Una personalidad mundialmente famosa, Sir Moses Montefiore era sumamente respetado tanto en su Inglaterra natal como en el exterior. Hasta la actualidad, su pueblo sigue mencionando su nombre con amor y admiración. Para los judíos del siglo XIX, él era conocido simplemente como “El Protector”.

Sir Moses Montefiore nació el 24 de octubre de 1784 en la ciudad italiana de Livorno (Leghorn). Su abuelo, por quien recibió su nombre, fue Moshé Jaim Montefiore, un judío sefaradí de esa ciudad que posteriormente se estableció en Londres. Por parte de su madre, el linaje de Sir Montefiore llegaba hasta los judíos que habían sido exilados en la Expulsión de los judíos de España.

El joven Moses se convirtió en miembro de la bolsa de valores de Londres en un momento en el que sólo había doce corredores de bolsa judíos licenciados en toda Inglaterra. En unos pocos años amasó una gran fortuna y se convirtió en miembro de la aristocracia de Londres. En 1812 se casó con Judith Barent Cohen. La hermana de Judith estaba casada con Reb Natan Meyer Rothschild, conocido como uno de los hombres más ricos del mundo en ese momento. Sir Montefiore eventualmente se convirtió en el corredor de bolsa de su cuñado. Como resultado de esa asociación, ambos incrementaron enormemente sus fortunas.

Siempre fue un judío observante y, con el paso de los años, Moses y Judith aumentaron su pasión y dedicación al judaísmo. En 1827, él y Judith se embarcaron en un largo y difícil viaje a Palestina, que en ese momento formaba parte del Imperio Otomano.

Ese viaje lo cambió para siempre.

De ser un 'caballero a la moda' a un 'judío devoto'

De acuerdo con la historiadora Abigail Green, parienta lejana y autora de Moses Montefiore: Jewish Liberator, Imperial Hero, “Montefiore había pasado los últimos diez años remodelándose a sí mismo para ser un 'caballero inglés', ahora se convirtió concienzudamente en un judío practicante”.

Tras su viaje a Palestina, prometió dedicar más tiempo a la beneficencia de los pobres y asistir a la sinagoga tres veces por semana, y eso fue lo que hizo. Dos años más tarde, pidió permiso a las autoridades para grabar en su escudo de armas “Jerusalem y el León de Iehudá”.

La finca de Montefiore en Ramsgate

En 1931 compró una finca de 9,7 hectáreas en Ramsgate, un pueblo cerca del mar al sur de Inglaterra. En esa finca construyó una sinagoga y una réplica de la tumba bíblica de Rajel. Montefiore ganó más honor y reconocimiento en su Inglaterra natal, roles que usaría para defender y proteger a su pueblo.

La conexión con la Tierra de Israel

“Moses Montefiore amaba a Jerusalem, vivía por Jerusalem e incluso la convirtió en su lema. Él fue un sionista antes de que se inventara el término, él creía en la sagrada idea del retorno judío como una obligación religiosa de los judíos, y en un estado judío”, dijo Simón Sebag Montefiore.

Sir Montefiore viajó a Palestina en total siete veces, la última vez a los 91 años. Sus acciones en Palestina son consideradas como la piedra básica para el reestablecimiento de los asentamientos judíos en Israel y del desarrollo del sionismo primitivo.

Él aprovechó su posición como presidente de la Junta de Diputados de Gran Bretaña para mantener una notable correspondencia con Charles Henry Churchill, el cónsul británico en Damasco, respecto al reasentamiento de los judíos. Montefiore comisionó censos de la comunidad judía en Palestina en 1839, 1849, 1855, 1866 y 1875, acumulando una cantidad de información que sigue siendo valiosa hasta la actualidad.

El molino de Montefiore en Yemín Moshé

Sus actos de filantropía para la reconstrucción del asentamiento judío en la Tierra Santa fueron numerosos. Como el ejecutor designado del testamento de Judá Touro, él decidió usar la finca para apoyar proyectos de asentamientos judíos en la Tierra de Israel. En 1855 compró un huerto en las afueras de Yafo para ofrecer entrenamiento agrícola a los judíos. En ocasión de su nonagésimo cumpleaños en 1874, estableció una fundación que fue instrumental en la facilitación del movimiento Jovevei Tzión en Palestina. Él fundó el primer asentamiento residencial judío fuera de las murallas de la Ciudad Vieja de Jerusalem, conocido como Mishkenot Shaananim. También financió diversas colonias agrícolas, una fábrica textil y una imprenta. Indudablemente, su proyecto más famoso es el molino Montefiore, construido en Yemín Moshé, para proveer harina barata a los pobres. El molino operó durante diecinueve años y hoy es un conocido punto turístico.

