Cuando yo era adolescente, mi abuelo, el difunto Sr. Herman Landau de Toronto, me envió una copia de nuestro árbol genealógico. Extraordinariamente, él había podido llenar todas las generaciones entre él y el Rey David. Inicialmente, me conmocionó la idea de que yo descendía de la dinastía davídica.

Pero una línea del documento me llamó aún más la atención. Decía (en el alemán original) "Saul Wahl, rey de Polonia por un día”. ¿Quién era Saul Wahl? ¿Y por qué su monarquía duró solamente por un día? Al investigar un poco más descubrí una fascinante historia que ha sido transmitida a lo largo de muchas generaciones, probablemente sea más folklor que una historia documentada, pero de todas maneras vale la pena compartirla.

A finales del siglo XVI, había un hombre polaco-lituano de la nobleza llamado Nicholas Radziwill, quien había vivido un estilo de vida menos que moral y en sus últimos años estaba lleno de remordimiento. Para aplacar su conciencia, viajó a Roma a consultar con el Papa sobre cómo hacer penitencia. El Papa le aconsejó que se separase de su séquito real, se disfrazara de mendigo y fuera de lugar en lugar por un cierto periodo de tiempo.

Hacia el final de su exilio autoimpuesto, Radziwill se encontró en Padua, Italia, destituido y sin un centavo. Desesperado por regresar a Polonia a ocupar su cargo real, apeló a las autoridades locales y a las personas de poder y prestigio, pero fue rechazado. Nadie creía su historia. Solamente un amable individuo, un hombre llamado Samuel Judah Katzenellenbogen, el rabino de Padua, tuvo piedad de él y le proveyó recursos para que regresara a casa.

Cuando llegó el momento de despedirse, Radziwill le preguntó al rabino cómo podría retribuirle. El rabino le pidió que localizara a su hijo Saul, quien había viajado a Lituania hace algunos años a estudiar Torá. El rabino no había tenido noticias de su hijo en mucho tiempo y quería asegurarse de que estaba bien.

A su regreso, Nicholas Radziwill finalmente localizó a Saul en la ciudad de Brisk. Conoció al joven sabio y se impresionó enormemente con su genialidad, su refinado carácter e integridad. Eventualmente, le ofreció a Saul la oportunidad de hospedarse en su castillo mientras continuaba sus estudios. Entonces comenzó el ascenso de Saul Wahl hacia la fama entre la nobleza polaco-lituana.

Cuando el Rey Stephen Bathory de Polonia falleció en agosto de 1586, se generó inmediatamente una discusión en relación a cuál rama de la familia real polaca era la verdadera heredera al trono. La ley polaca mandaba que el trono no podía estar vacante incluso por un corto periodo de tiempo y requería que, en la eventualidad de un pleito, un rex pro tempore —rey temporal— fuese elegido. En esa época Nicholas Radziwill era una fuerza muy poderosa en el gobierno y recomendó que el imparcial y reputado Saul Wahl fuera coronado rey. Saul fue rápidamente aprobado y se convirtió en ”¡Rey de Polonia por un día!”.

Rollo de Torá dedicado a Saul Wahl, foto por Hanan Cohen, Biblioteca Nacional de Israel

La tradición dice que, en su muy corto reinado, él anuló varias leyes y ordenanzas antisemitas e inició un "periodo de respiro" para los judíos de Polonia que eran perseguidos constantemente. Fascinantemente, la Biblioteca Nacional de Israel posee un pequeño y raro rollo de Torá, de menos de diez centímetros, dedicado a un tal Saul Wahl, el "Rey judío de Polonia que fue coronado solamente por un día".

Es emocionante ser descendiente de la realeza. Pero cuando era estudiante en una Ieshivá, mis rabinos solían decirnos que el linaje de uno es comparado con un "montón de ceros" y a menos que uno ponga frente a esos ceros un "número uno" viviendo personalmente una vida ejemplar, el valor del linaje seguiría siendo cero.

Y la verdad es que el Talmud enseña que “todos los integrantes del pueblo de Israel son hijos de la realeza”. Entonces, en realidad, todos tenemos un montón de ceros en nuestros genes, y al continuar con nuestra tradición, orgullosa y devotamente, podemos agregarle valor a nuestro linaje poniendo nuestro "número uno" personal frente a todos esos ceros.