Hace muchos años tuve el privilegio de ser parte de la campaña de construcción de un shul muy hermoso. Poco después de la inauguración, le estaba mostrando el edificio a un rabino visitante y esperaba los usuales cumplidos. Pero en vez de eso, me sorprendió con un inesperado consejo de decoración.

"Es un shul hermoso rabino, pero tiene un solo problema. No hay una ventana en la puerta de su oficina".

"Eso no es necesario", intenté explicar.

"Estoy seguro que hay mujeres que visitan su oficina", interrumpió él. "Es un shul hermoso, pero su puerta necesita una ventana".

Nos separamos un minuto después. Yo estaba un poco molesto y me sentía insultado por su consejo no solicitado. ¿Por qué yo, de entre todas las personas, necesitaría una ventana? Sentí que su comentario había sido una falta de respeto.

Mirando en retrospectiva me doy cuenta que yo estaba siendo engreído y santurrón. En realidad, me sentía inseguro sobre cómo me vería el resto si yo tenía "la ventana".

Hoy mi opinión es que una ventana en la oficina de un rabino debería ser tan común como un libro de rezos en el estante.

Los rabinos suelen aconsejar personas, compartiendo su sabiduría y ofreciendo apoyo emocional a quienes están pasando por un momento difícil en la vida. Hay paralelos obvios a un terapeuta, y al ver algunos de los protocolos instituidos para proteger a clientes y terapeutas, podemos obtener una mejor idea de cómo promover una conducta judía apropiada en nuestros shuls y escuelas.

Tanto la Asociación Médica Americana como la Asociación Psicológica Americana (APA) tienen "políticas de ética" que prohíben a los profesionales de la salud mental tener relaciones íntimas con pacientes o clientes. Esta conducta está prohibida con base criminal en 15 estados de los Estados Unidos y puede llevar a la revocación de la licencia profesional en los 50 estados.

Adicionalmente, el terapeuta o doctor está sujeto a eventuales demandas financieras que pueden ser bastante considerables. Incluso sin hablar de violación o abuso de menores, estas guías son relevantes con adultos que entran en estas relaciones de forma consentida.

Hay cosas que pasan

¿Cuán efectivas son estas reglas en prevenir contratiempos?

El Dr. Keneth Pope, un ex presidente del Comité de Ética de la APA, revisó una serie de encuestas sobre violaciones éticas entre profesionales de la salud mental y estimó que un 7% de los terapeutas masculinos había entrado en una relación íntima con un cliente o paciente.*

Una tasa de 93% puede ser satisfactoria para algunos, pero queremos crear un ambiente en nuestras escuelas e instituciones que sea lo mejor posible. Queremos ser especialmente vigilantes en proteger a nuestros niños.

Nuestros sabios nos enseñan que incluso las personas buenas pueden terminar cayendo en una relación sexual ilícita cuando se ven enfrentadas a una situación que los sobrepasa. Su buen juicio se ve comprometido por el deseo del momento… y "hay cosas que pasan".

Hoy en día se habla mucho de hombres poderosos del mundo político que lo "tiraron todo" por errores de ese tipo. Pero la Torá nos dice que ese tipo de conducta existe en todas las sociedades, incluyendo el pueblo judío. No son solamente los políticos; somos todos.

Maimónides, Rav Moshé ben Maimón, escribió hace 900 años que la reclusión entre un hombre y una mujer en un lugar privado es la causa más común de errores y dolor en estos asuntos. Aunque las leyes son bastante complejas, la idea básica es que un hombre y una mujer no deben estar recluidos a menos que se cumpla una de las siguientes condiciones:

  • La puerta esté abierta.
  • Las personas de afuera puedan verlos por una ventana.
  • El lugar tenga continua vigilancia por cámara.
  • Un tercero tenga acceso a la habitación y pueda entrar sin advertencia.

Alguien podría argüir que dado que "la puerta no está con llave", eso no constituye reclusión. Pero por lo general hay tanto respeto por el rabino o por la relación doctor/cliente que en realidad nadie entraría en la habitación de forma imprevista. Si la puerta no está con llave, entonces, se cumple con lo que dice la ley, pero sospecho que aún no se cumpliría con el espíritu de la ley.

Obviamente un hombre y una mujer que buscan violar estas normas no serán detenidos por ninguna de estas reglas. Pero éstas sí ayudan a prevenir que las personas buenas sean presas de sus propios deseos. Nuestros sabios nos enseñan que las personas bien intencionadas se tropiezan y comenten errores, no porque sean malas personas, sino porque se permiten a sí mismos estar en una situación en donde ocurre lo inesperado. Estas reglas nos ayudan a protegernos.

Para todas las generaciones

El Talmud (Kidushin 81b) describe cómo Rabí Tarfón, un grandioso y santo hombre, le decía a sus alumnos que lo vigilaran. Él admitía verse tentado por su propia nuera.

En realidad Rabí Tarfón estaba exagerando. Él quería que sus alumnos, los rabinos más jóvenes, no se avergonzaran de tomar precauciones que prevendrían que ellos cayeran presa de sus deseos. Él pensó que si él tomaba para sí mismo precauciones extra, entonces ellos no se avergonzarían de imitarlo.

Así que pese a que estas reglas están basadas en antiguas enseñanzas judías, están lejos de ser anticuadas. Le hablan a la naturaleza humana en todas las generaciones.

A una mujer que está en un viaje de negocios ciertamente le parecería extraño si un colega masculino le sugiriera que se reunieran en su habitación de hotel en vez de en un espacio público. Y un hombre casado que contesta una llamada telefónica de su esposa mientras una socia de negocios está a su lado en una habitación de hotel rápidamente entenderá que su esposa no solamente está preocupada por "cómo se ve" desde afuera, sino que está preocupada por lo que va a pasar en realidad.

El directorio de una escuela o sinagoga debería evaluar las consecuencias financieras que habría si un empleado tal como un maestro, rabino o terapeuta violase estas prohibiciones éticas. Esto aplica cuando la conducta es entre adultos, pero mucho más cuando niños o adolescentes están involucrados.

El consejo decorativo de ese rabino dio en el blanco: rabinos, maestros, directores y terapeutas deberían tener una ventana en su puerta. Quizás los distinguidos líderes de nuestras instituciones judías pueden hacer de esas ventanas una práctica aceptada. Eso establecería un valioso estándar para todos nosotros.

* Fuente: Sex Between Therapists and Clients, por Ken Pope, apareció en Encyclopedia of Women and Gender: Sex Similarities and Differences and the Impact of Society on Gender (Academic Press, 2001).