Un judío observante y orgulloso de su herencia

Cuando fue nombrado alguacil de Londres, Sir Moses Montefiore específicamente escribió en su contrato que estaría absuelto de trabajar en Shabat y Iom Tov. También especificó que estaría absuelto de entrar a la iglesia en festividades no judías. Incluso cuando viajaba, le gustaba hacerlo con un séquito de por lo menos diez judíos para asegurarse que tendría un minián. Él llevaba uno de los muchos rollos de la Torá que poseía así como su shojet personal (para faenar su carne). Él insistía en llevar sus propios platos y su comida a los banquetes para poder comer comida kósher.

Montefiore una vez estaba sentado en una cena de gala cerca de una personalidad importante y antisemita, que le dijo que acababa de regresar de Japón, donde “No había cerdos ni judíos”. De inmediato Montefiore le respondió: “Si es así, usted y yo deberíamos ir allí para que tengan un ejemplo de cada uno”.

El defensor de los judíos

En su adultez, Montefiore estaba decidido a dedicarse a su verdadera vocación: el rescate del judaísmo y de los judíos de la persecución y la pobreza en gran parte del globo.

Él se preocupaba por los individuos y por las masas. En 1840, logró convencer al Sultán de Turquía para que liberara a diez judíos sirios que habían sido encarcelados en Damasco por un líbelo de sangre. En 1846 viajó a Rusia y logró que el Zar rescindiera el decreto de expulsión contra los judíos de las áreas limítrofes de la Polonia rusa. En 1858 viajó a Roma para tratar de liberar al joven judío Edgardo Mortara, quien fue bautizado por su niñera católica y secuestrado por los funcionarios de la iglesia. También protestó por la persecución de los judíos de Marruecos en 1867 y nuevamente en Rusia en 1872. Fue conocido como el defensor de los judíos de la diáspora en Europa Oriental.

Una luz para las naciones

La filantropía judía era su principal interés, pero no el único. Reconociendo el mal de la esclavitud, Sir Moses Montefiore hizo campaña abogando por su abolición en Inglaterra. Increíblemente, en 1835, él y la familia Rothschild efectuaron una donación gubernamental que hizo posible la abolición de la esclavitud en el Imperio británico al utilizar esos fondos para compensar a los dueños de las plantaciones.

Las tumbas de Sir Moshé y Lady Judith Montefiore

Montefiore falleció cuando tenía más de cien años. Aunque no tuvo hijos, su legado vive en los buenos actos que efectuó durante su vida. Él sigue siendo un ejemplo eterno de lo que es un judío orgulloso y devoto, un defensor de los judíos, alguien que apoya la Tierra de Israel y una persona que utilizó su dinero y su poder para hacer el bien a su pueblo y a la humanidad.

Dicen que la Reina Victoria una vez le preguntó a Sir Montefiore: “Sir Moses, ¿cuál es el alcance de su riqueza? ¿Cuánto es lo que posee?”.

Sir Moses le respondió que le llevaría algunos días hacer un recuento y luego le podría responder. Él regresó unos días más tarde con una respuesta. La Reina Victoria se enojó ante la cifra que le dijo y comentó: “Eso es ofensivo. Todo el mundo sabe que usted es mucho más rico”.

Sir Moses le respondió: “Su majestad, mi verdadera riqueza es el dinero que he dado en caridad. Cualquier otra cosa que poseo es meramente algo temporal y en cualquier momento puedo perderlo o me lo pueden confiscar”.

La sinagoga en Ramsgate

En Ramsgate, hoy en día se puede visitar el famoso Museo Montefiore. Muy cerca está la sinagoga que él construyó hace casi 200 años y en las proximidades de la sinagoga está su tumba, una copia exacta de la tumba de nuestra matriarca Rajel. Allí se encuentran las tumbas de Sir Moses Montefiore y de su esposa Lady Judith. Cerca de la tumba se estableció una Ieshivá tras su fallecimiento, y los diez eruditos de Torá que estudian allí siguen siendo mantenidos por un fondo creado específicamente para ese propósito.

Que su vida siga siendo una inspiración y su recuerdo una bendición.