Cuando el 9 de julio del 2019 Rav Reubén Bauman vio a un alumno de 13 años luchar contra la corriente en la costa de una playa en Virginia, no lo dudó ni un instante. Rav Bauman, 35 años y padre de 5 hijos, saltó al agua y nadó hacia el jovencito para salvarlo.

Rav Bauman estaba de visita en el Parque False Cape acompañando a 20 niños de una colonia de vacaciones local. Durante el año lectivo, Rav Bauman daba clases en tercero, séptimo y octavo grado en la escuela Torat Jaim en Norfolk, Virginia.

Al parecer, mientras Rav Bauman luchaba para llegar a ayudar al niño, por lo menos otra persona más saltó a brindar su ayuda. El estudiante pudo volver a la costa (algunos informes dicen que había varios niños en peligro), pero Rav Bauman fue arrastrado por la corriente.

Durante todo el día la Guardia Costera buscó a Rav Bauman, luego con dificultad decidieron interrumpir la búsqueda, “Siempre es una decisión difícil, no es algo que se decide fácilmente”, explicó Steve Arguelles, teniente de la Guardia Costera. La posibilidad de que Rav Bauman siguiera vivo en las aguas agitadas y peligrosas era nula.

Si bien la Guardia Costera se rindió a la posibilidad de encontrar el cuerpo de Rav Bauman, una plétora de organizaciones judías se negó a interrumpir la búsqueda. Voluntarios de Nueva York, Nueva Jersey y Baltimore llegaron con botes, motos acuáticas e incluso varios pequeños aeroplanos y helicópteros para seguir buscando en las aguas cercanas a la playa en la que había desaparecido Rav Bauman. Lo voluntarios llevaron todo el equipo que tenían al alcance. Quienes no tuvieron acceso a botes o aeroplanos caminaron por la playa, observando el mar para ver si llegaban a ver una persona flotando en el agua.

Los voluntarios siguieron buscando hasta Shabat, tres días después de la desaparición de Rav Bauman, y el domingo reasumieron la búsqueda.

Mientras tanto, los judíos de todo el mundo hicieron lo que estaba a su alcance: recitar Salmos, donar caridad y rezar por su rescate, o por lo menos para que encontraran su cuerpo. “Por favor, deja lo que estás haciendo en este momento y di ahora mismo el Tehilim (Salmo) 69 por Reuben Tzvi ben Ester Beila”, este mensaje urgente llegó a mi Facebook a miles de kilómetros de distancia. El mismo mensaje llegó a otras mujeres, y fue compartido miles de veces en todo el mundo.

Mientras las organizaciones judías se negaban a abandonar la búsqueda del cuerpo de Rav Bauman, un ejército virtual de miles de judíos en todo el mundo rezaba, hacía mitzvot y estudiaba Torá en su mérito. Si no podíamos salvarlo, por lo menos esperábamos que encontraran su cuerpo y pudiera recibir la dignidad de un funeral adecuado.

“Los cientos de miles de tefilot (plegarias) de todo Klal Israel le dieron a nuestra comunidad, a la familia y a nuestros niños una fuerza sobrenatural durante este difícil período”, escribió Rav Sender Haber de la Congregación Bnei Israel de Norfolk. Durante cinco días, la comunidad judía unida rezó pidiendo un milagro. El apoyo que recibieron de los judíos de todo el mundo los ayudó a no perder las esperanzas.

Finalmente, el domingo 14 de julio, los voluntarios de Misaskim, una organización judía que ayuda a personas en crisis, encontró el cuerpo de Rav Bauman. Después de días de agonía, la familia de Rav Bauman pudo planificar el funeral y comenzar a sentarse en shivá.

“Actuó heroicamente”, explicó el teniente Arguelles, quien lideró la búsqueda de la Guardia Costera. Al entregar su vida para salvar a otros, Rav Bauman personificó todo lo que es bueno y noble. Vivió y murió como un héroe.


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