Más de 300.000 personas lloraron la muerte del rabino Yosef Shalom Elyashiv ZT’’L (1910 – 2012) en su funeral en Jerusalem el miércoles (18/07/12) por la noche, de acuerdo a estimaciones de la policía.

El cortejo fúnebre partió de la residencia del rabino en el barrio de Mea Shearim en el centro de Jerusalem y avanzó hacia el cementerio de Har Hamenujot en Givat Shaul.

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Una Vida de Torá

Cuando uno piensa en Rav Elyashiv ZT’’L, la primera palabra que se cruza por la mente es: “Torá”. Para él eso era lo único que realmente importaba. Él se sentaba a estudiar incansablemente durante horas, y sufría cada vez que alguien lo interrumpía en su estudio. Él simplemente no estaba en este mundo. Para él, el mundo del estudio, el “mar del Talmud”, era el mundo real.

Él rechazó constantemente el honor y las posesiones mundanas, y prefirió vivir modestamente en un pequeño y austero apartamento en Jerusalem, donde la gente hacía fila por horas, en busca de consejos, bendiciones y resoluciones sobre temas religiosos.

En ese pequeño y austero apartamento de dos habitaciones él crió a sus 12 hijos.

El Rabino Jefe de Israel, Iona Metzger dijo en una entrevista:

“Mucha gente quería ayudarlo y darle una nueva casa, pero él decía que no tenía sentido... Si le dabas en cambio un libro sagrado, ¡eso era todo su mundo!... Vivió en la misma casa por casi un siglo. Él no cambió nada. Las paredes estaban llenas de libros de Torá. Él vivió una vida muy simple. Todo lo que necesitaba era una taza de té, un pequeño pedazo de pan, una Guemará o un Shulján Aruj, y listo”.

Shlomo Kook, uno de los asistentes del rabino relata:

“Rav Elyashiv se despertaba alrededor de las 3:30 AM, estudiaba un par de horas y luego salía a las 6:00 AM a rezar shajarit en una pequeña sinagoga cercana”... “Él le decía a sus alumnos que el secreto para vivir largos años era no enojarse nunca y no tomar las cosas personalmente – a excepción del estudio de Torá, que debía ser llevado directamente al corazón”.

Rechazando Honores

Cuando un sabio del tamaño de Rav Elyashiv fallece, eso genera una gran conmoción. Es por eso que cuando anunciaron que la procesión fúnebre comenzaría a las 10 PM en su casa, todos pensaron que los discursos y elogios se extenderían hasta altas horas de la madrugada. Sin embargo, de acuerdo a sus deseos explícitos, no se dijeron elogios durante la ceremonia. Sólo salmos fueron recitados por los dolientes.

Y no sólo eso, sino que a pesar de que un lugar especial había sido reservado para él en el famoso cementerio del Monte de los Olivos junto a reconocidas luminarias de la Torá que le precedieron, él decidió ser enterrado en el cementerio popular de Har Hamenujot, junto a su esposa - ese fue su deseo.

Ciertamente Rav Elyashiv ZT’’L deja un vacío que será muy difícil de llenar. En las palabras del Primer Ministro de Israel Biniyamin Netanyahu:

“Con sus resoluciones, el rabino Elyashiv causó un profundo impacto en el mundo ultra-ortodoxo y en todo el pueblo judío, con sus enseñanzas, él trazó un camino para muchos, quienes obtenían fuerzas de su sabiduría y su aguda inteligencia.

El camino de Rav Elyashiv era un camino de amor por la Torá y por el prójimo, de humildad y de mantener la santidad de la vida.

Hoy, el pueblo judío ha perdido a un rabino agudo e incisivo, un sabio de gran estatura, un emisario que fue fiel a los valores de la Torá. Todos lloramos su muerte”.

Asombrosamente, en el año 2009, Rav Elyashiv ZT’’L (que era hijo único de sus padres) tuvo el privilegio de presenciar el comienzo de una sexta generación en su familia, cuando nació un nieto de uno de sus bisnietos. Él deja atrás a cerca de 1.000 descendientes directos, miles de talmidim y a todo un pueblo que llora y lamenta su pérdida.