En el 2007 Shahar Peer se convirtió en la primera israelí que llegó a los cuartos de final en un campeonato mayor de tenis: el Open de Estados Unidos y de Australia. Llegó a ocupar el décimo primer lugar en el ranking mundial, participó en 8 torneos importantes, venció a las mejores del mundo y nunca perdió su sentido de orgullo y responsabilidad personal al representar a Israel y al pueblo judío.

Algunos de los recuerdos que Shahar más atesora son una visita a Auschwitz pocos días antes del Abierto de Francia, negarse a jugar en Iom Kipur, servir en el ejército israelí y luchar por los derechos de los deportistas israelíes contra la discriminación en el mundo árabe.

Marcha por la Vida

En abril del 2010, cuando la mayoría de los jugadores de tenis estaban en las etapas finales de sus preparativos para el Abierto de Francia, Shahar Peer, nieta de Yuliana Eckstein, una sobreviviente del holocausto, aceptó la invitación para encabezar la Marcha por la Vida, en la cual miles de judíos de todas las edades marchan de Auschwitz hasta Birkenau, donde asesinaron a más de un millón de judíos en el holocausto.

Peer con su abuela en Auschwitz

“Crecí a media hora de viaje de la casa de mi abuela, que vivía en Jerusalem”, contó Shahar a AishLatino.com. “Teníamos una relación muy cercana, pero había muchas cosas de las que ella no deseaba hablar. Cuando llegó la invitación para Marcha por la Vida, era la época más agitada en el circuito del tenis, pero supe que tenía que aceptarla. Al final viajé con mi madre y mi abuela. Fue una experiencia sumamente emotiva”.

Con Rav Lau en Marcha por la Vida

Eckstein, quien falleció hace dos años a los 82 años, nació en Checoslovaquia y estuvo prisionera en Auschwitz durante seis meses. Allí asesinaron a sus padres y a su hermano. Antes de que Peer aceptara encabezar la delegación, Eckstein se había negado a visitar el campo.

“Para mi abuela fue muy difícil regresar a Auschwitz”, relata Peer. “Recuerdo que hacía mucho frío y yo sólo quería abrazarla”. Shahar agrega: “A pesar de que oficialmente yo encabezaba la delegación, en mi mente no se trataba en absoluto de un evento público, era algo completamente personal. No di ningún discurso ni emití manifestaciones, sólo se trataba de estar allí con mi abuela”.

Dar orgullo a su abuela

“Mi abuela siempre se alegraba cuando yo ganaba. No estoy segura si ella hubiera sido naturalmente fanática del tenis, pero siempre siguió mi carrera como lo hubiera hecho cualquier abuela. Varias veces vino a verme jugar, lo cual para mí fue muy especial”.

“Siempre supe que si alguna vez tenía que jugar un partido de tenis el día de Recuerdo del Holocausto, iba a usar una cinta negra. Sólo ocurrió una vez, en el año 2011 en el Abierto de España, en Madrid. No sé si alguien más entendió el significado, pero para mí fue muy significativo”.

Orgullosa de Israel, orgullosa de servir en las Fuerzas Armadas

A los 19, dos años después de haber comenzado su carrera profesional, Peer se enroló en las Fuerzas Armadas de Israel. Podría haber pedido una exención, pero eligió no hacerlo y fue la primera tenista que compitió en grandes torneos mientras servía en el ejército.

“Después de los partidos me ponía mi uniforme y regresaba a la base. A veces otros jugadores me formulaban preguntas y yo les respondía. Siempre me sentí muy orgullosa de ser israelí y me resultaba muy importante servir a mi país”.

“Cuando Reebok me preguntó qué quería que pusieran en mis zapatillas, de inmediato les dije: ‘Mi nombre y la bandera de Israel”.

Iom Kipur en Tashkent

Como tenista judía, a veces hubo conflictos con las fechas. “Siempre sentí que era importante conectarme con mi judaísmo, sin importar en dónde estuviera”, afirma Peer. Un año se negó a jugar en el torneo de Tashkent en Uzbekistán, porque uno de sus partidos estaba programado para el día de Iom Kipur. “Les expliqué que no podría jugar a menos que cambiaran el programa para que no tuviera que jugar durante el ayuno”. Finalmente cambiaron la fecha del partido.

“Las festividades judías siempre fueron importantes para mí y las celebré sin importar en qué rincón del mundo me encontrara. Un año pasé Rosh Hashaná con el embajador de Israel en Japón, otro año en un Beit Jabad en Beijing y varias veces con familias judías en distintos lugares”.

Quebrar barreras

En el 2008, Peer fue la primera israelí que compitió en la Península Arábiga, en el Abierto Total de Qatar. Pero la reacción del mundo árabe provocó que al año siguiente le prohibieran la entrada al Abierto de Dubai.

“Estaba camino al aeropuerto cuando me avisaron que no me dejarían subir al avión”. Las autoridades en Dubai dijeron que su presencia provocaría mucho enojo y disturbios.

“Eso me dañó mental y profesionalmente. Estaba jugando muy bien, Estaba preparada para el campeonato. No es agradable que te impidan entrar a un país. No hay lugar para eso en el mundo del deporte. De hecho, pienso que los deportes pueden mejorar y ayudar a resolver situaciones políticas, no empeorarlas”.

Peer se vio obligada a regresar a su hogar y varias estrellas del tenis salieron en su apoyo. El campeón del momento en Dubai, Andy Roddick, se retiró del torneo en señal de protesta y cedió a la posibilidad de ganar dos millones de dólares para defender su título. “Me sorprendió mucho que lo hiciera. Casi no nos conocíamos y me emocionó mucho”. La tensión creció cuando Tennis Channel, la red de cable, decidió no televisar el evento y The Wall Street Journal quitó su patrocinio.

Los Emiratos Árabes Unidos cedieron y permitieron que Peer jugara al año siguiente, aunque le pusieron estrictas restricciones y severas medidas de seguridad. “No me permitieron mezclarme con otras jugadoras fuera de la cancha. Me obligaron a usar un vestuario y un gimnasio separado de todas las otras jóvenes”.

En la cancha de tenis en Dubai, Shahar se jugó la vida. Derrotó en la cuarta ronda a Caroline Wozniacki, en ese momento la número 1. Eventualmente en las semifinales sucumbió ante Venus Williams, quien la elogió copiosamente después del partido. “No me puedo imaginar jugar tan bien bajo esta clase de circunstancias. Ella es muy valiente. No creo que nadie más en la Asociación Femenina de Tenis pudiera hacer lo que ella hizo”.

Tras ganar el primer partido del torneo, Peer se largó a llorar. “Fue la primera vez que lloré después de un partido, pero sabía que se trataba de mucho más que un partido de tenis. Estaba representando a Israel y al pueblo judío. Probablemente ese fue el torneo que definió mi carrera”.