Qué difícil es escribir estas líneas… ni siquiera sé por dónde empezar.

Cada día es un regalo. Cada Shabat que pasamos junto a nuestras familias es un acto de bondad de Dios.

¿Cómo podemos entender los caminos y los planes de Dios? ¿Deberíamos tratar de entenderlos?

Las noticias volaron rápido, mucho más de lo esperado, en Nueva York todavía no terminaba Shabat y nosotros acá en Israel ya sabíamos las trágicas noticias. No era posible creer que algo así haya pasado… lloramos… lloramos.

Un incendio horrible, el viernes en la noche, después de haber cantado canciones de Shabat, después de haber contado a los niños historias de la parashá, después de decir “buenas noches”, sin saber que sería una noche eterna para siete niños de una misma familia.

Las llamas crecieron en la cocina, y se esparcieron rápidamente por toda la casa, la madre y una hija lograron escapar, saltando por la ventana, quemadas lloraban por dolor y por ayuda para que rescaten al resto de los niños... Dios tenía otros planes.

Cuando llegó la ayuda, no solo se encontraron con una casa ardiendo en llamas, sino que con siete cuerpos sin vida, de siete niños, siete almas puras, que habían sido arrasados por el fuego.

A veces no entendemos los caminos de Dios, y nos hacemos miles de preguntas, no entendemos cómo una familia ahora va a poder vivir con 7 hijos menos… siempre me he preguntado si está bien o no tratar de entender lo que Dios hace…. Con las cosas buenas es muy fácil verlo, pero con cosas que a nuestros ojos no son buenas, las preguntas y dudas comienzan enseguida.

Después de todo lo que hemos vivido como pueblo este último tiempo: guerras, misiles, atentados terroristas en varias partes del mundo, antisemitismo, muertes de niños y personas que iban a casa, que volvían del trabajo, que estaban durmiendo; tal vez no tenemos que tratar de entender por qué Dios hace estas cosas o por qué deja que pasen, tal vez tenemos que tratar de entender qué es lo que nosotros no estamos haciendo bien, qué tenemos que cambiar, qué tenemos que mejorar…

Lo único que en estos minutos es claro, es que estas tragedias son mensajes para todo el pueblo judío, para que nosotros despertemos, para que nosotros, gente que vive tal vez al otro lado del mundo y que nunca conoció a la familia Sassoon, llore por este padre y esta madre que perdieron a siete de sus ocho hijos, y esta hija que perdió a todos sus hermanos y para que reflexionemos sobre nuestra propia vida.

En una semana y media más estaremos celebrando Pesaj. No sé por qué, pero tanto yo como muchas personas, siempre hemos tenido la sensación que Pesaj es la fiesta “más familiar” de todas las fiestas. No hay nada más lindo que ver una hermosa mesa de Pesaj con toda la familia alrededor… ¿Cómo va a poder hacer un Séder de Pesaj esta familia sin sus siete hijos? No lo sé…

Tal vez un mensaje para nosotros es darnos cuenta que cada vez que nos sentamos a la mesa con nuestras personas más queridas, no es algo trivial que pasa todos los días, sino que es un regalo de Dios.

Este Pesaj, tratemos de despertar, de mirar a nuestro alrededor y ver a cada persona que tenemos al lado: esposos, hijos, hermanos, padres, amigos y darnos cuenta que cada persona que está sentado hoy conmigo es porque Dios nos dio la oportunidad. Pidámosle no dar por sentado las cosas que tenemos, sino que agradecerle día a día por ellas… y pidámosle a Dios que así como mandó la redención en Egipto, este Pesaj, nos mande también la redención a nosotros, que podamos salir del exilio en el cual llevamos más de 2000 años… pidámosle que no haya otro padre y otra madre que llore la muerte de sus hijos y que podamos por fin ver paz en todo el mundo.

Que Dios le de Refuá Shlemá a Gila bat Francis y a Tziporah bat Gila y que pronto, ellas, su padre y esposo, su familia y todo el pueblo judío encuentren consuelo.

Imagen: Yeshiva World News