo ir a Inglaterra a recaudar fondos para Heritage House. Es un verdadero luchador. Nada se podía interponer en su camino, porque cada acción que hizo, la hizo por un propósito Divino”.

Cuando la enfermedad empezó a llevarse su habilidad de pensar, recordar y comunicarse, redobló sus esfuerzos.

El rabino Michael Twersky describe al rabino Meir Schuster como “una leyenda humilde y desapercibida de nuestra época. Una figura de la historia que ha tocado muchísimas vidas con su profunda autenticidad”. Y no le importaba nada el reconocimiento.

Hoy ya no puede ser más el hombre junto al Muro Occidental. Llegó a requerir el cuidado intensivo de su devota esposa y de su hija en casa, y hoy se encuentra en un centro gerontológico conectado a un sistema de alimentación.

El rabino Meir Schuster nunca se interesó por la riqueza, el poder o el prestigio. Dedicó su vida a la forma más simple de conexión para encender de esta manera la chispa interna de los demás, y nos demostró así lo que una persona que realmente se preocupa por el pueblo judío puede lograr.

Visita www.RebMeirSchuster.org (sitio en inglés), una página creada con cariño por los estudiantes del rabino Meir para honrarlo.

Lamentamos informarles sobre el sensible fallecimiento de Rav Meir Schuster ZT''L acaecido el 17 de febrero de 2014.