Imagina regresar atrás en el tiempo 150 años a un pequeño shtetl conocido como Dorbian, en el noroeste de Lituania. Una mujer justa llamada Dina Frankel, la esposa de Jesi Frankel, cosió una almohada de lino en la cual acostaron a cada uno de sus hijos para su circuncisión. Ella bordó el apellido de la familia, "Frankel", con hilo rojo en la esquina derecha inferior de la almohada. Su intención era que esa almohada fuera una reliquia para sus futuras generaciones.

La almohada la heredó su hija Shoshana Rivka, mi bisabuela, y la usaron para la circuncisión de cada uno de sus cinco hijos, entre ellos mi abuelo Moshé el 9 de marzo de 1913, en el calendario hebreo el 30 de adar 1, 5673.

La almohada del brit. El bordado de parte de la última letra (en hebreo a la izquierda) se deshizo.

En el horizonte estaba el Holocausto y la oscuridad que cayó sobre los judíos de Europa. Shevaj, uno de los hijos de Shoshana Rivka, hizo aliá a la Tierra de Israel en los años 30 y falleció luchando en la Guerra de la Independencia en 1948.

Excepto por mi abuelo, mi abuela y otro pariente, el resto de la familia de mi bisabuela falleció en el Holocausto. Y también se perdió para siempre la almohada para el brit de la familia Frankel.

En medio de todo el sufrimiento, emergió un rayo de luz. Mis abuelos se comprometieron y se casaron en 1947 en el campamento para refugiados Bari, al sur de Italia. Ellos sobrevivieron las pruebas del Holocausto y tuvieron la fortaleza de comenzar a construir de nuevo. Las semillas que sembraron dieron frutos valiosos que pueden verse en las siguientes generaciones.

Todo esto nos lleva hasta el presente, a la especial ocasión del nacimiento de nuestro hijo.

Me estaba preparando para el brit, repasando la lista de lo que precisábamos: vino tinto, copa de Kidush, almohada para el brit…

En ese momento recordé vagamente que cinco años antes había recibido de mi madre un paquete con una especie de funda de almohada. El contenido se había originado en Israel, enviado por una mujer que yo no conocía, Rivka Feldman. Mi esposa, Zemirá, me recordó que nos instruyeron usar esa almohada cada vez que tuviéramos un hijo varón. Todos esos años el paquete permaneció intacto en el estante superior del armario de mi dormitorio.

Saqué la funda y la examiné. Noté que allí estaba bordado el apellido de mi bisabuela materna: Frankel. ¿Cómo era posible? ¿De dónde había salido esa almohada? ¿Quién era esa Rivka Feldman en Israel? Parecía ser algo imposible, Todos los objetos materiales tangibles de Dorbian habían sido destruidos. Nada había sobrevivido a la guerra.

Comenzamos a buscar respuestas. Después de examinar el árbol genealógico, descubrimos que Rivka Feldman era la viuda de mi tío abuelo Shevaj, quien falleció en la Guerra de Independencia de Israel. Nosotros no sabíamos que al irse a Israel en los años 30 él se había llevado la funda de la almohada. La señora Feldman la había cuidado durante todos esos años y fue la mensajera de Dios para que llegara a nosotros.

En el brit de mi hijo

La semana pasada fuimos testigos de un pequeño milagro: mi hijo tuvo su brit milá recostado sobre la almohada que cosió y bordó su tatarabuela. La misma almohada sobre la que fueron circuncidados sus sagrados antepasados. Este es un testamento Divino de la Providencia y del indomable espíritu judío. El pueblo judío de hecho es una nación eterna.

Sus antepasados deben haber tenido mucho najat al ver que el pueblo de Israel sigue floreciendo en la actualidad, cuando le dimos la bienvenida a la fe judía a Eliahu Dov Meir Eidelman, el nuevo miembro de nuestra gran familia.