La unidad judía sin precedentes que todos experimentamos durante el curso del último par de meses nació del dolor: el dolor del secuestro y asesinato de Naftali, Gilad y Eyal; el dolor de la guerra de Gaza y la lluvia de misiles; los estremecedores funerales de soldados sin familia y la insoportable pérdida de niños como Daniel Tragerman; la agonía de las muertes de los valientes soldados de las FDI quienes dieron sus vidas defendiendo la seguridad y libertad del pueblo judío y el Estado de Israel y, ciertamente, de los judíos alrededor del mundo. Durante este período, nos convertimos en la personificación de la unidad descrita por nuestros sabios “como una persona con un solo corazón”. Sin embargo, esta unión fue producto de fuerzas externas de odio dirigidas hacia nosotros por enemigos como Hamás y sus aliados y por un movimiento global de violento antisemitismo enmascarado como oposición a la incursión israelí en la guerra de Gaza.

Ahora es tiempo de revindicar nuestra unidad y de trasladarla de un lugar de necesidad a un lugar de elección. De la unidad como respuesta al odio a una unidad que emerge por amor el uno por el otro.

De una condición impuesta externamente a una que es aceptada internamente. Pero, ¿cómo? Esto es algo con lo que hemos luchado por generaciones.

Nuestros sabios enseñan que fue el odio sin sentido lo que llevó a la destrucción del Segundo Templo y al fin de la soberanía judía, lo que a su vez abrió paso a un largo y amargo exilio. Si nosotros, el pueblo judío, podemos encontrar una respuesta a este desafío, estaremos ciertamente ad portas de revertir 2.000 años de historia.

¿Por dónde empezamos? Cada lugar por donde empezamos parece implicar ciertas divisiones.

La primera pregunta se relaciona con una pregunta más profunda. Nuestra historia está tan manchada con el odio que hemos soportado de otros pueblos ¿Cómo redimimos la identidad judía para que deje de estar definida por el antisemitismo? Si educamos a nuestros hijos y les decimos que ser judío es cargar con el peso del antisemitismo, la persecución y el aislamiento del resto del mundo, esto debilita la inspiración y el sentido de misión que es central para un prospero futuro.

Rav Moshe Feinstein, uno de los grandes sabios de Torá del Siglo XX, presenció una generación de judíos emigrar de Europa Oriental a América.

Nuestro desafío es crear unidad e identidad judía en base a una afirmación inspiradora y positiva de nuestro noble y antiguo legado.

Muchos de ellos se asimilaron en el Nuevo Mundo, abandonando el compromiso con el judaísmo y su identidad judía. Él sugirió que una popular frase en idish que se escuchaba en los hogares judíos durante esa época: es iz shver tzu zein a Yid 'es difícil ser judío' era una de las fuentes del problema. Él creía que la negatividad y la sensación de carga desanimó a los judíos y distanció a la nueva generación —que había nacido en una sociedad libre— de su herencia.

Hoy enfrentamos el mismo problema: ¿cómo crear unidad e identidad judía?, pero no en base a la enemistad con otros sino en base a una afirmación positiva e inspiradora de nuestro noble y antiguo legado.

Peguntas de esta magnitud, profundamente arraigadas en siglos de historia, no tienen una respuesta simple, pero podemos comenzar el camino hacia un nuevo tipo de unidad e identidad judía si nos reagrupamos como nación y nos enfocamos en lo que significa ser un pueblo con una herencia única.

Debemos unirnos bajo el estandarte del amor, de una visión moral y de un destino compartido, en lugar de las matanzas, las guerras y el antisemitismo.

Shabat podría ser una respuesta

Pero, ¿cómo? Esta interrogante toca el corazón del problema: ¿qué significa ser judío en términos de un privilegio en vez de una carga?

Durante miles de años, desde el comienzo de nuestro pueblo en Sinaí, Shabat nos ha acompañado, nutriéndonos, manteniéndonos juntos, conectándonos con nuestra misión Divina y entregándonos nuestra identidad colectiva como pueblo. Es un regalo único entregado a nosotros por Dios. Shabat ha sido nuestra fuente de fuerza y visión. Ha refrescado y levantado nuestro espíritu a lo largo de los siglos. En buenos y en malos tiempos, en paz y guerra, en tiempos de prosperidad y en tiempos de privación, en tiempos de tranquilidad y en tiempos de turbulencia, Shabat ha estado ahí para nosotros. Nos ha mantenido.

Como afirmó famosamente Ajad Haam, “Mas de lo que los judíos han cuidado el Shabat, el Shabat ha cuidado a los judíos”.

Quizás Shabat podría ser el comienzo de una respuesta para nosotros hoy en día.

¿Cómo transformamos esta idea en algo práctico para el mundo judío? Hay un proyecto simple pero convincente para nuestra época: el Shabat Project global, que se llevará a cabo este año el 24-25 de octubre de 2014, parashat Noaj.

En este día, los judíos alrededor del mundo participarán para cumplir un Shabat completo en espíritu de unidad.

Un movimiento para hacer esto se está extendiendo por el mundo. Más de 1.200 grupos independientes adheridos en más de 200 ciudades en 34 países alrededor del mundo están haciendo todo lo que pueden para unirnos bajo el estandarte de un Shabat completo compartido.

El Shabat Project global provee una oportunidad única e histórica al mundo judío de dar nacimiento a un nuevo sentido de unidad e identidad judía.

La amplitud y profundidad del apoyo para el Shabat Project ha sido extraordinaria hasta ahora. Ha habido un flujo de entusiasmo por todo el espectro de la vida judía. Por todo el mundo, judíos de todas las edades, de todos los tipos y a lo largo de todos los niveles de observancia y participación judía han unido manos para cuidar este Shabat juntos.

Shabat reúne en un día todo lo que adoramos de ser judíos. En un mundo de fragmentación, es un día de conexión con la fe, la familia y la comunidad; en un mundo de distanciamiento es un día para conectarnos con el significado de nuestra historia y el poder de nuestro destino Divino; en un mundo de cinismo y egoísmo es un día de espiritualidad y amor.

Así que ahora, en este momento que buscamos una forma de avanzar —una forma de transformar la unidad producto del dolor colectivo y el aislamiento en algo inspirador que cambie nuestras vidas— el Shabat Project global provee al mundo judío una oportunidad única e histórica de dar nacimiento a un nuevo sentido de unidad e identidad judía.

Será un día de alegría y de significado, de privilegio e inspiración. Nos permitirá a todos dar los primeros pasos hacia un vibrante y proactivo futuro judío. Reunámonos todos bajo el estandarte de Shabat.